{"id":1247,"date":"2009-07-07T15:27:48","date_gmt":"2009-07-07T15:27:48","guid":{"rendered":"http:\/\/vincenzoconsolo.it\/?p=1247"},"modified":"2016-07-07T16:15:50","modified_gmt":"2016-07-07T16:15:50","slug":"filosofiana-relato-de-las-piedras-de-pantalica-vincenzo-consolo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincenzoconsolo.it\/?p=1247","title":{"rendered":"Filosofiana ( relato de Las piedras de Pantalica ) Vincenzo Consolo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">FILOSOFIANA (relato de Las piedras de Pant\u00e1lica) VINCENZO CONSOLO 2\u00aa edici\u00f3n, revisada y ampliada Edici\u00f3n, introducci\u00f3n, traducci\u00f3n y notas de Irene Romera Pintor Este libro ha sido editado con la ayuda financiera de la Fundaci\u00f3n Caja Murcia, gracias a la gesti\u00f3n cultural del Director de la Sucursal de Caja Murcia de Puerto Lumbreras (a\u00f1os 2009 y 2010). Colaboran asimismo en la presente edici\u00f3n el Instituto Italiano de Cultura de Barcelona y el Centro Giacomo Leopardi de Valencia De la presente edici\u00f3n, introducci\u00f3n, traducci\u00f3n y notas: \u00a9 Irene Romera Pintor. Todos los derechos reservados. \u00a9 Vincenzo Consolo. Todos los derechos reservados. En las contraportadas: \u00a9 de la fotograf\u00eda de Vincenzo Consolo: Jordi Pla. \u00a9 de la fotograf\u00eda de Irene Romera Pintor: Juan Carlos Comas. Queda rigurosamente prohibida, sin la autorizaci\u00f3n escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas por la ley, la reproducci\u00f3n total o parcial de esta obra por cualquier m\u00e9todo o procedimiento, comprendidos la reprograf\u00eda y el tratamiento inform\u00e1tico. Fundaci\u00f3n Updea Publicaciones Barcel\u00f3 1\u00ba, 28004 Madrid www.updea.org Segunda edici\u00f3n, 2011 Dep\u00f3sito legal: M-40467-2011 ISBN: 978-84-615-4082-2 Impreso en Espa\u00f1a A Vincenzo Consolo, por sus 75 a\u00f1os, en el vig\u00e9simo aniversario de las Piedras de Pant\u00e1lica. (1\u00aa edici\u00f3n 2008) A la ciudad de Lorca, tierra de mi padre, como homenaje a su gente y a su habla. (2\u00aa edici\u00f3n 2011) \u00cdNDICE P\u00e1g Pr\u00f3logo a la segunda edici\u00f3n &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. 9 INTRODUCCI\u00d3N I. Estudio de \u201cFilosofiana\u201d &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; 13 I. a.Un relato de Vincenzo Consolo: \u201cFilosofiana\u201d &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; 13 I. b.Los retos de la traducci\u00f3n de \u201cFilosofiana\u201d &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; 19 II. Los regionalismos y su correspondencia &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; 23 III. Referencias de citas bibliogr\u00e1ficas &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; 27 IV. Recensiones sobre Le pietre di Pantalica &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. 31 FILOSOFIANA I. Nota al Texto &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. 36 II. Nota a la Traducci\u00f3n &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. 37 III. \u201cFilosofiana\u201d &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. 39 IV. Relaci\u00f3n comentada de regionalismos y otros matices del texto &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; 64 APARATO BIBLIOGR\u00c1FICO I. Obra de Vincenzo Consolo &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; 93 II. Traducciones de la obra de Vincenzo Consolo &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. 97 III. Premios y Reconocimiento a la obra de Vincenzo Consolo &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. 103 IV. Trabajos de investigaci\u00f3n &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. 105 V. Encuentros monogr\u00e1ficos sobre Vincenzo Consolo &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. 117 VI. Estudios cr\u00edticos &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. 125 \u00cdNDICE DE NOMBRES &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. 133 9 PR\u00d3LOGO A LA SEGUNDA EDICI\u00d3N Para esta segunda edici\u00f3n de \u201cFilosofiana\u201d no s\u00f3lo se ha llevado a cabo una labor de revisi\u00f3n y ampliaci\u00f3n de la primera, sino que se ha modificado el planteamiento mismo de la propia traducci\u00f3n, con lo que tanto el texto de la traducci\u00f3n, como consiguientemente el glosario de t\u00e9rminos y regionalismos que aparecen en la misma, han sufrido una reforma sustancial. En lo referente al glosario de regionalismos y de otros matices relevantes de la traducci\u00f3n, dado que el n\u00famero de entradas se ha visto incrementado considerablemente en relaci\u00f3n con la primera edici\u00f3n, he preferido ofrecerlo por orden alfab\u00e9tico en esta segunda edici\u00f3n con objeto de facilitar y simplificar su manejo. Con ello tambi\u00e9n se evita la inc\u00f3moda presencia de asteriscos, que en la primera edici\u00f3n destacaban \u2013dentro del corpus de la traducci\u00f3n\u2013 cada uno de los t\u00e9rminos comentados, con lo que no s\u00f3lo se romp\u00eda la fluidez de la lectura, sino que tambi\u00e9n la hac\u00edan m\u00e1s dificultosa. Del mismo modo, el aparato bibliogr\u00e1fico ha sufrido una profunda transformaci\u00f3n. Para esta segunda edici\u00f3n mi prop\u00f3sito ha sido ofrecer una relaci\u00f3n bibliogr\u00e1fica lo m\u00e1s nutrida y completa posible. En este contexto, no puedo dejar de agradecer efusivamente a Cesare Segre la atenta lectura cr\u00edtica \u2013en Valencia\u2013 que otorg\u00f3 a la primera edici\u00f3n (abril 2008) y el tiempo que me ha dedicado para la elaboraci\u00f3n de la presente edici\u00f3n en octubre de 2008 y febrero de 2011, en Mil\u00e1n. He tenido muy presentes sus observaciones tanto en materia bibliogr\u00e1fica como en cuestiones ling\u00fc\u00edsticas. Por \u00faltimo agradezco muy sinceramente a Vincenzo y Caterina Consolo que me abrieron las puertas de su casa y de su archivo. Le estoy particularmente agradecida a Caterina Consolo por mi estancia en octubre de 2008 y por las sesiones de trabajo en septiembre, octubre y noviembre de 2010, as\u00ed como febrero y junio de 2011. La consulta con el autor ha sido imprescindible para perfilar matices traductol\u00f3gicos y para elaborar el \u201cAparato Bibliogr\u00e1fico\u201d. Valencia, septiembre de 2011. INTRODUCCI\u00d3N 13 I. ESTUDIO DE \u201cFILOSOFIANA\u201d I. a. Un relato de Vincenzo Consolo: \u201cFilosofiana\u201d \u201cFilosofiana\u201d es el s\u00e9ptimo de los quince relatos que componen el libro Le pietre di Pantalica (Las piedras de Pant\u00e1lica), publicado en 1988. Consolo no era ya ciertamente un desconocido en los ambientes literarios italianos y europeos. El \u00e9xito de Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio, traducido inmediatamente a los principales idiomas, seguido unos a\u00f1os m\u00e1s tarde por Lunaria, en 1985, y por Retablo, en 1987, hab\u00eda creado un p\u00fablico expectante de lectores \u00e1vidos de saborear de nuevo una lengua de belleza, de recrearse con las resonancias, a la vez antiqu\u00edsimas y nuevas, que despertaba en ellos el lenguaje consoliano, de recuperar una historia que cre\u00edan sepultada y tomar conciencia de la necesidad de reaccionar contra el embrutecimiento material y moral que el mundo actual tra\u00eda consigo, esa \u201cdistruzione e lo squallore: un paesaggio di ferro e di fuoco, di maligni vapori, di pesanti caligini\u201d (Le pietre&#8230;, p. 166). No quedar\u00edan defraudados. Una vez m\u00e1s, Consolo vuelve a reavivar lo que Segre llam\u00f3 acertadamente \u201csu nostalgia del teatro\u201d. Esta profunda sensibilidad de dramaturgo se manifiesta en su libro Le pietre di Pantalica al ofrecer de un lado la escenograf\u00eda, de otro los personajes y por \u00faltimo la acci\u00f3n. As\u00ed, delimita cuidadosamente los contenidos de esta obra estructur\u00e1ndolos en tres grandes apartados intitulados: teatro, personas, acontecimientos. La primera parte (teatro) consta de siete relatos que presentan otros tantos escenarios de 14 los alrededores de Pant\u00e1lica, antiqu\u00edsima necr\u00f3polis desde los tiempos prehist\u00f3ricos, situada en el coraz\u00f3n de la Magna Grecia. La naturaleza en este caso brinda al autor una escenograf\u00eda de singular belleza en su austera grandiosidad. El s\u00e9ptimo y \u00faltimo relato de esta primera parte es precisamente \u201cFilosofiana\u201d. Nada es casual en Consolo. Tampoco el hecho de que esta peque\u00f1a joya de concisi\u00f3n cumpla a la perfecci\u00f3n la regla de las tres unidades del teatro cl\u00e1sico: se desarrolla en un espacio de 24 horas, desde el alba de un d\u00eda al alba del d\u00eda siguiente, en un mismo lugar, los altos de Filosofiana, y con una misma acci\u00f3n, la b\u00fasqueda inicial de un tesoro, material para Vito Parlagreco y glorioso para don Gregorio N\u00e0nfara, acci\u00f3n \u00fanica hasta el final del relato en que los dos protagonistas se quedan frente a frente sin haber conseguido el uno el oro, el otro la fama. Y en esa regi\u00f3n de Filosofiana, o Sofiana, como se la conoce popularmente en Sicilia, surcada por cerros, monta\u00f1as, valles y villas, cuyos nombres griegos dulces de repetir se convierten en versos1 , es donde Consolo va a situar a sus dos protagonistas. Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed, como en dos de sus obras anteriores, Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio y Retablo, estructura la coherencia interna de su libro por medio de una tupida red de ecos y reencuentros. Y es que Consolo mantiene a lo largo de su trayectoria literaria un personal\u00edsimo y constante sentido de la construcci\u00f3n narrativa. Procede por fragmentos, mezclando vivencias hist\u00f3ricas y personales con personajes ficticios y documentos aut\u00e9nticos en sus obras. As\u00ed, cada una de ellas configura realmente las p\u00e1ginas de un \u00fanico libro, recorrido por vibraciones y resonancias que se corresponden entre s\u00ed para gozo y disfrute de los iniciados, esos felici pochi que \u2013al igual que los happy few de Stendhal\u2013 Consolo quiere como lectores. 1 Refundici\u00f3n de los versos de Salvatore Quasimodo, citados en Le pietre\u2026, p. 123: \u201c&#8230; Il cui nome greco \/ \u00e8 un verso a ridirlo, dolce\u201d. 15 Con una t\u00e9cnica narrativa casi de c\u00e1mara cinematogr\u00e1fica2 Consolo presenta un largo primer plano de un hombre solitario, un campesino, con su mula y sus av\u00edos de trabajo, que llega desde el valle al altiplano de Sofiana. Se desconoce todav\u00eda su nombre; s\u00f3lo la voz en off del narrador omnisciente descubre los sue\u00f1os de este labrador: uno cumplido, el haber logrado un retal de tierra a\u00fan lleno de piedras; el otro a\u00fan por cumplir, el sue\u00f1o \u2013que le hace re\u00edr de placer\u2013 de crear una casa suya llena de belleza, copia en peque\u00f1o de la mansi\u00f3n y de los jardines del rico terrateniente para el que hab\u00eda trabajado. Es de se\u00f1alar la delicadeza de sentimientos de este labriego a\u00fan sin nombre. No es un sentimiento de envidia el que lo embarga, sino de admiraci\u00f3n por la belleza. S\u00f3lo cuando el personaje se dispone a descansar, despu\u00e9s de haber trabajado y rastrillado en su \u00e1rido terreno, se descubre su nombre: Vito Parlagreco. Es entonces cuando el lector reencuentra a un viejo conocido. Vito ya hab\u00eda aparecido en el relato inmediatamente anterior a \u201cFilosofiana\u201d, \u201cRatumemi\u201d, en el mismo libro Le pietre di Pantalica. Este relato se encuentra dividido en dos partes, separadas por la inclusi\u00f3n de documentos aut\u00e9nticos sobre los latifundios y h\u00e1bitos de contrataci\u00f3n de braceros. En \u201cRatumemi\u201d Consolo hab\u00eda presentado con peque\u00f1as pinceladas algunos rasgos del car\u00e1cter de Parlagreco. Por tanto, al descubrir el nombre del labriego, bien entrada la lectura de \u201cFilosofiana\u201d, el lector sabe ya que este labrador es extremadamente delgado y que su aspecto fam\u00e9lico esconde una voracidad poco com\u00fan. Tambi\u00e9n sabe de la finura espiritual que subyace bajo su aspecto rudo. No es casual, en este sentido, su nombre y apellido, cargados intencionadamente de simbolismo. Vito era el nombre que eleg\u00edan los primeros cristianos para expresar su esperanza en la vida eterna, al tiempo que Parlagreco 2 En 1992 Pasquale Scimeca llev\u00f3 a la gran pantalla \u201cFilosofiana\u201d en su pel\u00edcula Un sogno perso, film que se articula en torno a tres relatos, siendo el primero \u00e9ste de Consolo. 16 atestigua la huella de la lengua hablada por sus antepasados, el griego. La c\u00e1mara de Consolo se acerca enfocando de cerca y pone en primer plano a Vito almorzando. Influido por el silencio impresionante y su cansancio f\u00edsico, Parlagreco va desgranando su hast\u00edo y desconcierto ante el misterio de la existencia humana. Sin embargo, Vito, haciendo honor a su nombre y alimentado desde ni\u00f1o por relatos de hallazgos fabulosos, abriga en su coraz\u00f3n un sue\u00f1o de vida mejor: encontrar un tesoro de doblones de oro con el que su \u201cvida de pesambres y de miedo\u201d se torne en una de alegr\u00eda y de sosiego. Y lo encuentra, o cree haberlo encontrado, al descubrir una antiqu\u00edsima tumba llena de vasijas. En su ingenuidad, est\u00e1 convencido de que s\u00f3lo necesita de una f\u00f3rmula m\u00e1gica para que su hallazgo se convierta en oro. Aqu\u00ed entra en juego el segundo protagonista, que \u2013\u00e9ste s\u00ed\u2013 resulta desconocido para el lector: don Gregorio N\u00e0nfara. Su nombre y apellido tambi\u00e9n han sido cuidadosamente seleccionados por Consolo. Gregorio en griego significa el que est\u00e1 en vela, preparado para cualquier acci\u00f3n, al tiempo que N\u00e0nfara es un nombre siciliano que alude a una voz de timbre nasal. Consolo presenta aqu\u00ed con gruesos trazos un arquetipo del t\u00edpico charlat\u00e1n, que se pod\u00eda encontrar en cualquier pueblo hasta mediados del siglo pasado. En realidad un pobre hombre, aunque simp\u00e1tico, que sobrevive gracias a toda clase de expedientes, explotando la credulidad e ignorancia de las gentes del campo. A pesar de su pobreza y desali\u00f1o, es sin embargo respetado y admirado por la sencilla gente del pueblo debido a su supuesto conocimiento del griego y del lat\u00edn, al prestigio de haber estudiado en la ciudad en un seminario y sobre todo a su ciencia esot\u00e9rica, casi m\u00e1gica, como demuestra su capacidad de detectar corrientes subterr\u00e1neas en un pa\u00eds en donde el agua es un bien escaso. A \u00e9l acude Vito Parlagreco para que emplee sus conocimientos en materializar el tesoro que promet\u00eda aquella tumba. El p\u00edcaro Don Gregorio, a cambio, consigue que el labriego le pague por adelantado mil liras por sus servicios. 17 Pero Consolo tiene reservada una \u00faltima sorpresa. En paralelo al desconcierto que experimenta don Gregorio ante la tumba descubierta, aqu\u00ed tambi\u00e9n el drama se torna farsa, burla escatol\u00f3gica. Esta burla cruel, a la que Vito Parlagreco y Gregorio N\u00e0nfara son sometidos, quiere ser met\u00e1fora \u2013seg\u00fan me confirm\u00f3 el autor\u2013 de la que sufrieron los campesinos sicilianos despu\u00e9s de que el partido Blocco del Popolo, tras obtener la victoria en 1946, les hubiese asegurado el reparto de tierras. Tuvieron que presionar para ocuparlas hasta que finalmente, en 1950-1, les repartieron las peores (\u201cquesta terra ch\u2019era \u2019na ciaramit\u00e0ra, una distesa rossigna in groppa all\u2019altopiano di cocci e di frantumi, pance culi manici di scifi, lemmi, di bombole e di giare\u201d). Estos hechos se relatan en \u201cRatumemi\u201d. De igual modo, en el relato de \u201cFilosofiana\u201d, Don Gregorio N\u00e0nfara fracasa en su encargo de materializar el oro a partir de los restos encontrados en la tumba y se las agencia para encontrar una justificaci\u00f3n que lo exime de toda responsabilidad culpabilizando a Vito, que se hab\u00eda encontrado con un misterioso cabrero poco antes de descubrir la tumba. Parlagreco, abrumado por el sentimiento de culpa al no haber reconocido al duende tutelar guardi\u00e1n del tesoro en aquel pastor mudo que le regalara una liebre muerta, se traga junto con el vino el ojo de cristal que don Gregorio hab\u00eda dejado en un vaso. N\u00e0nfara lo va a retener en su casa, purg\u00e1ndolo con sal inglesa, hasta que el desgraciado lo restituya. Consolo trenza todo el relato de \u201cFilosofiana\u201d con dos hilos conductores: su iron\u00eda de ra\u00edz \u00e1tica y su inmensa ternura. Ternura hacia el pobre Vito Parlagreco, ingenuo y bondadoso, y ternura tambi\u00e9n hacia el trafulla de don Gregorio, granuja de medio pelo, que acaba crey\u00e9ndose sus propias argucias. Uno y otro son perdedores. N\u00e0nfara, por quedar despose\u00eddo de su ilusi\u00f3n de haber encontrado la aut\u00e9ntica tumba de Esquilo, descubrimiento con el que esperaba haber alcanzado la gloria. Y Parlagreco, por ser despojado de mil liras y \u201csecuestrado\u201d hasta que restituya el ojo de cristal de don Gregorio. 18 As\u00ed termina, con una carcajada, un relato envuelto en meditaciones po\u00e9ticas y enso\u00f1aciones de tiempos remotos, en donde no falta un toque de realismo m\u00e1gico, que se materializa en la figura del cabrero. En el nombre de este muchacho \u2013Tanatu\u2013 resuena la voz griega de \u201cthanatos\u201d3 (muerte), esa muerte que planea tan a menudo en los relatos de Consolo acompa\u00f1ando los sue\u00f1os, la vida. Lo mismo que Segre habla de la \u201cnostalgia del teatro\u201d de Consolo, se podr\u00eda hablar no ya de su nostalgia, sino de su vivencia de la vida como sue\u00f1o, muerte y representaci\u00f3n, tan anclada en su personalidad por la impronta, quiz\u00e1 inconsciente, del Barroco espa\u00f1ol en Sicilia4 . Aquel cabrero misterioso que aparece de improviso y desaparece tan veloz como inesperadamente, al igual que la muerte, \u00bfser\u00e1 en verdad un pastor de carne y hueso o el genio todopoderoso del cual depend\u00eda que el fango de las vasijas se convirtiese en oro? Y aquella voz surgida del fondo de las entra\u00f1as de la tierra, declamando un verso de Esquilo, \u00bfser\u00eda la de don Gregorio o la del propio poeta griego, que ped\u00eda ser 3 Como observ\u00f3 agudamente el profesor Fausto D\u00edaz Padilla [cf. \u00ab\u201cFilosofiana\u201d o Cuando las piedras hablan\u00bb, en La pasi\u00f3n por la lengua: Vincenzo Consolo (Homenaje por sus 75 a\u00f1os), ed. de I. Romera Pintor, Valencia, 2008, pp. 39-53 (v\u00e9ase en concreto la p. 40)], en el eco del diminutivo del nombre Gaetano, \u201cTanatu\u201d \u2013nombre del pastor\u2013, resuena la palabra griega Thanatos que significa \u201cmuerte\u201d, que es la sombra que planea en los altos de Filosofiana en este relato. Posteriormente, consult\u00e1ndolo con el propio autor, Consolo me confirm\u00f3 que, en efecto, \u00e9sta hab\u00eda sido su idea para aureolar a este personaje del cabrero, algo misterioso, de un halo tel\u00farico y arcano. 4 Cf. el prefacio a mi traducci\u00f3n de Lunaria, en la edici\u00f3n de 2003 (Madrid, Centro de Ling\u00fc\u00edstica Aplicada Atenea) y Romera Pintor, I.: \u201cIntroduzione a Lunaria: Consolo versus Calder\u00f3n\u201d, en La parola scritta e pronunciata. Nuovi saggi sulla narrativa di Vincenzo Consolo. Giuliana Adamo (ed.), con una introducci\u00f3n de Giulio Ferroni, Manni (\u00abStudi, 99\u00bb), San Cesario di Lecce, 2006, pp. 161-176. Cf. asimismo Gianni Turchetta, introducci\u00f3n a Le pietre di Pantalica, \u201cOscar\u201d Mondadori, Mil\u00e1n, 1990, pp. V-XIII. 19 honrado como hombre y no como dios? La respuesta queda abierta a cada lector. Pero lo que no deja lugar a dudas es la voz de Consolo que se hace paso a trav\u00e9s de la de Parlagreco, una voz llena de belleza, que proclama los misterios arcanos y tel\u00faricos de una vieja tierra cargada de historia y, por ende, de memoria, para impregnar seres y paisajes de ese halo inconfundible, crisol de las civilizaciones que configuraron el Mare Nostrum y esencia de la esencia de Europa, que es la sicilianidad. I. b. Los retos de la traducci\u00f3n de \u201cFilosofiana\u201d Hasta la fecha s\u00f3lo existen dos traducciones de Le pietre di Pantalica, obra de Vincenzo Consolo en la que se ubica el relato \u201cFilosofiana\u201d: en 1990 Maurice Darmon la tradujo al franc\u00e9s y en 1996 Anita Pichler lo hizo al alem\u00e1n. Mi edici\u00f3n de \u201cFilosofiana\u201d de 2008 es, por consiguiente, la primera que ofrece la traducci\u00f3n del relato al espa\u00f1ol. Este hecho, con ser un privilegio, no deja de conllevar una enorme responsabilidad, tal y como se ver\u00e1 a continuaci\u00f3n. A la hora de traducir \u201cFilosofiana\u201d he procurado respetar hasta el extremo la estructura ling\u00fc\u00edstica, sint\u00e1ctica y estil\u00edstica del original. Conviene tener en cuenta que el uso del as\u00edndeton, de la an\u00e1fora, de la yuxtaposici\u00f3n y de tantos otros recursos que recorren el texto de principio a fin tienen un alto valor estil\u00edstico y literario, y confieren al relato un sello de identidad propio del lenguaje de Vincenzo Consolo, que se caracteriza precisamente por su riqueza ling\u00fc\u00edstica, por sus juegos de sonoridades y cadencias, por su l\u00e9xico&#8230; por su belleza, en definitiva. Ha sido \u00e9ste un tema que he consultado con el propio autor. La importancia de rendir en la traducci\u00f3n este sello de identidad consoliano me ha empujado a tratar el texto con el mayor respeto. No es fortuito el hecho de que, por ejemplo, haya conservado meticulosamente la misma puntuaci\u00f3n. Ni son tampoco 20 fortuitas las construcciones sint\u00e1cticas de la traducci\u00f3n, en las que he tratado de reproducir el mismo orden que en italiano. No cabe duda de que una traducci\u00f3n m\u00e1s libre y menos respetuosa con la lengua de origen habr\u00eda optado en no pocas ocasiones por soluciones m\u00e1s as\u00e9pticas y estandarizadas. Siguiendo en esta misma l\u00ednea, y siempre con la idea de rendir la textura del original, he preferido siempre el vocablo m\u00e1s pr\u00f3ximo por su sonoridad al del texto italiano, dentro del abanico de posibilidades que ofrecen las equivalencias al espa\u00f1ol. Este hecho responde una vez m\u00e1s a una voluntad consciente en el acto de traducir y no a una mera coincidencia ling\u00fc\u00edstica. As\u00ed por ejemplo, no es fortuito el hecho de que haya optado por \u201ccandela\u201d en lugar de \u201cvela\u201d, por \u201ccan\u201d en lugar de \u201cperro\u201d o por \u201cbotijo\u201d en vez de \u201cc\u00e1ntaros\u201d para traducir bombole. En definitiva, he elegido las voces m\u00e1s similares fon\u00e9ticamente a las elegidas por Consolo, conservando las prioridades del regionalismo, as\u00ed como el valor literario y culto de las mismas, pero privilegiando siempre la oralidad del discurso. No en vano la oralidad es un punto esencial en la escritura consoliana \u2013quiz\u00e1 por aquella \u201cnostalgia del teatro\u201d a la que alud\u00eda Segre\u2013 y por consiguiente lo es tambi\u00e9n en su traducci\u00f3n. En definitiva, mi intenci\u00f3n al traducir \u201cFilosofiana\u201d ha sido la de reproducir en la medida de lo posible el estilo, la sonoridad y la cadencia, as\u00ed como las mismas construcciones ling\u00fc\u00edsticas y sint\u00e1cticas del relato. Ahora bien, la decisi\u00f3n sin duda m\u00e1s arriesgada en mi trayectoria como traductora ha sido la de hacer corresponder los regionalismos sicilianos con los murcianos. La idea surgi\u00f3 al constatar las similitudes existentes entre las variantes ling\u00fc\u00edsticas de uno y otro. Este hecho no sorprende si se tiene en cuenta la proximidad geogr\u00e1fica del Levante espa\u00f1ol e Italia. La palabra que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n en primer lugar \u2013por su correspondencia casi exacta con su equivalente murciano\u2013 fue la de calipso, forma siciliana para \u201ceucalipto\u201d. La estructura del 21 t\u00e9rmino \u201ceucalipto\u201d se ha modificado en siciliano por medio de una met\u00e1bole con af\u00e9resis, alteraci\u00f3n que se recoge en el habla murciana casi literalmente (\u201ccalistro\u201d). Todav\u00eda m\u00e1s significativo es el uso de algunos t\u00e9rminos que desgraciadamente han ca\u00eddo en desuso tanto en Espa\u00f1a como en Italia, como \u201clampo\u201d y \u201clastra\u201d, pero que se siguen manteniendo vivos en los ambientes rurales de Sicilia y Murcia. Pero a\u00fan observ\u00e9 otras similitudes ling\u00fc\u00edsticas: el mismo rasgo que privilegia en ambas regiones el uso del pret\u00e9rito simple sobre el compuesto, hecho que tambi\u00e9n se justifica por la proximidad geogr\u00e1fica del Levante espa\u00f1ol y Sicilia, as\u00ed como por la identidad de sus ra\u00edces etimol\u00f3gicas, principalmente latinas con influencias \u00e1rabes y tambi\u00e9n aragonesas en ambos casos. S\u00f3lo dar\u00e9 un ejemplo de la gratificante similitud e id\u00e9ntica procedencia etimol\u00f3gica entre dos voces: \u201cgebbia\u201d y \u201caljibe\u201d, que proceden del \u00e1rabe cl\u00e1sico \u201cg\u02c7ibb\u201d y que comparten el mismo valor sem\u00e1ntico. Estas equivalencias tan similares y llamativas me llevaron a estudiar la posibilidad de aplicar en todo el texto una correspondencia entre los regionalismos sicilianos y los murcianos. Aunque no fue la \u00fanica raz\u00f3n porque, adem\u00e1s de estas analog\u00edas ling\u00fc\u00edsticas, la narraci\u00f3n transcurre en una regi\u00f3n (Filosofiana) que me recordaba mucho a una tierra particularmente entra\u00f1able y querida para m\u00ed, la de Lorca, concretamente el \u201croalico\u201d de Puerto Lumbreras, cuna de mi familia paterna, donde paso desde ni\u00f1a todos mis veranos y donde por consiguiente puedo vivir \u201cin situ\u201d sus gentes, sus sue\u00f1os y empaparme de \u201cviva voce\u201d de su habla. Efectivamente, estas dos regiones, la siciliana y la murciana, se asemejan singularmente no s\u00f3lo en su fisionom\u00eda f\u00edsica \u2013altos planos que rodean peque\u00f1os valles\u2013 sino tambi\u00e9n en su historia. Ambas comparten civilizaciones sepultadas (fenicios, cartagineses, romanos, \u00e1rabes\u2026) y esconden en sus entra\u00f1as tumbas legendarias de personajes emblem\u00e1ticos: la de Esquilo en Gela, la de los Escipiones en el Cabezo de la Jara. Ambas tambi\u00e9n mantuvieron vivas hasta mediados del siglo pasado la tradici\u00f3n de los \u201ctrovos\u201d. 22 Fue as\u00ed c\u00f3mo finalmente \u2013y tras una gratificante labor de investigaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica\u2013 me decid\u00ed a llevar a cabo la traducci\u00f3n de \u201cFilosofiana\u201d haciendo uso de los regionalismos murcianos. Con todo, en esta segunda edici\u00f3n he hecho un uso extensivo del habla murciana, aplic\u00e1ndola a todo el relato, a\u00fan cuando no se corresponda con un regionalismo siciliano en el texto original. Este nuevo planteamiento est\u00e1 m\u00e1s en consonancia con el esp\u00edritu y la din\u00e1mica global de la narraci\u00f3n, as\u00ed como con el ambiente rural que se describe y con el habla de los personajes. De este modo la presente edici\u00f3n recupera toda la plasticidad ling\u00fc\u00edstica de las variantes regionales de esa lengua que en palabras de Vicente Medina \u201cgana en dulzura y belleza conservando su tierno y delicado sabor local\u201d, en estos momentos de depauperaci\u00f3n cultural y ling\u00fc\u00edstica donde los medios de comunicaci\u00f3n est\u00e1n imponiendo una lengua est\u00e1ndar desprovista de color y sabor. Conven\u00eda, por tanto, recuperar estas voces ya olvidadas (\u201ctanimientras\u201d, \u201cterretremo\u201d, \u201cescullir\u201d, \u201clampo\u201d, \u201clastra\u201d, \u201cpesambre\u201d, etc.), imitando en eso a los franceses en la iniciativa seguida con entusiasmo por el gran p\u00fablico y lanzada por Bernard Pivot: \u201cSauvons un mot chaque jour\u201d. En definitiva, a trav\u00e9s del habla murciana, la presente traducci\u00f3n ofrece al lector espa\u00f1ol las mismas valencias cargadas de sorpresa y el mismo redescubrimiento de su propio idioma que Consolo brinda a su lector italiano. 23 II. LOS REGIONALISMOS Y SU CORRESPONDENCIA Conviene aclarar desde un principio que no existe una lengua murciana como tal. Existe desde luego una variedad de habla murciana o regionalismo murciano que se caracteriza precisamente por mantener rasgos morfo-sint\u00e1cticos, fon\u00e9ticos y l\u00e9xicos del espa\u00f1ol antiguo, es decir del castellano, as\u00ed como de otras lenguas con las que entraron en contacto, como el \u00e1rabe (durante la dominaci\u00f3n musulmana tras desmembrarse el reino visigodo), el aragon\u00e9s (con la llegada de los religiosos aragoneses que predicaron en Murcia tras la Reconquista) y el catal\u00e1n (la repoblaci\u00f3n cristiana en Murcia era en su mayor\u00eda catalana). Pero la lengua de Murcia es hoy \u2013y ha sido siempre\u2013 el espa\u00f1ol. En este sentido, resulta altamente significativo el hecho de que un buen n\u00famero de vocablos que se recogen en los diccionarios de regionalismos murcianos o de hablas murcianas sean palabras espa\u00f1olas que con el tiempo han ca\u00eddo en desuso en casi toda Espa\u00f1a, pero que \u2013muchas veces alteradas y modificadas\u2013 se conservan en Murcia, principalmente en las zonas rurales, as\u00ed como en buena parte del Levante. Con ello ya queda se\u00f1alado uno de los rasgos que mejor caracterizan este regionalismo: el de su conservadurismo ling\u00fc\u00edstico, su arca\u00edsmo l\u00e9xico, su sabor a\u00f1ejo. Es \u00e9ste un rasgo que comparte el habla murciana con la siciliana y una de las razones que imprimen al texto de Consolo ese regusto de tiempos pret\u00e9ritos evocado por el propio l\u00e9xico, tan rico y sugerente, amalgama de voces actuales y vigentes, y a la vez de resonancias arcaicas, remotas, misteriosas. 24 Con todo, existe un gran n\u00famero de alteraciones, principalmente fon\u00e9ticas y morfol\u00f3gicas, propias del habla murciana. Lo que sin duda caracteriza la pronunciaci\u00f3n de este regionalismo es la supresi\u00f3n de la \u201cs\u201d final (que viene a pronunciarse como una especie de \u201ch\u201d aspirada) y a menudo tambi\u00e9n de la \u201cr\u201d en final de palabra. En este contexto, conviene se\u00f1alar que no he reflejado en la transcripci\u00f3n5 la aspiraci\u00f3n de la \u201cs\u201d ni la p\u00e9rdida de la \u201cr\u201d final con objeto de no perturbar la comprensi\u00f3n del relato, ya que una supresi\u00f3n gr\u00e1fica sistem\u00e1tica de estas consonantes habr\u00eda podido resultar desconcertante y provocar ambig\u00fcedades que pondr\u00edan en peligro la comprensi\u00f3n del texto. Sin embargo, no cabe duda de que \u00e9sta es la se\u00f1a de identidad fon\u00e9tica del habla murciana. En cambio, s\u00ed que he reflejado en la traducci\u00f3n la supresi\u00f3n de la \u201cd\u201d intervoc\u00e1lica, tan extendida y tan t\u00edpica del hablar murciano (\u201cs\u00edo\u201d por \u201csido\u201d, \u201ccalla\u00edco\u201d por \u201ccalladico\u201d, \u201ccomprend\u00edo\u201d por \u201ccomprendido\u201d, \u201cparao\u201d por \u201cparado\u201d, \u201cm\u00fao\u201d por \u201cmudo\u201d, etc.). Tambi\u00e9n transcribo elisiones, como la de la \u201ce\u201d en la preposici\u00f3n \u201cen\u201d seguida de art\u00edculo (\u201cn\u2019el\u201d por \u201cen el\u201d), la de \u201co\u201d en \u201ccomo\u201d, o la de la \u201ce\u201d en la conjunci\u00f3n \u201cque\u201d y en la preposici\u00f3n \u201cde\u201d (\u201ccom\u2019uno d\u2019esos\u201d por \u201ccomo uno de esos\u201d, \u201cqu\u2019era\u201d por \u201cque era\u201d, etc.). Adem\u00e1s de los vocablos que se consideran propiamente regionalismos, la inmensa mayor\u00eda del l\u00e9xico que conforma el habla murciana est\u00e1 constituida por modificaciones o deformaciones de palabras vigentes en todo el territorio nacional. Son muchos los casos de af\u00e9resis, en que se suprime alguna letra o prefijo al inicio de la palabra (\u00ab\u2019tate\u00bb en lugar de \u201cestate\u201d), o bien a\u00fan en medio o al final de la palabra 5 Salvo en contadas ocasiones, como en \u00abpo\u2019\u00bb y como en el poemilla, donde he suprimido gr\u00e1ficamente la \u201cs\u201d de \u201casponticos\u201d y del verbo \u201ces\u201d para mejor transcribir el acento rural de la letrilla: (\u2026) N\u2019er Lanniri siet\u2019aspontico\u2019 \/ Sabucina e\u2019 jarta d\u2019oro (\u2026). Por las mismas razones, s\u00f3lo he transcrito la desaparici\u00f3n de la \u201cr\u201d final en contadas ocasiones, como \u201cse\u00f1\u00f3\u201d por \u201cse\u00f1or\u201d. 25 (\u201canque\u201d por \u201caunque\u201d, \u201ccusti\u00f3n\u201d por \u201ccuesti\u00f3n\u201d, \u201cse\u00f1\u00f3\u201d en lugar de \u201cse\u00f1or\u201d). Son frecuentes asimismo la met\u00e1tesis \u2013en la que se altera el orden de los fonemas (\u201cpedricar\u201d por \u201cpredicar\u201d, \u201cnaide\u201d por \u201cnadie\u201d)\u2013 y otros metaplasmos en los que se alteran fonemas (\u201cumbligo\u201d por \u201combligo\u201d, \u201cliopardos\u201d por \u201cleopardos\u201d, \u201ccimiterio\u201d por \u201ccementerio\u201d, \u201cnusotros\u201d por \u201cnosotros\u201d, \u201csemos\u201d por \u201csomos\u201d, \u201cdicir\u201d por \u201cdecir, \u201cmesmo\u201d por \u201cmismo\u201d, \u201du\u00edste\u201d por \u201co\u00edste\u201d), o en los que se contraen palabras (\u201cande\u201d en lugar de \u201ca d\u00f3nde\u201d). Tambi\u00e9n son habituales las ap\u00f3copes, que en ocasiones van acompa\u00f1adas de mutaciones voc\u00e1licas (\u00abpo\u2019\u00bb en lugar de \u201cpues\u201d, \u00abpa\u2019\u00bb en lugar de \u201cpara\u201d, \u00abca\u2019\u00bb por \u201ccada\u201d, \u00abto\u2019\u00bb por \u201ctodo\u201d, \u201cqui\u00e9\u201d por \u201cquiere\u201d, \u201ccas\u00e1\u201d por \u201ccasada\u201d, \u201cti\u00e9s\u201d por \u201ctienes\u201d), as\u00ed como todo tipo de a\u00f1adidos fon\u00e9ticos: pr\u00f3tesis al inicio de la palabra (\u201cajuntar\u201d, \u201cabajar\u201d, \u201casentarse\u201d), ep\u00e9ntesis en el interior (\u201cmuncho\u201d por \u201cmucho\u201d, \u201clenjos\u201d por \u201clejos\u201d) y paragoges al final de la misma (\u201cas\u00edn\u201d por \u201cas\u00ed\u201d, \u201cs\u00edn\u201d por \u201cs\u00ed\u201d). Muy t\u00edpicos del habla murciana son igualmente dos sufijos que provienen del aragon\u00e9s, \u201cico\u201d (\u201cpuentecico\u201d) y \u201cuco\u201d (\u201cVituco\u201d), as\u00ed como el sufijo \u201cujo-a\u201d (\u201ccosujas\u201d). Finalmente, es muy frecuente tambi\u00e9n la mutaci\u00f3n de la \u201cl\u201d por la \u201cr\u201d en los art\u00edculos seguidos de consonante (\u201cer d\u00eda\u201d por \u201cel d\u00eda\u201d, \u201car cielo\u201d por \u201cal cielo\u201d) y en no pocas palabras (\u201cfarta\u201d por \u201cfalta\u201d, \u201cargo\u201d por \u201calgo\u201d, \u201cvorver\u201d por \u201cvolver\u201d, \u201ccurpa\u201d por culpa\u201d, etc.). Similares mutaciones se encuentran en el regionalismo siciliano: sufijo \u201cuzzo\u201d (\u201cVituzzo\u201d), alteraciones de fonemas y letras (\u201ccimiterio\u201d en lugar de \u201ccimitero\u201d, \u201cliopardo\u201d en lugar de \u201cleopardo\u201d), contracciones y metaplasmos por supresi\u00f3n de fonemas (\u201cvossi\u201d en lugar de \u201cvossignor\u00eca\u201d, \u00ab\u2019gnors\u00ec\u00bb en lugar de \u201csignors\u00ec\u201d, \u201csto\u201d en lugar de \u201cquesto\u201d), etc. Por todo ello, el resultado de este uso del habla murciana en la traducci\u00f3n permite de un lado reflejar la compleja variedad ling\u00fc\u00edstica del texto original y de otro enriquecer la versi\u00f3n espa\u00f1ola del relato a trav\u00e9s de una variedad de matices, si no id\u00e9nticos, cuando menos similares a los que el autor ha querido infundir a su obra. 27 III. REFERENCIAS DE CITAS BIBLIOGR\u00c1FICAS 1. Diccionarios de regionalismos: Grosschmid, Pablo y Echegoyen, Christinna (1998): Diccionario de regionalismos, Barcelona, Editorial Juventud. Mortillaro, Vincenzo (1876): Nuovo Dizionario siciliano-italiano, Palermo [rist. anast. Palermo 1871, Vittorietti]. Garc\u00eda Soriano, Justo (1980): Vocabulario del dialecto murciano, Murcia [facs\u00edmil de la 1\u00aa edici\u00f3n de 1932]. G\u00f3mez Ortin, Francisco (1991): Vocabulario del Noroeste murciano, Murcia, Editora Regional. Ruiz Mar\u00edn, Diego (2007): Vocabulario de las hablas murcianas. El espa\u00f1ol hablado de Murcia, Murcia, DM librero-editor. Vocabolario siciliano, vol. I (A-E) a cargo de G. Piccitto, CataniaPalermo 1977; vol. II (F-M) a cargo de G. Tropea, Catania-Palermo 1985; vol. III (N-Q), a cargo de Giovanni Tropea, Catania-Palermo 1990; vol. IV (R-Sgu-) a cargo de G. Tropea, Catania-Palermo 1997; vol V (Si-Z) a cargo de S. C. Trovato, Catania-Palermo 2002, Centro di Studi filologici e linguistici siciliani. 28 2. Diccionarios de consulta general: Barcia, Roque (1881-83): Primer diccionario general etimol\u00f3gico de la lengua espa\u00f1ola, Establecimiento tipogr\u00e1fico de \u00c1lvarez hermanos, Madrid. Battaglia, Salvatore, Grande Dizionario della lengua italiana, Tur\u00edn, UTET, 1961 y ss. Corominas, Joan y Pascual, Jos\u00e9 Antonio, Diccionario cr\u00edtico etimol\u00f3gico castellano e hisp\u00e1nico, Madrid, Gredos, 1980 y ss. DRAE = Diccionario de la Real Academia Espa\u00f1ola de la Lengua, 22\u00aa edici\u00f3n (2001). De Mauro, Tullio (2005): Il dizionario della lingua italiana, Torino, Paravia. Lo Zingarelli (2002): Vocabolario della lingua italiana, Bologna, Zanichelli. MM = Moliner, Mar\u00eda (2007): Diccionario del uso del espa\u00f1ol, Gredos. Sabatini-Coletti (2003): Il Sabatini-Coletti. Dizionario della lingua italiana, Milano, Rizzoli-Larousse. 3. Bibliograf\u00eda general: Alvino, Gualberto (1998): Tra linguistica e letteratura. Scritti su D\u2019Arrigo, Consolo, Bufalino. Introduzione di Rosalba Galvagno. Fondazione Antonio Pizzuto, Quaderni pizzutiani, Palermo. 29 Garc\u00eda de Diego, Vicente (1964): Etimolog\u00edas espa\u00f1olas, Aguilar. Ibarra Lario, Antonia (1996): Materiales para el conocimiento del habla de Lorca y su comarca, Universidad de Murcia, Murcia. Mu\u00f1oz Garrig\u00f3s, Jos\u00e9 (2008): Las hablas murcianas. Trabajos de dialectolog\u00eda. Edit.um, Murcia. Pitr\u00e9, Giuseppe (2000): Grammatica siciliana. \u201cBiblioteca delle tradizioni popolari\u201d, Brancato Editore. Steiger, Arnold (1932): Contribuci\u00f3n a la fon\u00e9tica del hispano \u00e1rabe y de los arabismos en el ibero-rom\u00e1nico y el siciliano, Madrid. 31 IV. RECENSIONES SOBRE LE PIETRE DI PANTALICA A\u00d1O 1988 \u2022 Vico Faggi, \u201cDalla Sicilia con rimpianto\u201d, Il Secolo XIX, 11-10-1988. \u2022 Sebastiano Addamo, \u201cL\u2019eterno ritorno di Consolo\u201d, La Sicilia, 13-10-1988. \u2022 Francesco Mannoni, \u201cUna Sicilia contadina magica e struggente\u201d, Libert\u00e0, 15-10-1988. \u2022 Oreste Del Buono, \u201cSicilia con furore\u201d, Panorama, 16-10-1988, pp. 134-7. \u2022 Guido Gerosa, \u201cIn magiche pietre scavate il paese dei sogni e della memoria di poeta\u201d, Il Giorno, 16-10-1988. \u2022 Raffaeli Crovi, \u201cEchi di Verga e Vittorini nella Sicilia necropoli di Consolo\u201d, Italia oggi, 17-10-1988. \u2022 Giuseppe Amoroso, \u201cLa memoria che vagabonda dalla nobilt\u00e0 alla barbarie\u201d, La Gazzetta del Sud, 18-10-1988. \u2022 Renato Minore, \u201cCare memorie\u201d, Il Messaggero, 22-10-1988. \u2022 Giovanni Giudici, \u201cPietre di nostalgia\u201d, L\u2019Unit\u00e0, 26-10-1988. \u2022 Maurizio Cucchi, \u201cConsolo racconta una Sicilia ferita a morte\u201d, La Stampa, 29-10-1988. \u2022 Natale Tedesco, \u201cViaggio tra felicit\u00e0 e orrore\u201d, L\u2019Ora, 29-10-1988. \u2022 Giovanni Giudici, \u201cConsolazione in Sicilia\u201d, L\u2019Espresso, 30-10-1988. \u2022 Silvia Sereni, \u201cParole, immagini, colori di Sicilia\u201d, Marie Claire, novembre, 1988. \u2022 Stefano Giovanardi, \u201cImbroglio siciliano\u201d, La Repubblica, 02-11- 1988. \u2022 Giuseppe Bonura, \u201cCom\u2019\u00e8 annebbiato il mito di Sicilia\u201d, Avvenire, 05-11-1988. 32 \u2022 Natale Tedesco, \u201cScrivere \u00e8 sogno e fuggire dalla vita\u201d, Il Mattino, 08-11-1988. \u2022 Salvatore Nigro, \u201cUn album siciliano sottratto alla rovina\u201d, La Sicilia, 15-11-1988. \u2022 Giovanni Raboni, \u201cLe pietre di Pantalica\u201d, L\u2019Europeo, n\u00ba 47, 18-11- 1988. \u2022 Ermanno Paccagnini, \u201cLe pietre di Pantalica, frammenti di una civilt\u00e0\u201d, Il Sole 24 Ore, 20-11-1988. \u2022 Mauro Bersani, \u201cLe pietre perdute\u201d, Corriere del Ticino, 03-12- 1988. \u2022 Claudio Marabini, \u201cUn pasticciaccio alla siciliana\u201d, Il resto del Carlino, 10-12-1988. \u2022 Eug\u00e8ne Mannoni, \u201cL\u2019 \u00eele mysterieuse\u201d, L\u2019Express, 21-12-1988. A\u00d1O 1989 \u2022 R. Carbone, \u201cL\u2019ombra delle rovine\u201d, L\u2019Indice, n\u00ba 1, enero 1989, pp. 6-7. \u2022 Maria Sebregondi, \u201cLe pietre di Pantalica\u201d, Leggere, enero, 1989. \u2022 Gianni Turchetta, \u201cConsolo: pietre e macerie. Il teatro del mondo e la nave degli orrori\u201d, Linea d\u2019ombra, n\u00ba 34, enero 1989, pp. 11-12. \u2022 Antonio Di Grado, \u201cAmarezza e speranze\u201d, La Sicilia, 6-01-1989. \u2022 Carmelo Depetro, \u201cParlando di Sicilia\u201d, Ragusa sera, 28-01-1989. \u2022 Paolo Pogliani, \u201cLe pietre di Pantalica\u201d, Letture, febrero, 1989. \u2022 Andrea Zanzotto, \u201cConsolo sospeso tra due Sicilie\u201d, Corriere della Sera, 13-02-1989 (se publica tambi\u00e9n en Francia \u201cConsolo entre deux Siciles\u201d, Le Monde, 30-11-1990). 33 \u2022 Carlo Sgorlon, \u201cPietre che dicono cos\u2019\u00e8 la Sicilia\u201d, Gazzettino di Venezia, 15-02-1989. \u2022 Romano Luperini, \u201cConiugando Verga e Gadda\u201d, L\u2019immaginazione, enero-marzo 1989. \u2022 Idolina Landolfi, \u201cSicilia patria perduta\u201d, Il Giornale, 12-03-1989. \u2022 Luciano Satta, \u201cFra queste pietre il sussurro di un canto\u201d, Il Giornale, 23-03-1989. A\u00d1O 1990 \u2022 Nicola Di Gerolamo, \u201cIl viaggio sentimentale di Vincenzo Consolo\u201d, Arenaria, agosto-septiembre 1990. \u2022 Evelyne Pieiller, \u201cLe roman d\u2019un peuple, de son histoire, de ses langues\u201d, La Quinzaine litt\u00e9raire, 16-10-1990. A\u00d1O 1991 \u2022 Jean Baptiste Marongiu, \u201cBlessure sicilienne\u201d, Liberation &#8211; Special livres, marzo 1991. \u2022 Louis Soler, \u201cLes deux Siciles\u201d, L\u2019Ane, magazine freudien, n\u00ba 47, julio-agosto 1991. FILOSOFIANA 36 I. NOTA AL TEXTO 1. El relato de \u201cFilosofiana\u201d aparece recogido dentro del libro Le pietre di Pantalica, publicado por primera vez en octubre de 1988 por la editorial Mondadori de Mil\u00e1n, \u201cCollezione Scrittori italiani e stranieri\u201d. 2. La misma editorial sacar\u00e1 a la luz una nueva edici\u00f3n para la colecci\u00f3n \u201cOscar Scrittori del Novecento\u201d, en septiembre de 1990. En esta colecci\u00f3n existen varias reediciones, desde la primera de 1990 hasta la \u00faltima de 2007. Las diferentes reediciones, de esta colecci\u00f3n van acompa\u00f1adas siempre de una introducci\u00f3n de Gianni Turchetta. Todas ellas conservan el mismo formato. Son exactas entre s\u00ed, con la salvedad de las siguientes diferencias: \u2022 Cada reedici\u00f3n presenta una imagen diferente en las portadas de los libros. \u2022 En la edici\u00f3n m\u00e1s reciente de septiembre de 2007 se ha a\u00f1adido el apartado \u201cBibliograf\u00eda\u201d (pp. XIV-XVIII). 3. Por lo que respecta a esta segunda edici\u00f3n de la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de \u201cFilosofiana\u201d, al igual que hiciera en la primera, me he basado en el texto original de la edici\u00f3n Princeps (Mondadori, 1988), que es la considerada definitiva por el autor (\u201cFilosofiana\u201d: pp. 75-97). 37 II. NOTA A LA TRADUCCI\u00d3N 1. Las cuestiones ling\u00fc\u00edsticas y terminol\u00f3gicas relativas a las opciones de traducci\u00f3n para la presente edici\u00f3n en espa\u00f1ol de \u201cFilosofiana\u201d se analizan a continuaci\u00f3n del relato de \u201cFilosofiana\u201d, en el cap\u00edtulo IV (Relaci\u00f3n comentada de regionalismos y otros matices del texto). La secuencia de los t\u00e9rminos comentados en dicho apartado sigue un orden alfab\u00e9tico. En esta segunda edici\u00f3n, por tanto, los vocablos analizados dejan de estar se\u00f1alados en el corpus de la traducci\u00f3n por medio de un asterisco junto a la palabra o grupo de palabras objeto de comentario, tal y como suced\u00eda en la primera edici\u00f3n. 2. Por su parte, las notas que acompa\u00f1an el corpus de la traducci\u00f3n est\u00e1n \u00fanicamente destinadas al comentario, aclaraci\u00f3n o explicaci\u00f3n de aquellas referencias literarias y culturales recogidas en el propio texto que puedan ser de utilidad para el lector. 39 FILOSOFIANA Al alba hab\u00eda llegado a Sofiana, a la fanega y media y alg\u00fan que otro bancal que hab\u00eda mercao empe\u00f1ando hasta la camisa, tras irse al traste las cooperativas y su esperanza de obtener la concesi\u00f3n d\u2019un roalico de tierra en Ratumemi, Rigiulfo, Gibilemme o n\u2019er mesmo infierno. Una tierra qu\u2019era una cascajera, una llanura rojiza a lomos d\u2019un cerro de tiestos y cascotes, culos panzudos de botellas, asas d\u2019\u00e1nforas, lebrillas, botijos y jarrones. Como si en este campo hubiese habido hornos d\u2019alfarer\u00eda. Abandonados, cerrados y enterrados, dejando sobre el terreno como se\u00f1a este cimiterio de cinabrio, lo mismo que la masa amarillenta d\u2019escorias y cenizas al reor de las bocas de los pozos de Bubbon\u00eca o de Pazienza eran las se\u00f1as d\u2019azufrales muertos (reino de cal, de sisca y de ac\u00edbara; refugio de sombras y vientos, cucalas, lagartijas, leros; lugar de desolaci\u00f3n y de acoramiento). Y encomedias d\u2019estos casquijos, crec\u00edan esp\u00e1rragos, cardos, alcaciles silvestres, calistros y robinias. Li\u00f3 la mula a un tronco y se asent\u00f3 sobre un murete de arenisca que asomaba to\u2019 tieso, cuasi como se\u00f1a de linde o cimientos de casa. El cielo aclaraba, las estrellas se apagaban, desaparec\u00edan, y la luna, una luna de tres cuartos, perd\u00eda su luz, palidec\u00eda, volvi\u00e9ndose papel de seda, vitela. Se ve\u00eda, m\u00e1s all\u00e1 del valle, m\u00e1s all\u00e1 del Dessu\u00e8ri y del Ditt\u00e0ino, m\u00e1s all\u00e1 del Adrano, J\u00f9dica y Cent\u00f9ripe, sobre un fondo de cielo violeta y luminiscente, la cumbre nevada y la humareda del volc\u00e1n. 40 Miraba a su tierra, la suya, la escudri\u00f1aba. Sopesaba si deb\u00eda empezar por roturar, plantar barbados y esquejes americanos, resistentes al mal tiempo, a la filoxera; y olivos, almendreros, pistacheros; y \u00e1rboles de capricho como higueras, acerolos, jinjoleros, serbales, membrillos, granados; y plantas de olor y de belleza, rosas, claveros, jazmines, cidronelas, alrededor de la casita que habr\u00eda hecho aqu\u00ed, en lo m\u00e1s alto, la fachada cara al levante, quiz\u00e1 sobre estos mismos gruesos cimientos en los que se asentaba, la terraza, el parral y el pozo en la parte delantera. Se la figuraba en peque\u00f1o, pero copia de la gran mas\u00eda de la Favara, donde hab\u00eda trabajado varios meses bajo las \u00f3rdenes del amo llamado Saavedra6 , regia mansi\u00f3n, maravilla con c\u00fapulas, terrazas, balconcitos, patios con columnas, suelos con azulejos de Valencia; aljibes, albercas, cenia, paseos con parras encomedio de campos de algod\u00f3n y ca\u00f1ad\u00fa, jard\u00edn con plantas y flores de las m\u00e1s variadas, garullos y pavos en libertad por el jard\u00edn, y todos los p\u00e1jaros del arca en las pajareras. Ri\u00f3, ri\u00f3 de su sue\u00f1o, se dio dos manotazos en los muslos y se levant\u00f3 para tomar el leg\u00f3n y el pico. Tajo parejo comenz\u00f3 por despedrar, librar el terreno de cualquier resto de barro roto. Rastrillaba y formaba aqu\u00ed y all\u00e1 en los bordes caballones rojizos, y a poco a poco aparec\u00eda, ah\u00ed donde no hab\u00eda hierbajos, chicoria o hinojo silvestre, una tierra negra y feraz, tierra de virginidad inmaculada, que jam\u00e1s hab\u00eda conocido reja de arado, golpe 6 Nombre de la familia propietaria de las fincas y del palacio de la Favara desde el siglo XVI. Apellido de rancio abolengo espa\u00f1ol, perteneciente tambi\u00e9n a la nobleza del Reino de las Dos Sicilias. Por sus estrechas relaciones tanto con Murcia como con Sicilia, se\u00f1alar\u00e9 a uno de sus m\u00e1s ilustres representantes: el pol\u00edtico y literato murciano Diego de Saavedra Fajardo (1584-1648), que fue secretario del Cardenal Gaspar de Borja, primero embajador en Roma y despu\u00e9s Virrey de N\u00e1poles residiendo por alg\u00fan tiempo tanto en N\u00e1poles como en Sicilia. 41 de azad\u00f3n, jam\u00e1s hab\u00eda alimentado semilla de haba, cebada o trigo. Y cuando fue justo mediod\u00eda, con el sol perpendicular sobre el follaje del bosquecillo de Alzacuda, quiso enderezar el lomo7 pero se qued\u00f3 derrengao. Se llev\u00f3 las dos manos a los ri\u00f1ones e hizo fuerza, crujiendo y quej\u00e1ndose, hasta lograr ponerse derecho como un hombre. Imprec\u00f3 su mala suerte, santos y diablejos, caminando hacia la mula, donde ten\u00eda liado el hato de la fiambrera con el empedrao, el vino, el pan y el queso frito que su mujer le hab\u00eda preparao. Se asent\u00f3 de nuevo sobre el murete, cuadrado y pulido como un poyo delante del molino de Caldai o de la trituradora de la Providencia, extendi\u00f3 el pa\u00f1o de cocina, puso encima los av\u00edos para comer. Y mientras com\u00eda miraba toda la faena hecha durante la ma\u00f1ana, la tierra negra libre de herbajo y de tiestos, parec\u00eda desn\u00faa, despu\u00e9s de inseculorum s\u00e9cula a la luz der sol y d\u2019estremecerse ante la ligera brisa oto\u00f1al. Lo que le turbaba era el silencio. Acompasado por el pisoteo de la mula, los cascabeles de las ovejas lejanas y alg\u00fan que otro grito de un p\u00e1jaro de paso. Y la monta\u00f1a inmensa al fondo, una masa de negro y de blanco, con la humareda que sal\u00eda de su cumbre expandi\u00e9ndose por el azul de la b\u00f3veda. Cercanas se ve\u00edan las casas de Caltagirone, de Adrano y de Piazza (contaban que en el Casal, en el vallecico del Nociara, hab\u00edan descubierto bajo tierra una gran villa, el suelo de cuadradicos min\u00fasculos que formaban frisos con guirnaldas de frutas y flores, escenas de caza con animales salvajes y fieros, leones tigres liopardos; pesca con redes de peces moteados, plata y oro, nenes que jugaban a coscoletas sobre cabras y palomas, luchas de gigantes heridos por flechas, un hombre con tres ojos. Pero la maravilla de la que se platicaba abonico era la 7 Seg\u00fan me hizo observar Segre, al emplear la palabra groppa (\u201clomo\u201d) Consolo quiso subrayar la animalidad que conlleva el duro trabajo de la tierra (cf. la entrada \u201cenderezar el lomo\u201d en el cap\u00edtulo siguiente). 42 sala de las zagalicas, tan apa\u00f1\u00e1s, en cueros, que bailaban y jugaban graciosas con la pelota, la sombrilla, er tamboril. De seguro la villa d\u2019un rico caprichoso, muncho m\u00e1s rico qu\u2019er rico Saavedra de la villa Pastorana en Favara). \u201cPero \u00bfqu\u00e9 semos nusotros, qu\u00e9 semos?\u201d se preguntaba Vito Parlagreco8 , masticando su pan y queso de cabra con pimienta. \u201cHormiguicas que se matan a faenar n\u2019esta vida breve como er d\u00eda, un lampo. En fila dalante atr\u00e1s sin parar n\u2019esta era redonda que se llama mundo, llenos de granos, pajas, trigo, en pro de uno o dos m\u00e1s afortunaos. \u00bfY qu\u00e9? Er tiempo pasa, amontona fango, tierra sobre un gran escombro d\u2019a\u00f1icos de huesos. Y queda, como se\u00f1a de la vida qu\u2019ha transcurr\u00edo, arg\u00fan que otro fuste de piedra acanal\u00e1, argo escrito en una lastra, arguna escena o figura como las desenterr\u00e1s n\u2019er valle de Piazza. Un cimiterio queda, de piedra y casquijos encomedio der cual crece, ca\u2019 espuntar de primavera, l\u2019alhel\u00ed, l\u2019asf\u00f3delo\u201d. Y mir\u00f3 los bancales de cascotes delante de \u00e9l, las terracotas, algunas patinadas de musgo y otras pintadas de negro, rojo, unas lisas y otras grabadas con figuras mutiladas. \u201cQu\u00e9 caprichos, qu\u00e9 caprichos se daban los antiguos\u201d se dijo Parlagreco. Y se dijo tambi\u00e9n que dejase ya de pensar en la vida que fue, que es, como lo hac\u00eda siempre en los altos de la faena, n\u2019er silencio y en la soledad, de pensar com\u2019un viejo, com\u2019uno d\u2019esos jubilaos asentaos dende la ma\u00f1ana dasta la tarde de ch\u00e1chara a la puerta de la Liga. Pa\u2019 irse a luego a luego de la tierra ar cielo, ar sol, a la luna, a las estrellas. Entonces, entonces era preso de v\u00e9rtigo, 8 S\u00f3lo aqu\u00ed, despu\u00e9s de tres largas p\u00e1ginas, se descubre el nombre del misterioso labrador. Consolo ya lo hab\u00eda presentado anteriormente en este mismo libro Le pietre di Pantalica. Hab\u00eda aparecido en concreto en las dos partes que componen el relato \u201cRatumeni\u201d. Con unas cuantas pinceladas Consolo ofrece en \u201cRatumemi\u201d un retrato tanto f\u00edsico como psicol\u00f3gico del futuro protagonista de \u201cFilosofiana\u201d. Por lo tanto, su lector, puede ahora proyectar perfectamente su imagen mental y entender mejor sus reacciones (cf. la introducci\u00f3n). 43 le parec\u00eda escullir dentro d\u2019un pozo sin fin. Y fue en ese punto, en esa quietud de desierto o eremitorio cuando, desde la lontananza de sus pensamientos, se sinti\u00f3 llamar, volver a llamar: \u00ab\u00a1Ohu, ohu!\u00bb y le sali\u00f3 al encuentro, desde el fondo de su campo, seguido de ovejas y corderos, un cabrerico alegre, risue\u00f1o, arremolinando en lo alto su cayado. Cuando estuvo delante, se plant\u00f3, poni\u00e9ndose rojo rojo. Re\u00eda, re\u00eda, sin estarse quieto un momento, balance\u00e1ndose de un lado a otro sobre sus piernas arqueadas, los pies envueltos en trapos. Era un zagal d\u2019unos quince a\u00f1os, crec\u00edo de cabeza y t\u00f3rax, con pelusa en la barbilla y sobre los labios, pero que s\u2019hab\u00eda quedao corto d\u2019estatura. Miraba fijamente con los ojos de par en par al labrador. \u00abEh\u00bb le dijo Parlagreco masticando \u00ab\u00bfqu\u2019haces? \u00bfAnde vas?\u00bb Mas el cabrero re\u00eda y no hablaba. Cort\u00f3 entonces el labrador una tajada de pan con el cuchillo, coloc\u00f3 encima un trozo de queso y se lo ofreci\u00f3 al zagal. \u00c9ste, riendo, retrocedi\u00f3, denegando con la cabeza. Prob\u00f3 con el vino, tendi\u00e9ndole la botella. Y de nuevo el no de aqu\u00e9l. Pero ah\u00ed quedaba mir\u00e1ndolo fijamente, espiando su cara, sus gestos. Vito entonces fingi\u00f3 no darle importancia, no verlo, continuando distra\u00eddo su comida, siguiendo con la mirada al reba\u00f1o disperso, un can9 blanco de pelo enmara\u00f1ao que ladraba y corr\u00eda tras las ovejas que s\u2019alejaban a lo lenjos. Despu\u00e9s Vito se encendi\u00f3 un pitillo, mir\u00f3 al muchacho que segu\u00eda ah\u00ed plantao 9 G\u00f3ngora se negaba a utilizar el t\u00e9rmino \u201cperro\u201d, que consideraba un barbarismo \u2013de hecho tiene un origen incierto\u2013, y s\u00f3lo consent\u00eda en emplear la palabra \u201ccan\u201d, de procedencia latina. Con todo, el Roque Barcia recoge la etimolog\u00eda de Covarrubias, para quien el vocablo \u201cperro\u201d viene del griego Pyr, \u201cque significa fuego, por ser estos animales de un temperamento seco y fogoso. Otros quieren se dijese \u00e1 rodendo pede\u201d (cf. Primer Diccionario General Etimol\u00f3gico de la Lengua Espa\u00f1ola, Roque Barcia, Tomo cuatro, Francisco Seix, editor. Barcelona, 1879). 44 todav\u00eda sonriendo, ech\u00f3 las piernas sobre el murete, se dio la vuelta y se dispuso enseguida a reposar, el hato bajo la nuca a guisa de almohada. Tras el humo del pitillo, miraba el cielo terso e inmutable, mudo, vac\u00edo, como la tierra sobre la que se encontraba. Y pens\u00f3 n\u2019er zagal dentro der vac\u00edo, qui\u00e9n sabe desde hac\u00eda cu\u00e1ntos a\u00f1os en soledad, solo con sus ovejicas, encomedio de las hierbas, en los altos de Filosofiana, expuesto al agua y ar viento, bajo er sol, bajo la luna, bajando a Dessu\u00e8ri, y m\u00e1s all\u00e1 a trav\u00e9s de los campos de Gela, vagando hasta Morgantina, hasta Licodia Eubea. Vida sola, sola, tanto que se le hab\u00eda olvidao, si arguna vez la tuvo, la palabra. Gir\u00f3 apenas la cabeza para mirar de reojo a ese pastor esquivo, y lo vio acucuna\u00edco n\u2019er suelo, er cayado entre las piernas, el rostro feliz por estar en compa\u00f1\u00eda d\u2019un cristiano. Pens\u00f3 en sus tres zagalicos all\u00e1 en Mazzarino, Michele, Maria, Bastiano, que iban a la escuela, jugaban en la calle, hablaban, gritaban, dorm\u00edan por la noche bajo techo10. Y en estos pensares, aspeao como estaba por la cansera de la ma\u00f1ana, escull\u00f3 a poco a poco en el sue\u00f1o. Lo despertaron de golpe los alaridos, los ladridos del can. Se irgui\u00f3, y vio al muchacho que saltaba, tomaba piedras del suelo y disparaba con su honda contra una bandada de airones que volaba en formaci\u00f3n de \u00e1ngulo, de flecha, como las dos alas desplegadas de un \u00fanico p\u00e1jaro grande. Se ve\u00eda cada cuanto al air\u00f3n timonel, en el \u00e1pice del \u00e1ngulo, que con el pico y su largo cuello hend\u00eda el aire, ceder su puesto a otro que lo alcanzaba desde el extremo del ala. Y 10 Son los mismos sentimientos de ternura compasiva que expresa Jos\u00e9 Mar\u00eda Gabriel y Gal\u00e1n (1870-1901) en su entra\u00f1able poes\u00eda \u201cMi vaquerillo\u201d, que para un lector actual no deja de ser encantadoramente afectiva: \u201c(\u2026) \/ Pero el ni\u00f1o \u00a1qu\u00e9 solo viv\u00eda! \/ \u00a1Me daba una l\u00e1stima \/ (\u2026) \/ tan solo pasaba \/ las noches de junio \/ (\u2026) \/ y las h\u00famedas noches de octubre, \/ (\u2026) \/ y las noches del turbio febrero, \/ (\u2026) \/ con vientos y aguas!&#8230; \/ (\u2026) \/ Yo ten\u00eda un hijito peque\u00f1o \/ (\u2026) \/ que jam\u00e1s te dej\u00e9 si tu madre \/ sobre ti no tend\u00eda sus alas\u201d. 45 as\u00ed avanzaban, con sincron\u00eda y consonancia, emigraban, ahora que se aproximaba la ivernada, hacia lugares c\u00e1lidos, Linosa, Lampedusa, Gerba, quiz\u00e1 despu\u00e9s de un alto en el lago Dessu\u00e8ri, en el estanque de los P\u00e0lici o Vend\u00eccari. Salt\u00f3 del murete y corri\u00f3 hacia el muchacho, lo agarr\u00f3 por los brazos y se los retorci\u00f3 detr\u00e1s de la espalda, haci\u00e9ndole caer la honda de las manos. \u00c9ste, tomado a traici\u00f3n, pataleaba y se revolv\u00eda. Lo arrastr\u00f3 hacia el muro, lo hizo girar sujet\u00e1ndolo con fuerza por las mu\u00f1ecas. \u00abBasta\u00bb le grit\u00f3 \u00ab\u00a1basta!\u00bb. El muchacho lo mir\u00f3 espantao. Despu\u00e9s las l\u00e1grimas le llenaron los ojos. Vito afloj\u00f3 su presi\u00f3n. \u00abAi-ro-n\u00bb dijo, se\u00f1alando al cielo \u00abai-ro\u00bb. \u00ab\u00a1Pero t\u00fa hablas, hablas!\u00bb exclam\u00f3 Vito. El muchacho se enjug\u00f3 los ojos con el dorso de la mano. \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres? \u00bfC\u00f3mo te llamas, eh?\u00bb le pregunt\u00f3. El otro lo mir\u00f3 con ojos muy abiertos. \u00abUno, Vito\u00bb dijo Parlagreco apuntando el \u00edndice sobre el pecho. \u00ab\u00bfY t\u00fa?\u00bb. \u00abTa-na-tu, Ta&#8230;\u00bb silabe\u00f3 el muchacho, y se ri\u00f3, descubriendo unos dientes agudos. \u00ab\u00bfTanu? \u00bfTanu?\u00bb pregunt\u00f3 Parlagreco. El otro dijo que s\u00ed con la cabeza. \u00abLos airones no se matan. \u00bfComprend\u00edo?\u00bb remach\u00f3. El muchacho re\u00eda, y no dec\u00eda ni si ni no. \u00abAbora se van lenjos, qu\u2019aqu\u00ed llega el ivierno&#8230; \u00bfT\u00fa, ande vas?\u00bb. Pero Tanu no respondi\u00f3, sigui\u00f3 ri\u00e9ndose. Luego de golpe gir\u00f3, fue a recoger del suelo su honda, volvi\u00f3 y se la entreg\u00f3 a Parlagreco. \u00abNo, no\u00bb le dijo Parlagreco \u00abtenla. \u00bfQu\u2019hago yo con ella?\u00bb Y fue a retomar su azad\u00f3n. Tanu abri\u00f3 el zurr\u00f3n que llevaba en bandolera, puso dentro la honda y sac\u00f3 un liebro muerto, con la cabeza corgando encostr\u00e1 de sangre. Se lo llev\u00f3 a Parlagreco. 46 \u00abNo, no, c\u00f3melo t\u00fa\u00bb. Pero el muchacho insist\u00eda. \u00ab\u00a1No!\u00bb dijo decidido Vito, y se ech\u00f3 a andar. Entonces Tanu dej\u00f3 r\u00e1pidamente el liebro sobre el muro, se llev\u00f3 dos dedos a la boca, silb\u00f3 para llamar al can y parti\u00f3 dando saltos y haciendo molinillos con su cayado. Vito lo persigui\u00f3, pero el otro corr\u00eda veloz sobre sus piernas zambas, desapareci\u00f3 pronto, seguido del can y de las ovejas, en el follaje del bosquecillo de Alzac\u00f9da. Vito se qued\u00f3 plantao mirando er punto por donde hab\u00eda desaparec\u00edo aquel zagal, la sendica encomedio de los troncos de calistro. Sinti\u00f3 despecho, luego algo parecido a pena, pena por ese zagal que quiz\u00e1 nunca m\u00e1s volver\u00eda a ver, lo que semeja a la muerte, como los airones que se ven migrar, esfumarse en la lejan\u00eda. Pena a\u00fan por \u00e9l, que retornaba a estar solo, solo con su faena n\u2019er campo de Filosofiana. Mir\u00f3 el liebro muerto sobre el murete, le dio la espalda y torn\u00f3 decidido al punto donde hab\u00eda interrumpido su faena. De pronto, despu\u00e9s de unos pocos golpes de pico, oy\u00f3 resonar la tierra como si estuviese hueca, hubiese una cueva o una vasija enterr\u00e1. Excav\u00f3 despacico despacico, amontonando tierra hacia los lados, y apareci\u00f3 a poco a poco una lastra alarg\u00e1 como la l\u00e1pida d\u2019una tumba. Fue preso de ansia, pensares; recuerdos acud\u00edan en tropel a su mente, de f\u00e1bulas, encantamientos, tesoros escondidos por moros o por bandoleros. Le parec\u00eda estar so\u00f1ando. Y este sue\u00f1o que ten\u00eda por la noche con frecuencia, cuando s\u2019echaba en la cama lleno de cansera, era er de cavar con las manos n\u2019er polvo, n\u2019er fango, y encontrar por fin una perola o cuarterola corm\u00e1 de peluconas11. \u00bfPero era sue\u00f1o o 11 En el texto original marenghi (p. 82). Se trata de las monedas de oro acu\u00f1adas por Napole\u00f3n con motivo de la victoria de \u00e9ste sobre los Austro-H\u00fangaros en Marengo (1800). Por extensi\u00f3n cualquier moneda de oro macizo. Para rendir la misma equivalencia a un lector espa\u00f1ol elegimos la palabra \u201cpelucona\u201d, moneda 47 recuerdo lejano de cuentos, como er der Castillo d\u2019Entella o er de la Gruta der Caballo en Sabucina, d\u2019ese pastorcico que fue a la feria embruj\u00e1 ande compra naranjas que se vuerven oro? Y recordaba siempre esta letra qu\u2019abora s\u2019hab\u00eda puesto a recitar: Una fuente n\u2019er puentecico N\u2019er Lanniri siet\u2019aspontico Sabucina e\u2019 jarta d\u2019oro Testa de lumbre, Testa d\u2019 oro&#8230; S\u00f3lo que sue\u00f1o o f\u00e1bula poca es la diferencia. \u00bfNo es acaso sue\u00f1o todo cuanto se cuenta, se inventa o se relata, por medio de la voz, de la escritura o de cualquier otro modo, de una vivencia de ayer, de hoy o de ma\u00f1ana, de una vivencia posible o fant\u00e1stica? Es siempre sue\u00f1o la empresa del narrar, un desligarse de la vida real y vivir en otra. Sue\u00f1o o quiz\u00e1 a\u00fan locura, porque es propio de la locura la vida que se desliga y prosigue, como sombra, fantasma, ilusi\u00f3n, al lado de esta otra vida que nosotros llamamos real. \u00bfO de la muerte? Vito Parlagreco hizo palanca con la cu\u00f1a del pico y alz\u00f3 con esfuerzo la pesada lastra. Apareci\u00f3 una fosa, tall\u00e1 dentro de la toba y bien cuadra\u00edca. Una fosa repleta d\u2019un terrero oscuro, blando como la de los hormigueros. Y del terrero afloraba un cr\u00e1neo, el color amarillo de la frente, el negro de las \u00f3rbitas, el marfil de la dentadura, y los huesos, sutiles como alas de p\u00e1jaros, de las manos. Parec\u00eda el esqueleto de un hombre desplomado dentro del fango y que se esfuerza por salirse o de uno que, vuelto a despertar en su tumba despu\u00e9s de milenios por la luz roja del sol poniente, hace adem\u00e1n de incorporarse. de oro acu\u00f1ada por los reyes Borbones espa\u00f1oles hasta Carlos IV inclusive. Esta moneda ten\u00eda en una de sus caras el perfil del rey vigente que ostentaba una peluca. De ah\u00ed su apelaci\u00f3n popular. 48 Vito no tuvo sobresalto ni miedo, m\u00e1s bien not\u00f3 la misma alegr\u00eda como cuando en sue\u00f1os descubr\u00eda sus peluconas. Alegr\u00eda sobre todo porque al reor al reor d\u2019aquel antiguo muerto afloraban \u00e1nforas, orzas, platos, luminos, semienterraos tambi\u00e9n n\u2019er terrero, como si flotasen sobre el agua cenagosa d\u2019un aljibe. Estaba seguro abora d\u2019encontrar en las vasijas de barro un tesoro escond\u00edo n\u2019er tiempo de f\u00e1bulas y d\u2019encantos, y el \u00fanico temor que sinti\u00f3 fue er de no saber la f\u00f3rmula m\u00e1gica, la frase, la palabra arcana que deb\u00eda decir n\u2019el instante de rozar el oro con los dedos. Tem\u00eda que de un momento a otro todo pudiese desaparecer como nube errante, cenizas al viento, esfumarse como un sue\u00f1o al despertar. Rez\u00f3 entonces en su coraz\u00f3n a su madre a su padre, al ni\u00f1o que se le hab\u00eda muerto al nacer, a amigos y a conocidos. \u201cOh mis mortichuelos\u201d rez\u00f3 \u201cdifuntos qu\u2019am\u00e9 y que conoc\u00ed, ayudarme, cambiarme al fin esta dura vida m\u00eda, esta vida de pesambres y de miedo\u201d. \u00abAm\u00e9n, am\u00e9n\u00bb concluy\u00f3 en voz alta, la \u00fanica palabra sacra que sab\u00eda y recordaba. A gatas se puso a rascar con los dedos la tierra que apresaba la loza, con un ansia y un deseo, una delicadeza12, iguales a los que sinti\u00f3 cuando hab\u00eda tocado por primera vez las carnes de su mujer. Liber\u00f3 as\u00ed la primera orza panzuda y m\u00e1s amplia, la apret\u00f3 contra el pecho, ech\u00f3 una ojeada al interior: negror. Estaba negro como la noche ah\u00ed dentro. Escull\u00f3 la mano y toc\u00f3 una materia incrust\u00e1, rasc\u00f3 con las u\u00f1as y sac\u00f3 fuera un grumo d\u2019una substancia que parec\u00eda carbonilla grasienta. Estuvo seguro, seguro de qu\u2019aquel carb\u00f3n hab\u00eda s\u00edo hasta 12 Consolo ya hab\u00eda destacado esta delicadeza de esp\u00edritu de Parlagreco, que contrasta con el rasgo de rudeza casi animal en su duro bregar con la tierra, en el relato \u201cRatumemi\u201d, que precede a \u201cFilosofiana\u201d. En \u00e9l presenta a un Vito que, saciado tras haber comido, acepta todo lo que le ofrece su compa\u00f1ero para no herir sus sentimientos: \u201cE Petro offriva la carne a Vito. Che, sazio, per secondare l\u2019altro, faceva finta d\u2019azzannare e subito la passava a Trubb\u00eca o Bruccul\u00e8ri. Parimenti faceva col bomobolo del vino\u201d (cf. Le pietre di Pantalica\u2026, p. 53). 49 ese momento oro fino, monedas resplandecientes a la par der sol, y que por magia malv\u00e1, por no saber la f\u00f3rmula secreta necesaria para consolidar para siempre el oro en su estado, encontraba abora este tanino en su mano, este pu\u00f1ao de mierda der diablo. Mir\u00f3 decepcionado la orza, el \u00e1nfora panzuda y barnizada. Nunca hab\u00eda visto nada m\u00e1s hermoso. La frot\u00f3 con la mano, sopl\u00f3 para quitarle el polvo y aparecieron figuras de color rojo: un hombre desnudo por delante con una manteleta que le ca\u00eda por detr\u00e1s, la mano apoyada en una lanza; una mujer con vestido liviano, las alas desplegadas en la espalda, los brazos abiertos, como un \u00e1ngel que revolotease por delante; otra mujer con yelmo en la cabeza y coraza habla con un zagalico que lleva en la mano un bastoncillo con dos aros; un gato moteado de cola ondulada brinca entre dos portadores de lanzas; en la cara opuesta, un hombre envuelto en un lienzo, una cinta al reor de la cabeza, ofrece a una joven, en t\u00fanica transparente hasta los pies, una bonica taza colmada quiz\u00e1 de ambros\u00eda o de malvas\u00eda. Eran figuras que Vito no entend\u00eda, escenas de hechos oscuros y de misterios, enigmas que nunca en toda su vida resolver\u00eda. \u00bfY si estuviese ah\u00ed, pintao n\u2019aquella orza, er dicho m\u00e1gico, la llave para romper el encanto13? Pens\u00f3 entonces, pens\u00f3 qu\u2019el \u00fanico que ten\u00eda er poder como t\u00f3 er mundo sab\u00eda para romper o echar conjuros, predecir er tiempo, sentir corrientes d\u2019agua soterr\u00e1s, leer er pasao y la buena ventura era en Mazzarino don Gregorio N\u00e0nfara, hombre de ley y sabio, que de mozo hab\u00eda estao n\u2019er seminario, frecuentaba iglesias, conventos y monasterios, sabeor d\u2019historia, poes\u00eda, d\u2019astros n\u2019er cielo, de griego y de lat\u00edn. Decidi\u00f3 pues no tocar na\u2019 m\u00e1s no fuese a echar a perder el 13 Como en el resto de Europa, y sobre todo en ambientes rurales, el imaginario colectivo siciliano cultiva leyendas de tesoros ocultos en las entra\u00f1as de la tierra. Todo campesino sue\u00f1a con encontrarlo bajo su azada, pero hay que conocer la f\u00f3rmula secreta para que el tesoro se vuelva real y la materia que lo reviste desaparezca, dejando paso a monedas de oro macizo o piedras preciosas. 50 encanto, dejarlo to\u2019 com\u2019estaba y regresarse con don Gregorio. Pero se llev\u00f3 consigo la orza ya cachifoll\u00e1, como prueba tangible de qu\u2019este tesoro escond\u00edo qu\u2019\u00e9l hab\u00eda encontrao no era un sue\u00f1o, una visi\u00f3n. Volvi\u00f3 a colocar raudo y veloz sobre la tumba la pesada lastra, esparci\u00f3 tierra encima para enmascarar su descubrimiento. Al llegar a la mula, su mirada cay\u00f3 sobre el liebro que Tanu hab\u00eda abandonado en el murete: una nube de moscas le com\u00eda los ojos y la herida, una cuadrilla de hormigas le entraba por la boca. \u00abBaaah&#8230;\u00bb hizo Vito con una mueca sintiendo angustia. Pero a la par no pudo dejar de volver a pensar n\u2019el extra\u00f1o cabrero, er zagal desaparec\u00edo n\u2019er bosque, creatura de mudez, de solitud. Espole\u00f3 la mula y baj\u00f3 corriendo hacia Mazzarino como si cabalgase un gallardo alaz\u00e1n, lleg\u00f3 a las primeras casas de Cicoria cuando ya hab\u00eda descendido la tarde violeta. Fue flechado al Borgo, a la vieja casa de don Gregorio N\u00e0nfara. \u00abChisss, chisss&#8230;\u00bb le dijo don Gregorio con el dedo sobre los labios despu\u00e9s del relato anhelante de Vito Parlagreco. \u00abPor amor de Dios&#8230; \u00bfPlaticaste con arguno?\u00bb. \u00ab\u00a1Quia! Ost\u00e9 es er primero con quien platico. Vine de Sofiana to\u2019 p\u2019alante hast\u2019ac\u00e1\u00bb. \u00abBien hecho\u00bb dijo don Gregorio. \u00abSi jam\u00e1s, de arguien que no fuese yo, la nueva traspasase la impura aur\u00edcula, se disipar\u00eda to\u2019 encantamiento, la esperanza se tornar\u00eda desesperanza\u00bb. Vito lo escuchaba at\u00f3nito, perdido en pos de aquel lenguaje alado. \u00abChisss&#8230; Quieto parao\u00bb le orden\u00f3 don Gregorio, y se levant\u00f3 de la silla detr\u00e1s de la mesa para encaminarse hacia la ventana. La cerr\u00f3, y entonces se dirigi\u00f3 a la puerta, se agach\u00f3 para mirar por la cerradura por si acaso alguien estaba a la escucha. Tranquilizado, encendi\u00f3 la lamparilla llena de cagarrutas de moscas que colgaba en medio del cuarto, volvi\u00f3 a sentarse. A su paso, la habitaci\u00f3n parec\u00eda sacudida por un terretremo, cruj\u00edan bajo sus zapatos las losetas sueltas. Era un hombr\u00f3n corpulento, calvo y con el cr\u00e1neo reluciente, un ojo 51 bien colocado en su sitio, azul y fogoso, y el otro, de cristal, inmerso dentro del agua del vaso sobre la mesita. \u00abNos\u00bb continu\u00f3 N\u00e0nfara \u00abnos qu\u2019es s\u00f3lo er que te habla, nos estamos m\u00e1s all\u00e1 de toda impureza y de toda curpa. Nos que alcanzamos a escudri\u00f1ar, gracias ar saber, a la sabidur\u00eda\u00bb y se\u00f1al\u00f3 con amplio gesto todos los libros viejos y enmohecidos a sus espaldas \u00aber punto imperscrutable donde la Noche y er D\u00eda se conjugan, la estrella Austral con la Polar, er viento Griego con er Garbino14, er Bien con er Mal&#8230; Parlagreco, Parlagreco, son cosas dif\u00edciles d\u2019entender, d\u2019explicar&#8230;\u00bb suspir\u00f3, \u00abParlagreco&#8230; T\u00fa que de la lengua griega, ay de m\u00ed, perdiste la sapiencia&#8230; Es la historia, la historia, er tiempo qu\u2019arrolla y trastorna&#8230; \u00a1Parlagreco!\u00bb lo interpel\u00f3 m\u00e1s fuerte. \u00ab\u00a1\u00bfS\u00ed?!\u00bb respondi\u00f3 al instante Vito levantando la cabeza. \u00ab\u00bfNo ser\u00e1 qu\u2019en Sofiana t\u2019adormilaste, no t\u2019habr\u00e1s pasao con er tinto de Favara?\u00bb. \u00abEh, eh&#8230;\u00bb dijo Vito con una ligera sonrisa de compasi\u00f3n. \u00abEsto me lo aguardaba, don Gregorio\u00bb se agach\u00f3, tom\u00f3 del zurr\u00f3n que hab\u00eda dejado en el suelo el c\u00e1ntaro pintado y se lo puso delante sobre la mesa. \u00ab\u00bfEh?\u00bb dijo \u00ab\u00bfConque sue\u00f1o, enga\u00f1ifa d\u2019achispao? \u00bfEh?\u00bb. Don Gregorio alarg\u00f3 los brazos y peg\u00f3 su \u00fanico ojo sobre aquella maravilla. \u00ab\u00a1Qu\u00e9 belleza! \u00a1Qu\u00e9 belleza!\u00bb exclam\u00f3 con arrobamiento. \u00abY a\u00fan hay dos m\u00e1s igualicas, que yo no he tocao, y platos, orcillas y luminos peque\u00f1os\u00bb. Don Gregorio tuvo una sonrisa taimada, despu\u00e9s una risita como el que saborea la dulzura del placer. Tom\u00f3 la lupa de mango largo, de las que usan los se\u00f1orones para leer el peri\u00f3dico delante del C\u00edrculo, y se puso atentamente a estudiar las figuras dibujadas sobre 14 El \u201cviento Griego\u201d es el viento del Noreste, es decir el de Levante. El \u201cGarbino\u201d es el viento del Suroeste, tambi\u00e9n llamado viento de \u00c1frica, es decir el de Poniente. 52 la orza. Murmuraba palabras incomprensibles, su ojo azul tras la lupa, agrandado como el que estaba en el agua del vaso. \u00abDon Gregorio&#8230;\u00bb lo llam\u00f3 Vito al cabo de un rato. \u00ab\u00bfAh?&#8230; Voy, voy&#8230;\u00bb respondi\u00f3, sin levantar la cabeza de su estudio. Se puso despu\u00e9s a recitar, como si declamase un papel teatral: \u00abEs una cr\u00e1tera magn\u00edfica&#8230; Un deinos15 pa\u2019 m\u00e1s precisi\u00f3n&#8230; Representa una escena funeraria. Este hombre que s\u2019apoya en la lanza mira tristemente a su propia muerte, personific\u00e1 por la jovencica alada qu\u2019es una Harp\u00eda; siguen los parientes, con cintas y ofrendas pa\u2019 la ceremonia; luego Atenea ordena a Hermes que gu\u00ede ar muerto abajo n\u2019el Hades&#8230; \u00a1Qu\u00e9 belleza, qu\u00e9 belleza!\u00bb concluy\u00f3. Y se levant\u00f3, se puso a pasear por el cuarto atestado y maloliente que era toda su casa, hablando y gesticulando como un abogado en el tribunal. \u00ab\u00a1\u00c9sta es una prueba, otra prueba m\u00e1s, Parlagreco, de que Grecia no existe, no ha exist\u00edo jam\u00e1s!&#8230; Grecia es un invento de los ingleses y de los alemanes, d\u2019estos protestantes&#8230; To\u2019 tuvo lugar aqu\u00ed, en tierra de Sicilia&#8230; \u00a1Qu\u00e9 Troya ni Micenas, Atenas, Las Term\u00f3pilas ni Salamina!&#8230; \u00a1Aqu\u00ed, fue aqu\u00ed ande to\u2019 ha ocurr\u00edo!\u00bb golpeaba con el pie las losetas y temblaba el suelo. \u00abDebe acabar este cuento, esta impostura enorme que dura desde hace demasiaos siglos&#8230;\u00bb. Se detuvo, agarr\u00f3 su ojo de cristal del vaso, y r\u00e1pido se lo plant\u00f3 dentro de la \u00f3rbita. Se irgui\u00f3, mir\u00f3 fijamente con sus dos ojos a Parlagreco. \u00ab\u00a1Esquilo!\u00bb bram\u00f3 con todo su vozarr\u00f3n. \u00abEsquilo est\u00e1 sepultao aqu\u00ed, en nuestro territorio al reor de Gela&#8230;\u00bb. Se sobresalt\u00f3, como si de repente algo lo hubiese golpeado16. 15 Esta cer\u00e1mica griega tambi\u00e9n se conoce como dinos. Se trata de una cr\u00e1tera o vasija grande y panzuda que suele estar montada sobre un pie o peana. 16 Plutarco relata que Esquilo, disgustado al haber sido vencido por S\u00f3focles en una competici\u00f3n dram\u00e1tica, abandon\u00f3 Atenas y se traslad\u00f3 a Sicilia, donde muri\u00f3 hacia el a\u00f1o 455 a. C. Seg\u00fan una creencia arraigada, Esquilo estar\u00eda enterrado en los alrededores de Gela. Don Gregorio de repente, se dio cuenta de que 53 \u00ab\u00a1San Liberador!\u00bb exclam\u00f3. \u00ab\u00a1\u00bfSi fuese \u00e9sta la tumba, si fuese \u00e9sta?!&#8230;\u00bb Se acerc\u00f3 a Vito. \u00ab\u00a1Parlagreco!\u00bb. \u00ab\u00bfQu\u00e9?\u00bb respondi\u00f3 Vito intimidado, mir\u00e1ndolo de abajo a arriba. \u00ab\u00bfNotaste dentro lastras con inscripciones, m\u00e1scaras tr\u00e1gicas, estatuas men\u00faas de comediantes?\u00bb. \u00abNo, no, mesmamente no&#8230;\u00bb. \u00ab\u00a1Ah, veremos, veremos!&#8230;\u00bb. \u00abDon Gregorio&#8230;\u00bb lo volvi\u00f3 a llamar Vito. \u00ab\u00bfAh?\u00bb. \u00ab\u00bfPero este, es un tesoro o no lo es?\u00bb. \u00ab\u00a1Lo es, lo es, s\u00edn que lo es!\u00bb. \u00ab\u00bfY a luego qu\u00e9?\u00bb. \u00ab\u00a1A luego salimos esta noche, a las tres debemos estar en Sofiana! Yyy&#8230; \u00a1Calla\u00edco! \u00a1Que no se t\u2019escape una palabra, tan siquiera con tu sombra o con el alma de tu padre!\u00bb. \u00ab\u00a1S\u00edn Se\u00f1\u00f3!\u00bb jur\u00f3 Vito llev\u00e1ndose la mano al pecho. \u00abParlagreco&#8230;\u00bb. \u00ab\u00bfQu\u00e9?\u00bb. \u00abMil liras. No t\u2019ofendas&#8230;\u00bb. \u00ab\u00bfEnantes?\u00bb. aquel muerto desconocido bien pudiese ser el dramaturgo griego. Destaquemos otra analog\u00eda entre la Comarca de Filosofiana y el campo lorquino. Tambi\u00e9n en el Cabezo de la Jara, que es la colina m\u00e1s alta de Puerto Lumbreras, la tradici\u00f3n quiere que se encuentre la tumba de los Escipiones \u2013Cneo Cornelio y Publio Cornelio Escipi\u00f3n, t\u00edo y padre respectivamente de Escipi\u00f3n el Africano, vencedor de An\u00edbal\u2013. Estos generales romanos detuvieron el avance de los cartaginenses Asdr\u00fabal y Mag\u00f3n por esos entornos, pero sucumbieron en la lucha siendo enterrados en la zona. En algunos mapas antiguos de Espa\u00f1a hasta bien entrado el siglo XX aparece se\u00f1alizada la zona de la supuesta sepultura. 54 \u00abEnantes, s\u00edn. Es la costumbre. Porque si a luego a luego, Dios nos libre, la desencantadura falla, por accidente o por influjo maligno, sin ser en verdad curpa m\u00eda, adi\u00f3s, si t\u2019he visto no m\u2019acuerdo&#8230;\u00bb. Vito, resignao, se quit\u00f3 la boina de la cabeza y de dentro del dobladillo interior, enrolla\u00edcos, sac\u00f3 dos billetes y se los entreg\u00f3, tragando saliva, a don Gregorio. \u00abVito, Vito, Vituco, por la Virgen de M\u00e0zzaro, \u00bfqu\u00e9 pasa? D\u00edmelo, habla, no me dejes penando&#8230;\u00bb le implor\u00f3 su mujer, pegada a la puerta, todav\u00eda con el calor de la cama, descalza, el pecho jadeante bajo su camisa de tela, cuando Vito iba a salir. \u00abChisss, chisss&#8230;\u00bb le dijo Vito. \u00abNa\u2019, na\u2019 malo, \u2019tate tranquilica. A luego a luego te platico. A naide, comprend\u00edo, a naide debes dicir que sal\u00ed en mit\u00e1 de la noche. \u00a1Ojo!\u00bb y Vito le hizo una caricia, desde la nuca hasta el pecho rosado, cerr\u00f3 la puerta a sus espaldas y se encontr\u00f3 en la calle. Don Gregorio esperaba ya delante de su casa, capazo en mano, sombrero en la cabeza y un mugriento guardapolvo gris de gabardina. Vito le ayud\u00f3 con gran esfuerzo a montar sobre la mula, el hombr\u00f3n se asent\u00f3 a mujeretas, el culo sobre el basto y las dos piernas colgando de un lado. \u00ab\u00bfEs mansa, es mansa esta bestia?\u00bb pregunt\u00f3 aprehensivo don Gregorio. \u00abComo una reci\u00e9n cas\u00e1, una miel. Ost\u00e9 no est\u00e9 r\u00edgido, d\u00e9jese acunar como en una cuna\u00bb. Vito tom\u00f3 la mula por el cabestro y se pusieron en marcha, camino abajo hacia la calle Minoldo, calle Galizia, dejando atr\u00e1s las casas del pueblo, carretera arriba hacia Cannavera. Llegaron a Sofiana, al lugar de la tumba, hacia las tres, con una luna casi llena, un blanco lechoso que clareaba todo el campo, y unas pocas estrellas en los m\u00e1rgenes del cielo. 55 Don Gregorio se dej\u00f3 caer de la mula, bufando se quit\u00f3 el gabanillo que reluc\u00eda de grasa, abri\u00f3 el capazo y empez\u00f3 a sacar fuera y a disponer sobre el murete de arenisca libros, cirios, una vara, una granada, pez griega y una estola de iglesia de un brillante color escarlata. Vito se puso a rastrillar la tierra que hab\u00eda esparcido sobre la lastra. La limpi\u00f3 a fondo, como un horno antes de colocar los panes, y volvi\u00f3 cerca de don Gregorio. \u00ab\u00bfEst\u00e1 preparao, don Gregorio?\u00bb. \u00abEh, carma. La priesa en estas cosas es enemiga de cuarquier \u00e9xito\u00bb. Y entonces don Gregorio mir\u00f3 a Vito fijamente a la cara. \u00abDesn\u00faate\u00bb le orden\u00f3. \u00ab\u00a1\u00bfEh?!\u00bb. \u00ab Desn\u00faate. En cueros\u00bb. \u00ab\u00bfOst\u00e9 est\u00e1 de guasa?\u00bb. \u00abParlagreco, \u00bfes hora de guasa? Haz lo que te digo. \u00bfEs acaso capricho m\u00edo? \u00a1Est\u00e1 escrito aqu\u00ed, n\u2019estos libros arcanos, n\u2019este der Cinquecento17, n\u2019er Rutilio18, y n\u2019este otro, er Gran Cuadrado Malt\u00e9s19!\u00bb. Y dici\u00e9ndolo don Gregorio agitaba los dos libros ante las narices de Vito. Vito comprendi\u00f3 que no hab\u00eda na\u2019 qu\u2019hacer, agach\u00f3 la cabeza y se fue tras un \u00e1rbol. Se desnud\u00f3, no sin haber escudri\u00f1ado el campo 17 El Cinquecento alude aqu\u00ed a la \u00e9poca de publicaci\u00f3n (siglo XVI) del libro de Rutilio Benincasa, Almanaque Perpetuo, del cual don Gregorio cita m\u00e1s adelante unos versos (ver nota siguiente). 18 Rutilio Benincasa (1555-1626?). Fil\u00f3sofo, matem\u00e1tico y astr\u00f3nomo. Tuvo un gran prestigio y renombre entre los seguidores de las ciencias esot\u00e9ricas y cabal\u00edsticas en toda Italia, pero sobre todo en Sicilia. Su libro Almanaque Perpetuo, publicado en 1593, abarca todos los \u00e1mbitos del saber, incluyendo conocimientos bot\u00e1nicos y agr\u00edcolas. 19 El Gran Cuadrado Malt\u00e9s es tambi\u00e9n una obra de cabal\u00edstica muy apreciada por los cultivadores del esoterismo y las artes m\u00e1gicas. 56 por todo el horizonte. Volvi\u00f3 mortificado delante de don Gregorio, s\u00f3lo con los calzoncillos puestos. Don Gregorio, tanimientras, hab\u00eda endosado la estola roja y encendido los dos cirios colocados rectos sobre el murete. Mir\u00f3 a Vito que se le acercaba con sus calzoncillos largos de tela blanca sobre la piel a\u00fan quiz\u00e1 m\u00e1s blanca, menos la cabeza que destacaba negra hasta el cuello. \u00abParlagreco, \u00bfAcaso estamos en la playa de Manfria o Falconara? \u00bfQu\u00e9?, \u00bfte vas a ba\u00f1ar? \u00a1Los calzoncillos, los calzoncillos!\u00bb bram\u00f3 don Gregorio. Vito, resignado, sufri\u00f3 esta \u00faltima afrenta de presentarse desn\u00fao com\u2019un gusano ante otro hombre, anque \u00e9ste tuviera un solo ojo, anque fuera n\u2019er negror de la noche. Don Gregorio le tendi\u00f3 las dos candelas encendidas. \u00abTen\u00bb le dijo \u00absuj\u00e9talas bien a l\u2019artura der pecho\u00bb. Pero Vito no se decid\u00eda a apartar las manos de sus partes nobles. \u00abAaah\u2026\u00bb dijo don Gregorio impacientado. \u00abVusotros los perullos est\u00e1is siempre llenos de remilgos. Mira a los azufraores, van siempre desn\u00faos, quiz\u00e1 incluso ante Su Majestad\u00bb. Vito se convenci\u00f3 y tom\u00f3 en mano las dos candelas. \u00abVamos\u00bb dijo don Gregorio \u00abempecemos. Desd\u2019este momento, cuida\u00edco, no debes decir ni m\u00fa, tan siquiera respirar. Haz s\u00f3lo lo que t\u2019ordeno\u00bb. Don Gregorio abri\u00f3 delante de las candelas el primer libro, que era el Almanaque perpetuo20 y, hundida la cabeza en las p\u00e1ginas, se puso a recitar estas sentencias: 20 El Almanaque Perpetuo (ver notas 17 y 18) incluye unas tablas aritm\u00e9ticas perpetuas que supuestamente proporcionan la manera segura de acertar los n\u00fameros ganadores de la ruleta, la loter\u00eda, etc. Todav\u00eda hoy en d\u00eda siguen circulando por Internet para beneficio de los adictos a esos juegos. 57 \u00abOrbis nemo sua contentus sorte videtur, Mille tenensque urbes plus cumulare cupit. Cuncta perire vides; sola est virtusque perennis Quae facit aeternos nobilitatque viros. Quid juvant miser heu argentum, et aurum cumulabis Si post tartaneis tu crucieris aquis. Quisquis per mare, vel per terram acquiserit, aurum, Stultus erit, coeli cum male inquit opes\u00bb 21. Don Gregorio, con su corpach\u00f3n imponente, esa voz suya cavernosa, su cabez\u00f3n calvo, le semejaba a Vito el arcipreste, el obispo de Piazza o de Caltagirone. Vito temblaba de fr\u00edo o de emoci\u00f3n, y ten\u00eda a la vez la frente llena de sudor. \u00abProcedamus, procedamus&#8230;\u00bb dijo don Gregorio. \u00abVayamos a la tumba\u00bb. Volvi\u00f3 a poner raudo en el capazo todos los pertrechos que hab\u00eda tra\u00eddo, se puso a caminar tras Vito, que alumbraba con las dos candelas. Pero el brillo de la luna era m\u00e1s fuerte que el de las dos llamitas, tanto que las sombras de los dos hombres ca\u00edan justo a sus pies y se mov\u00edan con ellos. El grito de una lechuza se oy\u00f3 en aquel momento llegar desde la cima de un \u00e1rbol cercano. Don Gregorio murmur\u00f3 alguna palabra que era sin duda un conjuro contra aquel p\u00e1jaro nocturno de mal ag\u00fcero. Vito se detuvo delante de la l\u00e1pida. Entonces don Gregorio, con su manera de obispo tonante, volvi\u00f3 a leer en otro libro: palabras oscuras, nunca o\u00eddas antes, y, a\u00fan si se llegasen a o\u00edr, palabras por su propia naturaleza irrepetibles, por m\u00ed que escribo, por ti que lees, por nosotros pobres hombres cargados de culpas, nosotros que nos movemos ciegamente en este mundo, 21 Consolo me pidi\u00f3 que no tradujera estos versos en lat\u00edn algo macarr\u00f3nico, para mantener el aura esot\u00e9rica en torno a D. Gregorio. 58 ignorantes de todo lo sacro, todo lo arcano. Y mientras salmodiaba, don Gregorio echaba sobre la l\u00e1pida las hierbas que tomaba una a una del capazo, llam\u00e1ndolas por su nombre. \u00abPimpinela\u00bb dec\u00eda \u00abPetrosela, Buglosa, Chalote, Nabo, Apio, Pastinaca&#8230;\u00bb. Y sin dejar de leer, empez\u00f3 a trazar con la vara sobre la lastra c\u00edrculos, tri\u00e1ngulos, cuadrados. Despu\u00e9s coloc\u00f3 con respeto el grumo ambarino de pez griega. \u00abDame una candela\u00bb dijo a Vito. Con la llama, prendi\u00f3 fuego a la resina, que se inflam\u00f3 y se derriti\u00f3 dejando sobre el barro cocido una hermosa mancha como una meada. Don Gregorio moj\u00f3 ah\u00ed el pulgar, se acerc\u00f3 a Vito y le hizo la se\u00f1al de la cruz en la frente, los labios, la barbilla, el coraz\u00f3n, el umbligo&#8230; pronunciando a cada vez esta palabra: \u00abLabis, labis, labis, labis, labis&#8230;\u00bb Vito lo dej\u00f3 hacer, ahora ya impasible y fr\u00edo como una estatua. Tom\u00f3 por \u00faltimo don Gregorio del capazo la granada y se la llev\u00f3 a Vito. \u00abParlagreco\u00bb le dijo \u00ab\u00e9sta es la parte m\u00e1s dif\u00edcil: to\u2019 depende de ti. Tienes que comer esta gran\u00e1 sin dejar caer ar suelo un solo grano\u00bb. Vito dijo que s\u00ed con la cabeza y trag\u00f3 aire haciendo correr a lo largo del cuello su nuez que era puntiaguda como el estern\u00f3n de un p\u00e1jaro. Abri\u00f3 lo m\u00e1s grande que pudo la boca de su horno, emboc\u00f3 la granada, le hinc\u00f3 los dientazos, mastic\u00f3 y degluti\u00f3. S\u00f3lo una gota de jugo le resbal\u00f3 por la barbilla, y fue raudo en recogerla con la lengua antes de que le cayese sobre el pecho22. \u00ab\u00a1Bravo! \u00a1Bravo!\u00bb casi grit\u00f3 don Gregorio que lo observaba atento con la candela en la mano. \u00ab\u00a1Extraordinario!\u00bb. 22 La capacidad de degluci\u00f3n de Vito Parlagreco ya la hab\u00eda se\u00f1alado anteriormente Consolo en el relato \u201cRatumemi\u201d, que precede al de \u201cFilosofiana\u201d. Cf. Le pietre di Pantalica\u2026, p. 51: \u201cVito Parlagreco, ch\u2019era magro, ma capace di mangiarsi per scommessa una madia di pasta con il sugo (\u2026)\u201d. 59 Vito esboz\u00f3 una apagada sonrisa de satisfacci\u00f3n, sonrisa que se troc\u00f3 r\u00e1pidamente en una mueca de eructo. \u00ab\u00a1Levantemos abora esta l\u00e1pida!\u00bb orden\u00f3 solemne don Gregorio. Y esta vez Vito no necesit\u00f3 la palanca del azad\u00f3n, sino que levant\u00f3 a pulso la pesada lastra con las manos. Lo primero que les salt\u00f3 a la vista, a\u00fan m\u00e1s blanco por la luna que lo inundaba todo, fue el esqueleto que afloraba del antiguo muerto. Don Gregorio qued\u00f3 deslumbrado, estupefacto. A poco a poco abaj\u00f3 a la tumba, y solemne, como hablando con el muerto, declam\u00f3: \u00ab\u00bfEres t\u00fa er tr\u00e1gico sumo que dio palabra ar dolor inexpresable der mundo? \u00bfEres t\u00fa er divino23 Esquilo?\u00bb. En el silencio que sigui\u00f3 a la pregunta, se oy\u00f3 m\u00e1s fuerte la risa burlona del p\u00e1jaro en lo alto del \u00e1rbol. Y a luego una voz, como si viniese del cielo o de las profundidades de la tierra: \u201cL\u00e9go kat\u2019andra, m\u00e8 the\u00f3n, s\u00e8bein em\u00e9&#8230;\u201d 24 Don Gregorio se convirti\u00f3 en estatua de sal, mir\u00f3 a Vito que permanec\u00eda inm\u00f3vil en el bordillo con la candela en la mano. \u00abParlagreco\u00bb le dijo con voz tr\u00e9mula \u00ab\u00bft\u00fa hablaste en griego?\u00bb. Vito, fiel a la consigna de no proferir palabra, sacudi\u00f3 la cabeza para decir que no. \u00ab\u00bfPero u\u00edste, u\u00edste un verso griego?\u00bb. 23 El autor me confirm\u00f3 que el verso de Esquilo que cita a continuaci\u00f3n (cf. la traducci\u00f3n en la nota siguiente) es la contestaci\u00f3n al calificativo de \u201cdivino\u201d que Don Gregorio aplica al dramaturgo griego. De esta manera Esquilo quiere refutar cualquier connotaci\u00f3n divina que sus admiradores le atribuyen para ser \u00fanica y exclusivamente honrado en su condici\u00f3n humana. 24 \u201cQuiero que como a un hombre, no como a un dios, me honres\u201d. Esquilo, Agamemn\u00f3n (Nota del Autor). 60 Vito sacudi\u00f3 de nuevo la cabeza. \u00abAh\u00bb dijo cabizbajo don Gregorio \u00ab\u00e9sta es una noche mesmamente rara, noche de misterios impenetrables&#8230; Vamos, Parlagreco, desenterremos esta vajilla\u00bb. Vito, que esperaba con ansia esta orden, salt\u00f3 al foso, se puso a cuatro patas y empez\u00f3 a rascar la tierra con las u\u00f1as, como un can que busca trufas25. Liber\u00f3 la primera vasija y se la llev\u00f3 a don Gregorio. N\u00e0nfara, asentado en el suelo, la apret\u00f3 entre sus muslos. Jadeaba. Tambi\u00e9n la respiraci\u00f3n de Vito, acucunado a su lado, era intensa. El busca tesoros escull\u00f3 la mano, no sin haber dirigido primero al cielo, a la luna, su mirada tuerta suplicante murmujeando entre dientes sus letan\u00edas. Na\u2019. Tambi\u00e9n esa gran vasija result\u00f3 estar vac\u00eda, llena d\u2019aire, con s\u00f3lo una masa grumosa y carbonosa n\u2019er fondo. Y con la segunda fue lo mesmo. Los dos hombres se quedaron como embobados. Don Gregorio, sin mirar a Parlagreco, fue despu\u00e9s hasta la mula y volvi\u00f3 con una azadilla. Con ella, se puso a revolver el fondo de la tumba, a desenterrar tiestos, platos, lamparillas, que iba amontonando en el bordillo del foso a medida que los sacaba. Embisti\u00f3 a lo \u00faltimo contra los huesos del muerto que, apenas tocados, se deshicieron como si fuesen de az\u00facar. S\u00f3lo el cr\u00e1neo resisti\u00f3, con la dentadura de reluciente marfil intacta. Y bajo la cabeza de aquel muerto don Gregorio descubri\u00f3 el mascar\u00f3n de un hombre grotesco de pelo ensortijado en la frente, orejas como abanicos, ojos grandes y boca risue\u00f1a que dejaba colgar la lengua fuera. \u201c\u00bfPero qu\u00e9 qui\u00e9 decir esto, qu\u00e9 qui\u00e9 decir?\u201d se pregunt\u00f3 don Gregorio. \u201c\u00bfEs una cochina guasa, nos la dan por culo? \u00bfEn lugar 25 Consolo subraya de nuevo el paralelismo entre el labrador y los animales, ya sean bestias de carga (como en la expresi\u00f3n \u201cenderezar el lomo\u201d) o dom\u00e9sticos, como en este ejemplo (un perro de caza). 61 d\u2019Esquilo estar\u00eda aqu\u00ed Arist\u00f3fanes? \u00bfLa tragedia s\u2019ha trastocao en farsa?\u201d Y, jod\u00edo como estaba por el chasco de no haber encontrao una se\u00f1al, una inscripci\u00f3n qu\u2019indicase n\u2019aquella tumba la presencia d\u2019Esquilo, descubrimiento qu\u2019habr\u00eda confirmao sus tesis, l\u2019habr\u00eda dao fama en to\u2019 er mundo, tom\u00f3 la terracota injuriosa y la estamp\u00f3 estrell\u00e1ndola contra la pared de la tumba. El Parlagreco, cabizbajo, hab\u00eda ido a vestirse. La luna tramontaba, cuasi redonda, burlona como el mascar\u00f3n, don Gregorio le lanz\u00f3 una \u00faltima mirada. \u201cLuna, quasi Lucina, oh Reina gobernaora de las cosas naturales interiores&#8230;\u201d repiti\u00f3 para s\u00ed. Y despu\u00e9s, citando a Trismegisto26: \u201cDetrimentum Lunae est detrimentum totius naturae&#8230;\u201d. \u00abPero es creciente, creciente, \u00a1cochino demonio!\u00bb prorrumpi\u00f3. Desde oriente ahora, del lado de Piazza y de la gran monta\u00f1a que humeaba, se expand\u00eda un claror color rosa. \u00abDon Gregorio, \u00bfvamos? Dentro d\u2019una miaja tengo que vorver aqu\u00ed a la faena&#8230;\u00bb le dijo Parlagreco. \u00abVamos, vamos\u00bb respondi\u00f3 don Gregorio, haci\u00e9ndose ayudar para salir de la tumba. \u00abAntes debemos recoger estas cosas&#8230; Estas vasijas me las llevo a casa, las quiero estudiar, quiero entender, entender por qu\u00e9&#8230;\u00bb. \u00ab\u00bfQu\u2019hay qu\u2019entender abora?&#8230;\u00bb. \u00abPo\u2019 hay que, hay que&#8230;\u00bb. Y el Parlagreco, para poner priesa, poner en marcha a ese fulero, recogi\u00f3 vasijas, platos, j\u00edcaras, luminos, los ech\u00f3 todos dentro del saco. 26 La identidad y dataci\u00f3n de Hermes Trismegisto (cuyo nombre designa al dios mitol\u00f3gico tres veces grande) son inciertas y legendarias. Se le atribuye la autor\u00eda del Kybalion y del Corpus Hermeticum, un compendio de ideas filos\u00f3ficas y religiosas de origen egipcio y griego. En todo caso, Hermes Trismegisto es considerado el primer alquimista, es decir el primero en buscar la piedra filosofal que trasmute la materia en oro. 62 Llegaron a la entrada del pueblo cuando los otros labradores sal\u00edan, sobre sus mulas, asnos, yeguas. Saludaron, al cruzarse, al Parlagreco, y con respeto tambi\u00e9n a don Gregorio asentado sobre la mula, con el saco de vasijas apretado contra la barriga. Parec\u00edan as\u00ed, los tres, una Hu\u00edda a Egipto. Liada la mula a una argolla de la pared, Vito descarg\u00f3 las cosas de N\u00e0nfara y subi\u00f3 con \u00e9l a su casa para ayudarlo. \u00abAsi\u00e9ntate\u00bb le dijo don Gregorio. \u00abHago caf\u00e9\u00bb. \u00abTengo qu\u2019irme. La paya est\u00e1 en peso&#8230;\u00bb. \u00abDos minutos&#8230;\u00bb. Don Gregorio, se quit\u00f3 el ojo de cristal y ech\u00e1ndolo en el vaso, se puso a trajinar con la cafetera napolitana. Bebieron el caf\u00e9, fumaron, escudri\u00f1\u00e1ndose mutuamente pa\u2019 averiguar por d\u00f3nde iba a salir ca\u2019 cual. Vito tem\u00eda que le fuese a pedir a\u00fan m\u00e1s perras. \u00ab\u00bfTi\u00e9s hambre, Parlagreco? Yo desde ayer a mediod\u00eda no he catao bocao\u00bb. \u00ab\u00a1Ande que yo!\u00bb. \u00abTengo magra&#8230;\u00bb. Y al instante puso sobre la mesa pan, queso y una botella de vino de Favara. \u00abT\u00fa quiz\u00e1 pienses\u00bb empez\u00f3 a decir don Gregorio masticando \u00abqu\u2019ha s\u00edo curpa m\u00eda&#8230; Yo estoy en paz, en conciencia, he hecho to\u2019 seg\u00fan las leyes rituales&#8230; \u00bfQu\u00e9 te crees? Pas\u00e9 to\u2019 er tiempo, desde que te fuiste, leyendo, consultando libros&#8230; Pero argo ha pasao, que ni yo, ni t\u00fa, ni tan siquiera los libros han previsto&#8230; Es esto lo que m\u2019esfuerzo por entender&#8230; Dime: \u00bftuviste sue\u00f1os, se\u00f1as, viste cosas raras enantes de dar con esta tumba?\u00bb. \u00abBoh&#8230; Sue\u00f1os, na\u00edca. Se\u00f1as, cosujas sin importancia&#8230; Ayer pas\u00f3 por Sofiana un cabrerico con las ovejas, un zagal m\u00fao&#8230; Luego, una band\u00e1 d\u2019airones que migraba&#8230; Y er cabrerico, Tanu, me dej\u00f3 como regalo un liebro qu\u2019hab\u00eda matao con su honda\u00bb. 63 \u00abAh, \u00a1cochino demonio!\u00bb ton\u00f3 don Gregorio dando un pu\u00f1etazo sobre la mesita. \u00ab\u00a1\u00bfY no m\u2019has dicho na\u2019 enantes?!\u00bb. \u00abOst\u00e9 no me pregunt\u00f3 na\u2019&#8230;\u00bb. \u00ab\u00bfY hac\u00eda farta?&#8230; Parlagreco, aquel no era un cabrerico de verd\u00e1, un zagal humano, era un visivilo disfrazao, un martinico&#8230; Y er liebro, er liebro, \u00bfqu\u2019hiciste con \u00e9l?\u00bb. \u00abLo dej\u00e9 all\u00e1, sobre er poyete&#8230; No me gusta na\u2019. Tampoco a la paya, ni a los zagales les gusta la caza&#8230;\u00bb. \u00ab\u00a1Desgraciao! \u00a1Deb\u00edas hab\u00e9rtelo com\u00edo, haberlo com\u00edo, anque cr\u00fao!\u00bb. Vito se sinti\u00f3 humillado por esta acusaci\u00f3n que lo culpaba del fracaso. Tom\u00f3, para animarse, la botella de vino y llen\u00f3 con furia el vaso. Se lo trag\u00f3 de golpe. Pero, al beber, ingiri\u00f3 tambi\u00e9n algo s\u00f3lido y liso. \u00abDon Gregorio\u00bb pregunt\u00f3, dejando el vaso sobre la mesita \u00ab\u00bfqu\u2019hab\u00eda n\u2019er vino?\u00bb. \u00ab\u00bfQu\u2019hab\u00eda?\u00bb y don Gregorio mir\u00f3 en transparencia la botella, mir\u00f3 despu\u00e9s el vaso vac\u00edo. \u00ab\u00a1 Desgraciao!\u00bb bram\u00f3 \u00ab\u00a1Mi ojo! \u00a1T\u2019has tragao mi ojo!\u00bb. \u00ab\u00a1Ah!\u00bb dijo Parlagreco escupiendo en el suelo con angustia. Enseguida, con la calor de la cara subi\u00e9ndole a las cejas: \u00ab\u00a1Pero cegato asqueroso!&#8230; \u00bfPero es que se mete el ojo n\u2019er vaso?\u00bb. \u00ab\u00bfY ande lo meto, eh? \u00bfN\u2019er culo me lo meto? Es una custi\u00f3n d\u2019higiene, d\u2019higiene&#8230; Claro, que vusotros perullos qu\u00e9 vais a entender&#8230;\u00bb. \u00abYo me largo\u00bb. Don Gregorio, de un brinco, alcanz\u00f3 la puerta de la habitaci\u00f3n. \u00ab\u00a1T\u00fa no te mueves d\u2019aqu\u00ed si enantes no me cagas el ojo!\u00bb le intim\u00f3 \u00abEs m\u00e1s, voy ensegu\u00eda a mercar sal inglesa\u00bb y diciendo esto, sali\u00f3, cerrando la puerta a sus espaldas acerroj\u00e1ndola con todas las llaves. 64 IV. RELACI\u00d3N COMENTADA DE REGIONALISMOS Y OTROS MATICES DEL TEXTO El estudio de los regionalismos y de otros matices relevantes a la hora de traducir \u201cFilosofiana\u201d, tal y como se llevar\u00e1 a cabo en este apartado, se centra en el comentario de aquellos vocablos por los que he optado para la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol. Seg\u00fan queda se\u00f1alado en la Introducci\u00f3n, en esta segunda edici\u00f3n he hecho extensivo a todo el relato el habla murciana, a\u00fan cuando no se corresponda con un regionalismo siciliano en el texto italiano. Con todo, dentro del discurso narrativo he procurado limitarlo a aquellos pasajes en los que \u2013detr\u00e1s de la voz del narrador\u2013 se percibe el pensamiento o la cosmovisi\u00f3n del personaje, y no en los meramente descriptivos o en aquellos otros, mucho m\u00e1s po\u00e9ticos en los que claramente habla Consolo. Naturalmente los regionalismos y las singularidades del habla murciana se encuentran presentes en los di\u00e1logos y, al igual que en la primera edici\u00f3n, en los casos en que aparece un sicilianismo en el texto original. Como ya he anticipado en el pr\u00f3logo a la presente edici\u00f3n, la secuencia de los t\u00e9rminos comentados en el glosario sigue en esta segunda edici\u00f3n un orden alfab\u00e9tico que permitir\u00e1 localizarlos de manera r\u00e1pida y efectiva, en lugar de seguir el orden de aparici\u00f3n en el texto traducido, tal y como suced\u00eda en la primera edici\u00f3n. Tampoco quedan se\u00f1alados los t\u00e9rminos comentados en el corpus de la traducci\u00f3n mediante asteriscos, pues se hace innecesario gracias a la nueva ordenaci\u00f3n alfab\u00e9tica. 65 Por \u00faltimo, las equivalencias al italiano de los t\u00e9rminos comentados en el presente glosario corresponden \u00fanicamente a las de su primera aparici\u00f3n en el relato de \u201cFilosofiana\u201d. Conviene tener presente, sin embargo, que a menudo estos mismos t\u00e9rminos vuelven a aparecer en otros contextos a lo largo de la narraci\u00f3n. a luego a luego: poi (Le pietre&#8230;, p. 79) La locuci\u00f3n adverbial \u201ca luego a luego\u201d ha ca\u00eddo en desuso en Espa\u00f1a hasta el punto de que el diccionario de uso de Mar\u00eda Moliner (2007) la omite, a pesar de que el DRAE (2001) la sigue recogiendo. En la regi\u00f3n murciana y m\u00e1s concretamente en el campo lorquino sigue siendo una expresi\u00f3n habitual y de uso corriente. Me ha parecido oportuno emplearla aqu\u00ed, durante la intervenci\u00f3n de Parlagreco, porque sin ser regionalismo (como tampoco lo es poi) rinde el valor arcaico propio del habla rural. En otro pasaje posterior del relato, esta misma locuci\u00f3n permitir\u00e1 reflejar en su propia estructura formal la repetici\u00f3n presente en el original: Dappoi, dappoi (Le pietre&#8230;, p. 89). a mujeretas: a modo femminino (Le pietre\u2026, p. 89) A\u00fan cuando este regionalismo murciano se utilice en singular con el sentido de \u201chombre afeminado\u201d, la locuci\u00f3n plural \u201ca mujeretas\u201d empleada para hacer alusi\u00f3n a la forma de montar (a caballo, mula, etc.) significa simplemente montar sentado en amazona, con las dos piernas de un lado. a poco a poco: a mano a mano (Le pietre\u2026, p. 76) Expresi\u00f3n murciana con pr\u00f3tesis de la \u201ca\u201d inicial en lugar de \u201cpoco a poco\u201d, que rinde la estructura de la locuci\u00f3n a mano a mano. abora: ora (Le pietre&#8230;, p. 81) Regionalismo propio del habla murciana, que alterna con las variantes \u201caboa\u201d, y \u201cagora\u201d, equivalentes todas de \u201cahora\u201d. 66 acucuna\u00edco: accovacciato (Le pietre&#8230;, p. 79) Regionalismo propio del habla murciana, de uso corriente. Significa \u201cacurrucado\u201d, \u201cencogido\u201d, \u201carrinconado\u201d. achispao: imbriaco (Le pietre&#8230;, p. 86) Esta voz (\u201cachisparse\u201d) es un regionalismo popular con el sentido de \u201cexcederse con la bebida, emborracharse\u201d, valor que se corresponde con el t\u00e9rmino siciliano imbriaco. al reor de las: torno alle (Le pietre&#8230;, p. 75) Deformaci\u00f3n fon\u00e9tica propia del habla rural murciana que equivale a \u201calrededor de\u201d. alcaciles silvestres: carciofi di ventura (Le pietre&#8230;, p. 75) El vocablo \u201calcacil\u201d es una forma popular para designar la alcachofa, aunque no se circunscribe \u00fanicamente a la regi\u00f3n murciana, ya que tambi\u00e9n se emplea en otras regiones. aljibes: g\u00e8bbie (Le pietre&#8230;, p. 76) A pesar de que no se trata de un regionalismo propiamente dicho puesto que este t\u00e9rmino se utiliza en toda Espa\u00f1a con distintos matices, en Murcia la valencia sem\u00e1ntica de este vocablo se corresponde exactamente con la g\u00e8bbia siciliana. Ambos comparten la misma etimolog\u00eda. En Sicilia, el t\u00e9rmino \u201cg\u00e8bbie\u201d deriva del \u00e1rabe cl\u00e1sico \u201cg\u02c7ibb\u201d, al tiempo que en Murcia la palabra \u201caljibe\u201d proviene del \u00e1rabe hisp\u00e1nico \u201calg\u02c7ibb\u201d. \u00bfAnde vas?: Dove vai? (Le pietre&#8230;, p. 79) Modificaci\u00f3n fon\u00e9tica mediante contracci\u00f3n, propia del habla murciana. Equivale a \u201ca d\u00f3nde (vas)\u201d. angustia: con smorfia di sconcerto (Le pietre\u2026, p. 85) Regionalismo sem\u00e1ntico del habla murciana, que limita el t\u00e9rmino a 67 una sola de las m\u00faltiples acepciones recogidas por el DRAE: (\u201cn\u00e1useas\u201d o \u201cganas de vomitar\u201d), con id\u00e9ntica valencia a la del vocablo siciliano scuncirtatu (estar con n\u00e1useas). De ah\u00ed que \u201ctener o sentir angustia\u201d en el sentido de \u201ctener n\u00e1useas\u201d se pueda considerar un regionalismo sem\u00e1ntico del habla murciana. Bien es verdad que en italiano la palabra italiana sconcerto significa \u201cestar confuso o desconcertado\u201d, y que tambi\u00e9n en el resto de Espa\u00f1a la palabra \u201cangustia\u201d se utiliza extensivamente en su primera acepci\u00f3n de \u201ccongoja\u201d o \u201cansiedad\u201d. Con todo el uso de sconcerto en la narraci\u00f3n de Consolo se corresponde con la acepci\u00f3n sem\u00e1ntica del vocablo siciliano, por lo que la forma murciana utilizada en la traducci\u00f3n es la que mejor rinde esta valencia regional. Aparecer\u00e1 de nuevo al final del relato: sputando a terra sconcertato (Le Pietre\u2026, p. 97), traducido como \u201cescupiendo en el suelo con angustia\u201d. anque: sia pure (Le pietre\u2026, p. 90) Modificaci\u00f3n fon\u00e9tica por supresi\u00f3n de una vocal, propia del habla murciana (\u201canque\u201d por \u201caunque\u201d). apa\u00f1\u00e1s: bellissime (Le pietre\u2026, p. 77) El t\u00e9rmino lumbrerense \u201capa\u00f1ada\u201d (aqu\u00ed con la supresi\u00f3n de la \u201cd\u201d intervoc\u00e1lica para rendir mejor la fon\u00e9tica regional) alude sobre todo al aspecto f\u00edsico y viene a ser sin\u00f3nimo de \u201cguapo\u201d o \u201cde buen ver\u201d. argo: qualcosa (Le pietre\u2026, p. 96) Mutaci\u00f3n de la \u201cl\u201d por \u201cr\u201d (\u201cargo\u201d por \u201calgo\u201d), propia del habla murciana. (se) asent\u00f3: sed\u00e9 (Le pietre&#8230;, p. 75) La forma \u201casentarse\u201d proviene de la modificaci\u00f3n mediante pr\u00f3tesis de la \u201ca\u201d del t\u00e9rmino \u201csentarse\u201d. Se trata de un uso propio del campo murciano. Aunque en realidad, el t\u00e9rmino existe como tal. De hecho viene recogido en el DRAE. Con todo, ya no se emplea con esta acepci\u00f3n 68 de \u201csentarse\u201d, como no sea en el habla regional. Id\u00e9ntica forma aparecer\u00e1 m\u00e1s adelante en el texto original, ass\u00e9ttati (Le pietre&#8230;, p. 95), ajust\u00e1ndose perfectamente al vocablo \u201casentarse\u201d. Esta voz, habiendo ca\u00eddo tambi\u00e9n en desuso en italiano, permanece en vigor como regionalismo. arguien: alcuno (Le pietre&#8230;, p. 85) Mutaci\u00f3n de la \u201cl\u201d por \u201cr\u201d (\u201carguien\u201d por \u201calguien\u201d), propia del habla murciana. arg\u00fan: qualche (Le pietre&#8230;, p. 78) Mutaci\u00f3n de la \u201cl\u201d por \u201cr\u201d (\u201carg\u00fan\u201d por \u201calg\u00fan\u201d), propia del habla murciana. Lo mismo suceder\u00e1 con la forma femenina: \u201carguna\u201d por \u201calguna\u201d. argo: qualche (Le pietre&#8230;, p. 78) Mutaci\u00f3n de la \u201cl\u201d por \u201cr\u201d (\u201cargo\u201d por \u201calgo\u201d), propia del habla murciana. artura: altezza (Le pietre&#8230;, p. 90) Mutaci\u00f3n de la \u201cl\u201d por \u201cr\u201d (\u201cartura\u201d por \u201caltura\u201d), propia del habla murciana. aspeao: stanco (Le pietre&#8230;, p. 80) Regionalismo propio del habla murciana, que significa \u201ccansado\u201d, \u201cagotado\u201d, con la p\u00e9rdida intervoc\u00e1lica de la \u201cd\u201d. av\u00edos: cose per mangiare (Le pietre&#8230;, p. 77) El t\u00e9rmino \u201cav\u00edos\u201d se utiliza en el campo para aludir a la \u201cprovisi\u00f3n que se lleva al hato para alimentarse\u201d. En otros contextos puede significar un conjunto de utensilios o herramientas, as\u00ed como de otra clase de enseres. No me ha parecido oportuno en este caso optar en espa\u00f1ol por una traducci\u00f3n literal (\u201clas cosas para comer\u201d) porque rompe el car\u00e1cter rural del discurso. 69 ayudarme, cambiarme: aiutatemi, cangiate (Le pietre&#8230;, p. 83) El uso del infinitivo en lugar del imperativo es propio del habla regional y se emplea de forma habitual en el campo murciano. bancal: tumulo di terra (Le pietre&#8230;, p. 75) Esta medida, la del tumulo, corresponde aproximadamente a la de un bancal en la zona murciana. boca de su horno: bocca del suo forno (Le pietre&#8230;, p. 92) En los \u00e1mbitos populares el \u201chorno\u201d se utiliza como expresi\u00f3n burlona para calificar las bocas grandes (\u201ctienes la boca como un horno\u201d). botijos: bombole (Le pietre&#8230;, p. 75) En Sicilia el t\u00e9rmino bombola indica m\u00e1s que una bombona, un recipiente de barro para mantener el agua fresca. Corresponde por tanto a nuestros botijos y c\u00e1ntaros. ca\u2019 espuntar: a ogni rispuntar (Le pietre&#8230;, p. 78) Alteraci\u00f3n fon\u00e9tica propia del habla rural murciana en la que el t\u00e9rmino \u201ccada\u201d se reduce por ap\u00f3cope. Equivale a \u201ccada despuntar\u201d. caballones: montarozzi (Le pietre&#8230;, p. 76) Regionalismo utilizado en todo el campo murciano y, en particular, en el de Lorca. Designa los mont\u00edculos de tierra o de otros materiales que se acumulan entre surco y surco o tambi\u00e9n en los lindes de los terrenos y bancales. cabrerico: garzoncello (Le pietre&#8230;, p. 78) En espa\u00f1ol existe la palabra \u201cgarz\u00f3n\u201d pero con el significado de \u201cjoven mancebo\u201d, ayudante de Guardia de Corps. Otra de sus acepciones es la de \u201cjoven sodomita\u201d. Ninguna de ellas, por supuesto, se asemeja al sentido de garzone, a pesar de que se trata obviamente 70 del mismo vocablo. Por esta raz\u00f3n no he podido utilizar \u201cgarz\u00f3n\u201d en la traducci\u00f3n. Con todo, para rendir el matiz aportado por la forma siciliana garzoncello he recurrido una vez m\u00e1s al sufijo \u201cico\u201d, propio del habla murciana. cachifoll\u00e1: fallita (Le pietre&#8230;, p. 84) No se trata de un regionalismo propiamente dicho. De hecho, el t\u00e9rmino \u201ccachifollar\u201d aparece recogido en el DRAE. Ha ca\u00eddo en desuso pero sigue vigente en el habla de la regi\u00f3n lorquina. Aqu\u00ed \u201ccachifoll\u00e1\u201d significa \u201cestropeada\u201d. calistros: calipso (Le pietre&#8230;, p. 75) Regionalismo de Lorca y Puerto Lumbreras. Tanto en Sicilia como en la regi\u00f3n murciana, la deformaci\u00f3n de la palabra culta \u201ceucalipto\u201d se produjo de la misma manera mediante af\u00e9resis del diptongo \u201ceu\u201d y alteraci\u00f3n de consonantes. (la) calor de la cara subi\u00e9ndole a las cejas: facendosi paonazzo (Le pietre&#8230;, p. 97) En el campo murciano la palabra murciana \u201ccalor\u201d se utiliza mayoritariamente en femenino. Toda esta per\u00edfrasis no es un regionalismo propiamente dicho, pero s\u00ed una expresi\u00f3n con un grafismo t\u00edpicamente popular para indicar el enrojecimiento de la cara producido por una c\u00f3lera o indignaci\u00f3n s\u00fabita muy violenta. El poeta y escritor de Cuevas de Almanzor, Jos\u00e9 Mar\u00eda Mart\u00ednez \u00c1lvarez de Sotomayor, recurre frecuentemente a ella. cansera: fatica (Le pietre&#8230;, p. 80) Preciosa palabra anticuada pero que volvi\u00f3 a tomar un nuevo vigor a ra\u00edz del poema \u201cCansera\u201d \u2013escrito en regionalismo murciano\u2013 del poeta murciano Vicente Medina (1866-1937), siendo actualmente la que se utiliza corrientemente en todo el campo de Murcia para 71 indicar a la vez el cansancio f\u00edsico y el moral. Adopta en otras regiones espa\u00f1olas distintos significados (en Andaluc\u00eda, por ejemplo, \u201ctener una cansera\u201d es el eufemismo para \u201cestar tuberculoso\u201d). ca\u00f1ad\u00fa: cannam\u00e8le (Le pietre&#8230;, p. 76) El t\u00e9rmino \u201cca\u00f1a de az\u00facar\u201d es el empleado mayoritariamente en Espa\u00f1a con preferencia a los de \u201cca\u00f1aduz\u201d y \u201cca\u00f1amiel\u201d siendo sin\u00f3nimos entre s\u00ed (DRAE y MM). Sin embargo, tanto en el campo murciano como en el de la zona de Levante, los labriegos utilizan la voz \u201cca\u00f1ad\u00fa\u201d con ap\u00f3cope del fonema \u201cz\u201d final convirti\u00e9ndolo as\u00ed en un regionalismo, que corresponde a cannam\u00e8le, si bien no alude exclusivamente a la ca\u00f1a de az\u00facar. En la zona de \u00c1guilas este t\u00e9rmino se utiliza para referirse a una clase de naranjas especialmente dulces. Tambi\u00e9n existe el vocablo \u201cpalod\u00fa\u201d, que designa cualquier planta de sustancias dulces, como el regaliz o el orozuz, y que en algunos \u00e1mbitos rurales se confunde con la ca\u00f1a de az\u00facar. Por su parte, el regionalismo \u201cca\u00f1ad\u00fa\u201d, al ser menos usual, consigue evocar en un lector de otras regiones de Espa\u00f1a las mismas valencias que la palabra \u201ccannam\u00e8le\u201d en italiano. carma: calma (Le pietre\u2026, p. 89) Mutaci\u00f3n conson\u00e1ntica de la \u201cl\u201d por la \u201cr\u201d (\u201ccarma\u201d por \u201ccalma\u201d), propia del habla murciana. cascajera: ciaramit\u00e0ra (Le pietre&#8230;, p. 75) Regionalismo ampliamente utilizado en todo el campo murciano que significa un terreno en donde se echa toda clase de desperdicios y, sobre todo, tiestos y trozos rotos de barro. casquijos: ciaram\u00ecte (Le pietre&#8230;, p. 75) El regionalismo murciano \u201ccasquijos\u201d indica toda clase de guijarros y pedazos, principalmente piedras peque\u00f1as y restos de vasijas de barro. 72 cenia: s\u00e8nia (Le pietre&#8230;, p. 76) El t\u00e9rmino s\u00e8nia ya no es propiamente un sicilianismo porque se ha incorporado al vocabulario italiano (cf. Mortillaro). Tampoco \u201ccenia\u201d es un regionalismo propiamente dicho, si bien se utiliza sobre todo en Valencia y en algunas zonas del Levante en lugar de \u201cnoria\u201d. Tanto \u201ccenia\u201d como s\u00e8nia son en todo caso menos usuales que \u201cnoria\u201d y su correspondiente italiano noria, al tiempo que comparten id\u00e9ntico sabor a\u00f1ejo. cimiterio: cimiterio (Le pietre&#8230;, p. 75) Se trata de la alteraci\u00f3n fon\u00e9tica de la palabra \u201ccementerio\u201d, propia de los ambientes rurales de la regi\u00f3n murciana. Tambi\u00e9n la palabra cimiterio del original presenta una ligera modificaci\u00f3n regional. corgando: pendula (Le pietre&#8230;, p. 81) Mutaci\u00f3n de la \u201cl\u201d por \u201cr\u201d (\u201ccorgando\u201d por \u201ccolgando\u201d), propia del habla murciana. corm\u00e1: ricolma (Le pietre&#8230;, p. 82) Mutaci\u00f3n de la \u201cl\u201d por \u201cr\u201d (\u201ccorm\u00e1\u201d por \u201ccolmada\u201d), propia del habla murciana. En este caso, tambi\u00e9n se ha contra\u00eddo la terminaci\u00f3n en \u201c-ada\u201d. creatura de mudez, de solitud: creatura m\u00f9tola, solinga (Le pietre&#8230;, p. 85) En espa\u00f1ol los adjetivos \u201cmudo\u201d y \u201csolitario\u201d no rinden el valor literario, lleno de resonancias arcaicas, que encierran las voces italianas m\u00f9tola y solinga. Por esta raz\u00f3n he preferido recurrir a los sustantivos \u201cmudez\u201d y \u201csolitud\u201d, anticuados y tambi\u00e9n literarios, para conservar el sabor a\u00f1ejo que ha querido transmitir Consolo, sin traicionar por ello el sentido del original. De igual modo y por id\u00e9nticas razones, he optado por la forma \u201ccreatura\u201d, que ha perdido cierta vigencia en el espa\u00f1ol de hoy en favor de \u201ccriatura\u201d. 73 cuarterola: quart\u00e0ra (Le pietre&#8230;, p. 82) Palabra en desuso pero que se corresponde exactamente con la voz siciliana quart\u00e0ra. Se trata de la cuarta parte de un barril u otro recipiente. cucalas: ci\u00e0ule (Le pietre&#8230;, p. 75) En Murcia, sobre todo en el campo de Lorca, se utiliza el t\u00e9rmino \u201ccucala\u201d para toda especie de p\u00e1jaros negros, desde los cuervos hasta las cornejas. curpa: colpa (Le pietre&#8230;, p. 86) Alteraci\u00f3n fon\u00e9tica mediante la mutaci\u00f3n conson\u00e1ntica de la \u201cl\u201d por la \u201cr\u201d, propia del habla murciana. chicoria: cicorie (Le pietre&#8230;, p. 76) T\u00e9rmino que alterna con el de \u201cachicoria\u201d en espa\u00f1ol. Al igual que cicorie, no se trata de un regionalismo. He optado por la forma \u201cchicoria\u201d por ser la que mejor se corresponde con la italiana y por tratarse adem\u00e1s de la variante regional murciana. dalante atr\u00e1s: avant\u2019arriere (Le pietre&#8230;, p. 78) Regionalismo murciano. Equivalente exacto del avant\u2019arriere siciliano, trasunto de los dos adverbios franceses avant y arri\u00e8re: delante y detr\u00e1s. dende la ma\u00f1ana dasta la tarde: da mane a sera (Le pietre&#8230;, p. 78) Deformaci\u00f3n fon\u00e9tica propia del habla rural murciana que equivale a \u201cdesde la ma\u00f1ana hasta la tarde\u201d. desencantadura: spegnatura (Le pietre&#8230;, p. 88) Se trata de un neologismo consoliano. Para mantener el mismo valor ling\u00fc\u00edstico y literario de spegnatura he reproducido su creaci\u00f3n con otro neologismo. 74 empedrao: macco (Le pietre&#8230;, p. 77) Forma popular de la palabra \u201cempedrado\u201d, con p\u00e9rdida de la \u201cd\u201d intervoc\u00e1lica. Es el t\u00edpico guiso del campo murciano, hecho a base de habas y de arroz, semejante pues al macco siciliano. enantes: avanti (Le pietre\u2026, p. 88) Forma propia del habla campesina de Murcia, en la que se combina la preposici\u00f3n \u201cen\u201d con la locuci\u00f3n \u201cantes de\u201d, probablemente por la elisi\u00f3n de un gerundio (como por ejemplo \u201cen llegando antes de\u201d), y que se usa con el sentido de \u201cantes de\u201d. encomedias de: fra mezzo a (Le pietre&#8230;, p. 75) Esta preciosa locuci\u00f3n preposicional lorquina, \u201cencomedias de\u201d, significa exactamente \u201cen medio de\u201d. Tambi\u00e9n existe la forma masculina singular \u201cencomedio de\u201d con el mismo valor. Ambas locuciones rinden el sabor del original. enderezar el lomo: rizzare la sua groppa (Le pietre\u2026, p. 76) Tanto el t\u00e9rmino italiano groppa, como el espa\u00f1ol \u201clomo\u201d se utilizan principalmente para aludir a la espalda de los animales. Seg\u00fan me hizo observar pertinentemente Segre, Consolo lo emplea de manera consciente para subrayar la animalidad del duro trabajo en el campo del labrador, por lo que en la presente edici\u00f3n he querido rendir la misma valencia conservando la literalidad del original por medio del t\u00e9rmino \u201clomo\u201d. De esta manera tambi\u00e9n se subraya el contraste con la expresi\u00f3n posterior \u201cponerse derecho como un hombre\u201d. er d\u00eda: il giorno (Le pietre&#8230;, p. 78) La forma \u201cer\u201d es una deformaci\u00f3n fon\u00e9tica propia del campo murciano en la que se ha producido la mutaci\u00f3n conson\u00e1ntica de la \u201cl\u201d por la \u201cr\u201d. Se trata de una constante fon\u00e9tica t\u00edpica del habla rural de esta regi\u00f3n y se encuentra presente no s\u00f3lo en los art\u00edculos seguidos de consonante 75 (\u201cer\u201d por \u201cel\u201d, \u201car\u201d por \u201cal\u201d), sino tambi\u00e9n en muchas otras palabras (\u201cargo\u201d por \u201calgo\u201d, \u201cfarta\u201d por \u201cfalta\u201d, etc.). escullir: scivolare (Le pietre&#8230;, p. 78) Regionalismo sem\u00e1ntico propio del habla murciana, que significa \u201cresbalar\u201d, \u201cdeslizar\u201d, \u201ccaer\u201d (aunque viene recogido en el DRAE). Este mismo verbo (\u201cescull\u00f3\u201d) se har\u00e1 corresponder tambi\u00e9n con infil\u00f2 (Le pietre&#8230;, p. 83), que aparecer\u00e1 m\u00e1s adelante en el texto. faena: travaglio (Le pietre&#8230;, p. 77) El t\u00e9rmino \u201cfaena\u201d no es propiamente un regionalismo, como tampoco lo es en puridad travaglio. Con todo, uno y otro aluden a un trabajo laborioso. Por su parte, la palabra \u201cfaena\u201d es la que se usa en toda la zona del Levante para aludir de forma habitual y popular a toda clase de trabajo duro, pero sobre todo al agr\u00edcola. fanega y media: mezza salma (Le pietre&#8230;, p. 75) La palabra \u201cfanega\u201d es la medida de tierra que se utiliza en todo el Levante. Existen dos clases de fanega: la grande y la peque\u00f1a. En el campo murciano se utiliza m\u00e1s la grande, que equivale casi a una hect\u00e1rea. Para ofrecer la equivalencia que m\u00e1s se aproxima a la medida de tierra del original he traducido mezza salma por \u201cfanega y media\u201d, ya que la salma tiene una medida superior a dos hect\u00e1reas. El t\u00e9rmino espa\u00f1ol \u201csalma\u201d, tomado del italiano, se sigue utilizando en la zona Mediterr\u00e1nea pero como medida de capacidad equivalente a una tonelada. farta: bisogno (Le pietre\u2026, p. 96) Mutaci\u00f3n conson\u00e1ntica en la que se intercambia la \u201cl\u201d por la \u201cr\u201d (\u201cfarta\u201d por \u201cfalta\u201d), propia del habla murciana. fieros: foresti (Le pietre&#8230;, p. 77) En algunas zonas de Espa\u00f1a el adjetivo \u201cfiero\u201d ha ca\u00eddo algo en desuso con el valor sem\u00e1ntico de \u201cferoz\u201d, aunque en la zona lorquina se sigue 76 empleando de forma habitual con esta misma valencia. Se podr\u00eda considerar por lo mismo un regionalismo. garullos y pavos: ciurri e pavoni (Le pietre&#8230;, p. 76) Puesto que no existe un regionalismo espec\u00edfico para nombrar al pavo, he elegido la palabra \u201cgarullo\u201d, relativamente poco conocida, para mantener el mismo efecto de sorpresa ling\u00fc\u00edstica en un lector espa\u00f1ol que Consolo consigue en italiano con la palabra ciurri. hato: tr\u00f9scia (Le pietre&#8230;, p. 77) T\u00e9rmino manchego muy utilizado en el campo lorquino. Se trata de una tela gruesa dentro de la cual se l\u00eda la comida que se lleva el trabajador para el d\u00eda. hombr\u00f3n: omone (Le pietre&#8230;, p. 86) He optado por \u201chombr\u00f3n\u201d en lugar de \u201chombret\u00f3n\u201d, que es sin embargo m\u00e1s usual, por su similitud fon\u00e9tica con el original omone. Pirandello fue el primero en Italia en utilizar literariamente este aumentativo, que a partir de \u00e9l se divulgar\u00eda ampliamente. hormiguicas: formicole (Le pietre&#8230;, p. 78) Aunque formicole no sea un diminutivo, se trata de una forma propia del siciliano (en lugar de formiche). En este caso he optado por el diminutivo del t\u00e9rmino \u201chormiga\u201d, empleando el sufijo regional de origen aragon\u00e9s \u201c-ico\u201d, que es habitual en el habla murciana. Con ello, se rinde el mismo empleo del regionalismo que en el original. imperscrutable: imperscrutabile (Le pietre&#8230;, p. 86) He conservado el mismo tono culto, algo rebuscado, del t\u00e9rmino imperscrutabile, optando por el vocablo espa\u00f1ol \u201cimperscrutable\u201d (en lugar de \u201cinescrutable\u201d), que rinde el car\u00e1cter literario del vocablo italiano. 77 inseculorum s\u00e9cula: seculi e seculorum (Le pietre&#8230;, p. 77) Espa\u00f1a, como Italia, sigue manteniendo vivas en la lengua expresiones latinas, ya sean \u00e9stas cl\u00e1sicas o eclesi\u00e1sticas. En los \u00e1mbitos rurales dichas expresiones padecen una l\u00f3gica deformaci\u00f3n fon\u00e9tica. ivernada: invernata (Le pietre&#8230;, p. 80) Arca\u00edsmo que sigue vigente en el habla murciana. Al igual que sucede con el t\u00e9rmino \u201civierno\u201d (\u201cinvierno\u201d), este tipo de regionalismos permanece m\u00e1s fiel a su etimolog\u00eda latina. jinjolero: z\u00eczzole (Le pietre&#8230;, p. 76) El autor no eligi\u00f3 esta vez un regionalismo, sino que emple\u00f3 el cl\u00e1sico t\u00e9rmino z\u00eczzole (\u201cazufaifos\u201d). En la regi\u00f3n murciana se utiliza la palabra \u201cjinjolero\u201d para designar dicho \u00e1rbol frutal, siendo este vocablo m\u00e1s conocido que su sin\u00f3nimo \u201cazufaifo\u201d. Aunque en la primera edici\u00f3n, por razones de similitud fon\u00e9tica con el original, hab\u00eda optado por \u201cazufaifo\u201d, para esta segunda edici\u00f3n he preferido emplear el t\u00e9rmino con mayor sabor regional. jugaban a coscoletas: giocavano in groppa (Le pietre&#8230;, p. 77) La expresi\u00f3n habitual murciana que se corresponde con la espa\u00f1ola est\u00e1ndar \u201ca caballito\u201d es \u201ca coscoletas\u201d. A\u00fan cuando Consolo haya prescindido de un regionalismo siciliano, tambi\u00e9n en esta ocasi\u00f3n he preferido privilegiar la forma regional. lampo: lampo (Le pietre&#8230;, p. 78) Ambos t\u00e9rminos, el italiano y el espa\u00f1ol, comparten id\u00e9ntica etimolog\u00eda, del bajo lat\u00edn \u201clampare\u201d (brillar). La palabra espa\u00f1ola \u201clampo\u201d ha ca\u00eddo en desuso en buena parte de Espa\u00f1a, aunque se sigue utilizando en la regi\u00f3n murciana, donde se conserva tambi\u00e9n en algunas localidades la variante \u201cllampo\u201d. En Puerto Lumbreras el empleo de \u201clampo\u201d sigue vigente y significa \u201crel\u00e1mpago\u201d, as\u00ed como \u201crapidez\u201d y \u201cfugacidad\u201d en su acepci\u00f3n metaf\u00f3rica. 78 lebrillas: lemmi (Le pietre&#8230;, p. 75) En Murcia se emplea la forma femenina \u201clebrilla\u201d para indicar un cuenco m\u00e1s peque\u00f1o que el \u201clebrillo\u201d. lenjos: lontano (Le pietre\u2026, p. 79) La incorporaci\u00f3n de una \u201cn\u201d despu\u00e9s de la vocal en muchas palabras es t\u00edpica del habla murciana. Se trata de una alteraci\u00f3n fon\u00e9tica de uso muy extendido en las zonas rurales (\u201clenjos\u201d por \u201clejos\u201d, \u201cmuncho\u201d por \u201cmucho\u201d, etc.). lero: tarantole (Le pietre\u2026, p. 75) El nombre que se da a la tar\u00e1ntula en Lorca y Puerto Lumbreras es \u201clero\u201d, t\u00e9rmino que no se recoge en el DRAE por ser propiamente un regionalismo. liebro: lepre (Le pietre&#8230;, p. 81) La forma \u201cliebro\u201d viene recogida en el DRAE y se usa para hacer referencia al macho de la liebre. Con todo, en la zona murciana es el t\u00e9rmino que los cazadores utilizan habitualmente para referirse en general a las liebres. liopardos: liopardi (Le pietre&#8230;, p. 77) Id\u00e9ntica alteraci\u00f3n fon\u00e9tica en las dos zonas, la siciliana y la levantina, con el mismo cambio de vocal. luminos: lumere (Le pietre&#8230;, p. 83) Regionalismo murciano que significa \u201clamparilla de aceite\u201d. martinico: monachino (Le pietre&#8230;, p. 96) Tanto el DRAE como el MM dan \u00fanicamente a este t\u00e9rmino la valencia de \u201cduende\u201d o \u201cfantasma\u201d, sin mayor especificaci\u00f3n. En cambio, en la regi\u00f3n murciana (principalmente en la ciudad de Murcia donde se 79 sigue utilizando corrientemente) se identifica al \u201cmartinico\u201d con el duende juguet\u00f3n que reside principalmente en las casas. Se puede por lo tanto considerar este t\u00e9rmino (enriquecido con esta acepci\u00f3n) como un regionalismo caracter\u00edstico de la zona. El valor sem\u00e1ntico de esta palabra se identifica plenamente con la del monachino siciliano. mercao: accattata (Le pietre&#8230;, p. 75) En italiano accattare significa \u201cpedir, adquirir con esfuerzo\u201d, al tiempo que en siciliano es simplemente \u201ccomprar\u201d (cf. Mortillaro). Sin embargo, Consolo me aclar\u00f3 que eligi\u00f3 este verbo para indicar que Parlagreco hab\u00eda comprado \u201ccon muchos sacrificios\u201d su terreno. Para rendir este regionalismo al habla murciana, he elegido el t\u00e9rmino \u201cmercar\u201d, que tambi\u00e9n significa \u201ccomprar\u201d. Este vocablo, que ha ca\u00eddo en desuso en buena parte del territorio nacional, viene recogido en el DRAE y se sigue utilizando en la regi\u00f3n murciana. mesmamente: veramente (Le pietre\u2026, p. 88) Regionalismo murciano, muy en uso todav\u00eda hoy en d\u00eda en \u00e1mbitos rurales. Se trata de una modificaci\u00f3n fon\u00e9tica mediante el cambio voc\u00e1lico de \u201cmismamente\u201d. Significa \u201cprecisamente\u201d, \u201ccabalmente\u201d. mis mortichuelos: morticelli miei (Le pietre\u2026, p. 83) Regionalismo espec\u00edfico de la zona murciana en donde alterna tambi\u00e9n con la forma \u201cmortisuelo\u201d. Este t\u00e9rmino se emplea sobre todo para aludir a los ni\u00f1os que mueren al nacer. Por afinidad se extiende afectivamente a los muertos m\u00e1s \u00edntimos. Por razones fon\u00e9ticas he preferido la forma \u201cmortichuelo\u201d que conserva el fonema \u201cch\u201d, presente en el regionalismo siciliano. moros o por bandoleros: saracini o da briganti (Le pietre\u2026, p. 82) En puridad, el t\u00e9rmino saracini corresponde a \u201csarracenos\u201d, al tiempo que briganti equivale a \u201cbandidos\u201d. Con todo, si bien en Sicilia el 80 t\u00e9rmino saracini se impuso en el habla popular despu\u00e9s de que los tradicionales puppi siciliani y los canta storie divulgaran el Orlando furioso, en el sur de Espa\u00f1a el vocablo de uso equivalente es \u201cmoros\u201d. De igual forma, la forma \u201cbandoleros\u201d corresponde a la designaci\u00f3n m\u00e1s extendida para aludir a los \u201cbandidos\u201d no s\u00f3lo en Andaluc\u00eda, sino tambi\u00e9n en las regiones colindantes, como es el caso del campo lorquino. murmujeando: mormorando (Le pietre\u2026, p. 94) Regionalismo sem\u00e1ntico murciano que significa \u201cmurmurar\u201d. na\u00edca: niente (Le pietre\u2026, p. 96) Se trata de la forma diminutiva de \u00abna\u2019\u00bb (contracci\u00f3n de \u201cnada\u201d), profusamente utilizada en la regi\u00f3n murciana. nenes: infanti (Le pietre&#8230;, p. 77) En ninguno de los dos casos se trata de un regionalismo. Ambos t\u00e9rminos poseen valencias sem\u00e1nticas similares. El t\u00e9rmino italiano ha ca\u00eddo en desuso en mayor o menor grado en su primera acepci\u00f3n (la que designa a un ni\u00f1o menor de siete a\u00f1os), siendo precisamente \u00e9ste el valor que Consolo le otorga en su relato. En espa\u00f1ol, la palabra \u201cnene\u201d se emplea tambi\u00e9n para aludir a un ni\u00f1o de corta edad siendo su uso especialmente extendido en la regi\u00f3n de Murcia. Ost\u00e9: Vossia (Le pietre&#8230;, p. 85) Regionalismo r\u00fastico murciano, que consiste en la modificaci\u00f3n fon\u00e9tica de \u201custed\u201d. paya: moglie (Le pietre\u2026, p. 96) A\u00fan cuando el t\u00e9rmino \u201cpayo-a\u201d se encuentre recogido en el DRAE con el significado de \u201caldeano\u201d, sin embargo en el campo de Lorca y en general en los ambientes r\u00fasticos de la regi\u00f3n murciana se emplea 81 como equivalente de \u201cmujer\u201d. En compa\u00f1\u00eda del art\u00edculo (\u201cla paya\u201d) este vocablo alude a la esposa del que habla. perola: pignatta (Le pietre&#8230;, p. 82) El t\u00e9rmino \u201cperola\u201d no es un regionalismo propiamente dicho, pero se trata de la palabra que se utiliza com\u00fanmente en la regi\u00f3n murciana para designar un recipiente en forma de olla. Observemos que el siciliano pignatta ha dado \u201cpi\u00f1ata\u201d en espa\u00f1ol con otra connotaci\u00f3n. De hecho, la \u201cpi\u00f1ata\u201d se reserva casi exclusivamente para las fiestas infantiles. perras: soldi (Le pietre&#8230;, p. 96) Las voces \u201ccuartos\u201d y \u201cperras\u201d (siempre en plural) son familiares o populares, como lo es soldi, y coexisten en toda Espa\u00f1a. No se trata por tanto de regionalismos, como tampoco soldi es un sicilianismo. Con todo, en algunas regiones se utiliza una de las dos con preferencia a la otra. Dado que en la zona murciana prevalece \u201cperras\u201d y con objeto de dar uniformidad a la traducci\u00f3n he optado por esta \u00faltima. perullos: villani (Le pietre&#8230;, p. 90) En el texto original el t\u00e9rmino villani aparece alternando con la palabra contadini. Don Gregorio utiliza despectivamente la palabra antigua villani para indicar a Parlagreco que es un ignorante palurdo, incapaz de entender su alto razonamiento. Este matiz est\u00e1 perfectamente encerrado en el regionalismo murciano \u201cperullo\u201d, empleado despectivamente por el murciano de ciudad para burlarse del murciano de campo, de su falta de educaci\u00f3n y de su lenguaje popular. No proced\u00eda hacer uso de la voz \u201cvillano\u201d, porque una de sus valencias sem\u00e1nticas se deriva de la evoluci\u00f3n de su significado, que con el tiempo ha llegado a significar \u201cruin, indigno, indecoroso\u201d (DRAE). El vocablo italiano, en cambio, no presenta esta segunda acepci\u00f3n de descalificaci\u00f3n moral que se encuentra en \u201cvillano\u201d. 82 pesambres: stenti (Le pietre\u2026, p. 83) En Murcia existe el regionalismo \u201cpesambres\u201d, contracci\u00f3n de \u201cpesadumbre\u201d, que cubre un amplio espectro sem\u00e1ntico para expresar precisamente estos sentimientos de dolor, de pena y de penurias que forman el tejido de toda vida humana pero quiz\u00e1 m\u00e1s especialmente la de los labradores. Petrosela: Petrosella (Le pietre&#8230;, p. 92) El t\u00e9rmino petrosella alude al perejil. Procede del griego \u201cpetros\u00e9linon\u201d (apio que crece entre las hierbas), compuesto de \u201cp\u00e9tra\u201d (piedra) y de \u201cs\u00e9linon\u201d (apio). La antigua ciudad griega de Sicilia, Selinonte, tom\u00f3 su nombre de esta palabra. Por razones de estilo y para rendir el valor ling\u00fc\u00edstico y literario del original he mantenido el mismo vocablo. Po\u2019 hay que: Eh, c\u00b4\u00e8 (Le pietre\u2026, p. 95) La forma \u00abpo\u2019\u00bb presenta una mutaci\u00f3n fon\u00e9tica mediante la reducci\u00f3n del diptongo y la caracter\u00edstica p\u00e9rdida de la \u201cs\u201d final. Significa \u201cpues\u201d. poyo: scaricatore (Le pietre&#8230;, p. 77) Aunque la palabra \u201cpoyo\u201d no sea un regionalismo murciano propiamente dicho, ha ca\u00eddo en desuso en el resto de Espa\u00f1a. Con todo, se sigue utilizando habitualmente en la zona de Murcia y es por lo mismo el t\u00e9rmino que mejor se corresponde con el vocablo siciliano scaricatore. priesa: prescia (Le pietre&#8230;, p. 89) Aunque existen en espa\u00f1ol bell\u00edsimos t\u00e9rminos que expresan esta misma idea (como \u201cpresura\u201d o \u201cpremura\u201d), he preferido el vocablo \u201cpriesa\u201d, de resonancias arcaicas, en el que se produce una ep\u00e9ntesis de la vocal \u201ce\u201d (en lugar de \u201cprisa\u201d). Esta voz en desuso subsiste todav\u00eda en algunos \u00e1mbitos rurales y regionales, como en la zona de Puerto Lumbreras. Adem\u00e1s, la elecci\u00f3n de \u201cpriesa\u201d rinde mejor que ninguna la cadencia fon\u00e9tica de la voz regional prescia. 83 protestantes: protestanti (Le pietre&#8230;, p. 87) El t\u00e9rmino \u201cprotestante\u201d ten\u00eda en Espa\u00f1a las mismas connotaciones que en Italia. Se empleaba para designar a los ingleses y alemanes, haciendo un uso extensivo del t\u00e9rmino \u201cprotestante\u201d por ser \u00e9sta la religi\u00f3n que profesaban mayoritariamente. A nivel popular este valor se sigui\u00f3 conservando hasta hace relativamente poco tiempo. queso de cabra con pimienta: pecorino con il pepe (Le pietre&#8230;, p. 78) Composici\u00f3n del queso tomazzo. queso frito: tomazzo (Le pietre&#8230;, p. 77) Comida t\u00edpica de los labradores en toda la zona del Levante que consiste en queso de cabra frito con tomate y pimienta. Consolo m\u00e1s adelante indica en el relato que el queso de cabra que come Parlagreco lleva pimienta: pecorino con il pepe (Le pietre&#8230;, p. 78). Se puede deducir, por tanto, que se trata de un queso de cabra similar al que come Parlagreco dentro de las muchas variedades del queso de cabra t\u00edpico del \u00e1mbito Mediterr\u00e1neo. \u00a1Quia!: Mai (Le pietre&#8230;, p. 85) Interjecci\u00f3n coloquial y popular muy utilizada en las zonas rurales de Puerto Lumbreras. Viene recogida en el DRAE, aunque ha ca\u00eddo en desuso en buena parte del territorio nacional. Deriva de \u201cqu\u00e9 ha [de ser]\u201d y viene a significar lo mismo que otra interjecci\u00f3n de uso vigente en toda Espa\u00f1a: \u201c\u00a1Qu\u00e9 va!\u201d. Con todo \u201cquia\u201d tiene un valor a\u00fan m\u00e1s enf\u00e1tico por pertenecer al habla rural. Quieto parao: Statti sodo (Le pietre&#8230;, p. 85) Locuci\u00f3n adverbial empleada en la regi\u00f3n murciana y que goza actualmente de gran popularidad en toda Espa\u00f1a gracias al influjo de un personaje televisivo. Se trata de una expresi\u00f3n con gran poder conminativo, que exhorta a permanecer inm\u00f3vil all\u00e1 donde se est\u00e9. 84 roalico de tierra: fazzoletto (Le pietre&#8230;, p. 75) Regionalismo murciano, utilizado sobre todo en el campo lorquino, para indicar un trozo peque\u00f1o de tierra. El t\u00e9rmino se corresponde sem\u00e1nticamente con el fazzoletto utilizado por Consolo en el original. \u00a1San Liberador!: Santo Liberante! (Le pietre&#8230;, p. 87) Exclamaci\u00f3n popular siciliana utilizada para invocar a un santo imaginario que \u201clibera\u201d y protege de todo mal al que lo invoca. Se trata por consiguiente de un santo \u201cliberador\u201d de males. se platicaba abonico: si contava sottovoce (Le pietre&#8230;, p. 77) El verbo \u201cplaticar\u201d es un vocablo popular t\u00edpico de todo el Sur de Espa\u00f1a, especialmente en las zonas rurales. No s\u00f3lo tiene el valor sem\u00e1ntico de transmitir informaci\u00f3n sino tambi\u00e9n de comentar aquello que se est\u00e1 diciendo, acepci\u00f3n que se corresponde con la del verbo contare. Por lo que respecta a sottovoce, existe el regionalismo \u201cabonico\u201d, que significa \u201cen voz baja, despaciosamente, lentamente\u201d y es el que se emplea en el campo lorquino. Literalmente significa \u201cde manera bonita, con voz dulce y suave\u201d. sendica: vi\u00f2lo (Le pietre&#8230;, p. 81) El diminutivo en \u201c-ico\u201d se utiliza profusamente en la regi\u00f3n murciana, donde \u201csenda\u201d se emplea en su acepci\u00f3n de camino estrecho en el campo o en la sierra. \u00a1S\u00edn Se\u00f1\u00f3!: \u2019Gnors\u00ec! (Le pietre&#8230;, p. 88) Esta modificaci\u00f3n fon\u00e9tica en la que se a\u00f1ade una \u201cn\u201d final a la part\u00edcula de afirmaci\u00f3n \u201cs\u00ed\u201d es propia del habla rural murciana y se encuentra en otras palabras con la misma terminaci\u00f3n en \u201ci\u201d, como \u201cas\u00edn\u201d por \u201cas\u00ed\u201d. Por lo que respecta a \u201cse\u00f1\u00f3\u201d, para rendir la af\u00e9resis regional del original (\u2019gnors\u00ec en lugar de signors\u00ec) he optado por la t\u00edpica fon\u00e9tica murciana 85 en la que se produce la p\u00e9rdida de la \u201cs\u201d y la \u201cr\u201d en final de palabra. Equivale, pues, a \u201cse\u00f1or\u201d. sisca: disa (Le pietre&#8230;, p. 75) En la regi\u00f3n murciana se utiliza la palabra \u201csisca\u201d (recogida en el DRAE) para aludir a una hierba que nace en las vi\u00f1as y que sirve para hacer los mantos con que se cubren las barracas. En bot\u00e1nica, el t\u00e9rmino t\u00e9cnico italiano es ampelodesma, del griego ampelos (vi\u00f1a) y desmos (ligadura). Parece l\u00f3gico deducir que el italiano disa sea la deformaci\u00f3n popular de la palabra culta. Seg\u00fan el Roque Barcia, \u201campelodesmo\u201d en espa\u00f1ol significa \u201cuna especie de hierba semejante al esparto con que los sicilianos ataban las vides\u201d. t\u2019adormilaste: t\u2019addormentasti (Le pietre&#8230;, p. 86) En la regi\u00f3n murciana existe el regionalismo \u201cendormiscarse\u201d con el significado de quedarse involuntariamente dormido debido al cansancio u otro motivo, aunque de uso poco frecuente. Sin embargo, en este caso he preferido \u201cadormilarse\u201d porque rinde mejor la textura fon\u00e9tica del t\u00e9rmino italiano, que de hecho tampoco es un regionalismo. Tambi\u00e9n transcribo la alteraci\u00f3n regional del original en el pronombre \u201cte\u201d. Tajo parejo: Cominci\u00f2 il suo lavoro (Le pietre\u2026, p. 76) Aun cuando no aparezca ning\u00fan t\u00e9rmino en el texto original que se corresponda con esta locuci\u00f3n, tan t\u00edpicamente lorquina y al mismo tiempo tan propia del habla rural murciana, la idea que se desprende de este pasaje en italiano conviene plenamente con el uso de la expresi\u00f3n \u201ctajo parejo\u201d, empleada precisamente para hacer referencia al trabajo uniforme y met\u00f3dico, en el que nada queda sin hacer. Esta locuci\u00f3n, que tantas veces o\u00ed durante la recogida de la almendra en el campo lumbrerense, aporta tambi\u00e9n el matiz de una perseverancia sistem\u00e1tica en el incansable faenar y en el duro bregar con la tierra. 86 tanimientras: intanto (Le pietre\u2026, p. 90) Precioso regionalismo, empleado con profusi\u00f3n por poetas y escritores murcianos desde Saavedra Fajardo hasta Mart\u00ednez \u00c1lvarez de Sotomayor, que he querido rescatar aqu\u00ed por su belleza. Significa \u201centretanto\u201d. \u2019tate tranquilica: sta\u2019 tranquilla (Le pietre&#8230;, p. 89) La forma \u00ab\u2019tate\u00bb es la alteraci\u00f3n por af\u00e9resis de \u201cestate\u201d en el campo murciano, que se corresponde perfectamente con sta\u2019. terretremo: tremuoto (Le pietre&#8230;, p. 85) Arca\u00edsmo utilizado en la huerta murciana que alterna con \u201cterretiemblo\u201d (por \u201cterremoto\u201d). tesoro escond\u00edo: trovatura (Le pietre&#8230;, p. 84) Al no existir en espa\u00f1ol una \u00fanica palabra que rinda el sentido exacto del vocablo trovatura \u2013regionalismo siciliano que se utiliza s\u00f3lo cuando se encuentra un tesoro oculto (principalmente monedas de oro)\u2013 se hac\u00eda necesario traducirlo acompa\u00f1ado de un adjetivo que recogiera esta valencia a\u00f1adida. tiestos: cocci (Le pietre&#8230;, p. 75) En Lorca, el \u201ctiesto\u201d \u2013adem\u00e1s de significar \u201cmaceta\u201d\u2013 alude principalmente a trozos rotos de cualquier vasija de barro, aunque pueden ser de otro material. to\u2019 p\u2019alante hast\u2019ac\u00e1: diritto fino a qua (Le pietre&#8230;, p. 85) Regionalismo del campo de Lorca, en el que se suprimen varias s\u00edlabas. Se trata de la contracci\u00f3n de \u201ctodo para adelante hasta ac\u00e1\u201d, con el sentido de seguir un camino \u201ctodo recto hasta aqu\u00ed\u201d. 87 to\u2019 tieso: diritto (Le pietre&#8230;, p. 75) Contracci\u00f3n propia del habla rural murciana en la que se suprime la \u00faltima s\u00edlaba. \u201cTo\u2019 tieso\u201d equivale a \u201cerguido\u201d. umbligo: bell\u00ecco (Le pietre&#8230;, p. 92) En ninguno de los dos casos se trata de un regionalismo, sino de una alteraci\u00f3n popular de los t\u00e9rminos \u201combligo\u201d y ombelico. Una fuente n\u2019er puentecico \/N\u2019er Lanniri siet\u2019aspontico\u2019\/ Sabucina e\u2019 jarta d\u2019oro \/Testa de lumbre, Testa d\u2019oro&#8230;: A lu ponti ci n\u2019\u00e8 un fonti,\/A li L\u00e0nniri setti m\u00e0nniri,\/ Sabucina d\u2019oru \u00e8 china,\/Capudarsu, Capu d\u2019oru&#8230; (Le pietre&#8230;, p. 82) He traducido la cancioncilla que rememora el personaje del relato mediante los siguientes regionalismos: a\u00f1adiendo alg\u00fan sufijo en \u201cico\u201d que me ha permitido hacer la rima; suprimiendo la \u201cs\u201d final de \u201casponticos\u201d y del verbo \u201ces\u201d, seg\u00fan se pronuncia en la regi\u00f3n murciana, as\u00ed como mediante la elisi\u00f3n de la \u201ce\u201d en la preposici\u00f3n \u201cde\u201d ante vocal. \u201cAsponte\u201d es un regionalismo aragon\u00e9s que significa \u201caprisco\u201d, \u201credil\u201d, utilizado todav\u00eda hoy en algunas zonas rurales murcianas. Tambi\u00e9n he empleado la forma contracta y alterada \u201cn\u2019er\u201d por \u201cen el\u201d. Asimismo, he optado por la expresi\u00f3n murciana \u201cjarta de\u201d, deformaci\u00f3n regional de la espa\u00f1ola \u201charta de\u201d, con el sentido de \u201cllena\u201d, equivalente de la voz siciliana china. Finalmente, he elegido el t\u00e9rmino \u201ctesta\u201d para capu (\u201ccabeza\u201d). Se trata de un vocablo que ha ca\u00eddo en desuso pero que se sigue utilizando en zonas rurales del Levante. Lo mismo sucede con la palabra \u201clumbre\u201d por \u201cfuego\u201d, igualmente en desuso pero muy vigente en la regi\u00f3n murciana a d\u00eda de hoy. No me ha sido posible conservar las rimas internas que aparecen en el original en los tres primeros versos (ponti-fonti\/L\u00e0nniri-m\u00e0nniri\/ Sabucina-china), aunque he conseguido darle ese aire rimado al conjunto. La traducci\u00f3n literal de la letrilla viene a ser: \u201cEn el puente hay una fuente\/En L\u00e0nniri siete rediles\/ Sabucina est\u00e1 llena de oro \/Cabeza de fuego, Cabeza de oro&#8230;\u201d. 88 \u00abUno, Vito\u00bb: \u00abJeu,Vitu\u00bb (Le pietre&#8230;, p. 80) Regionalismo del campo murciano y andaluz, donde en lugar del pronombre personal \u201cyo\u201d se usa el indefinido \u201cuno\u201d, uso que se corresponde con el regionalismo siciliano jeu. visivilo: scavuzzo (Le pietre&#8230;, p. 96) Alteraci\u00f3n del fonema \u201ce\u201d por \u201ci\u201d, de la voz \u201cvesivilo\u201d (DRAE: \u201cfantasma, visi\u00f3n\u201d y MM: \u201cfantasma, aparici\u00f3n\u201d). Esta forma alterada se utiliza corrientemente en toda la regi\u00f3n murciana, si bien abarca un mayor espectro sem\u00e1ntico pues el t\u00e9rmino sirve para nombrar al duende que habita en un lugar y que de vez en cuando se aparece a los lugare\u00f1os adoptando distintas formas. En Murcia coexisten las dos formas: \u201cvisivilo\u201d y \u201cvesivilo\u201d. El vocablo elegido se corresponde bien con el t\u00e9rmino siciliano del texto original. (se) vuerven: (si) cangiano (Le pietre&#8230;, p. 82) Alteraci\u00f3n fon\u00e9tica mediante la mutaci\u00f3n conson\u00e1ntica de la \u201cl\u201d por la \u201cr\u201d, propia del habla murciana. zagal: caruso (Le pietre&#8230;, p. 78) Seg\u00fan el diccionario Battaglia, el t\u00e9rmino siciliano caruso alude a un joven empleado en labores agr\u00edcolas u otras. Tiene el sentido originario de \u201ccabeza rapada o sin pelo\u201d, porque era as\u00ed como se deb\u00edan asear los j\u00f3venes que trabajaban en el campo o en las minas, de ah\u00ed que esta palabra se utilice en Sicilia para designar precisamente a estos j\u00f3venes y por extensi\u00f3n a todo muchacho joven. Por su parte, el espa\u00f1ol posee una amplia gama de voces para cubrir el campo sem\u00e1ntico de \u201cmuchacho\u201d: zagal, mozo, chaval, rapaz, mancebo, etc. (con sus tambi\u00e9n variad\u00edsimos diminutivos correspondientes). Todas estas voces pueden ser intercambiadas a lo largo y ancho de Espa\u00f1a y no existe en ninguna zona un regionalismo espec\u00edfico, como es el caso de la palabra caruso en Sicilia. Bien es verdad que algunas regiones 89 espa\u00f1olas utilizan con preferencia un vocablo a otro. As\u00ed, por ejemplo, en Galicia se ha generalizado \u201crapaz\u201d. He optado por \u201czagal\u201d por ser el t\u00e9rmino (con su diminutivo \u201czagalico\u201d y aumentativo \u201czagal\u00f3n\u201d) m\u00e1s extendido en la regi\u00f3n murciana. Tambi\u00e9n he recurrido a \u201czagal\u201d en otros pasajes del relato: cuando lo utiliza Vito para referirse a sus hijos, haciendo un uso propio del habla murciana (como en \u201cTampoco a la paya, ni a los zagales les gusta la caza\u201d que vendr\u00eda a significar \u201cTampoco a mi mujer, ni a mis hijos les gusta la caza\u201d), as\u00ed como, en general, para aludir a muchachos-as muy j\u00f3venes. APARATO BIBLIOGR\u00c1FICO 93 I. OBRA DE VINCENZO CONSOLO27 I. 1. NARRATIVA (Romanzi) \u2022 La ferita dell\u2019aprile, Mondadori, Mil\u00e1n, 1963. Reediciones: \u00b7 \u201cNuovi Coralli, 181\u201d, Einaudi, Tur\u00edn, 1977. \u00b7 \u201cOscar Oro, 23\u201d, Mondadori, Mil\u00e1n, 1989. \u00b7 \u201cOscar, Scrittori moderni\u201d, Mondadori, Mil\u00e1n, 2008, 2010. \u2022 Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio, Einaudi, Tur\u00edn, 1976. Reediciones: \u00b7 \u201cOscar Oro, 9\u201d, Mondadori, Mil\u00e1n, 1987. \u00b7 Einaudi \u201cNuovi Coralli,\u201d Tur\u00edn, 1992. \u00b7 Einaudi \u201cScuola\u201d, Tur\u00edn, 1995. \u00b7 \u201cScrittori italiani\u201d, Mondadori, Mil\u00e1n, 1997. \u00b7 \u201cOscar scrittori del Novecento\u201d, Mondadori, Mil\u00e1n, 2002. \u00b7 \u201cOscar classici moderni, 123\u201d, Mondadori, Mil\u00e1n, 2004. \u2022 Lunaria, Einaudi, Tur\u00edn, 1985. Reediciones: \u00b7 Mondadori, Mil\u00e1n, 1996. 27 Tan s\u00f3lo rese\u00f1o sus libros debido al gran n\u00famero de art\u00edculos publicados en peri\u00f3dicos, revistas, pr\u00f3logos o introducciones a libros. 94 \u00b7 \u201cOscar\u201d Mondadori, Mil\u00e1n, 2003. \u00b7 \u201cOscar, Scrittori moderni\u201d, Mondadori, Mil\u00e1n, 2010. \u2022 Retablo, 1987. La editorial Sellerio publica tres ediciones: \u00b7 Primera edici\u00f3n: Sellerio, Palermo, colecci\u00f3n \u201cLa memoria\u201d, 1987. \u00b7 Segunda edici\u00f3n: Sellerio, Palermo, colecci\u00f3n \u201cIl Castello\u201d, 1990. \u00b7 Tercera edici\u00f3n: Sellerio, Palermo, colecci\u00f3n \u201cLa rosa dei venti\u201d, 2009. Reediciones: \u00b7 \u201cScrittori italiani\u201d, Mondadori, Mil\u00e1n, 1992. \u00b7 \u201cOscar scrittori del Novecento\u201d, Mondadori, Mil\u00e1n, 2000. \u00b7 \u201cOscar\u201d Mondadori, Mil\u00e1n, 2009. \u2022 Retablo (versione teatrale di Ugo Ronfani), La Cantinella, Catania, 2001. \u2022 Le pietre di Pantalica, Mondadori, Mil\u00e1n, 1988. Reediciones: \u00b7 \u201cOscar\u201d Mondadori, Mil\u00e1n, 1990. \u00b7 \u201cOscar, Scrittori moderni\u201d, Mondadori, Mil\u00e1n, 2010. \u2022 La Sicilia passeggiata, Eri, Tur\u00edn, 1991. \u2022 Nottetempo, casa per casa, 1992. En 1992 aparecen tres ediciones: \u00b7 Primera edici\u00f3n: Mondadori, Mil\u00e1n, 1992. \u00b7 Segunda edici\u00f3n: Edizione CDE spa, Mil\u00e1n, 1992. \u00b7 Tercera edici\u00f3n: Edizione CDE premi Strega, Mil\u00e1n, 1992. 95 Reediciones: \u00b7 \u201cOscar scrittori del Novecento\u201d, Mondadori, Mil\u00e1n, 1994. \u00b7 Collezione \u201cPremio Strega: i cento capolavori\u201d, UTET, Fondazione Maria e Goffredo Bellonci, 2006\/7. \u00b7 \u201cOscar, Scrittori moderni\u201d, Mondadori, Mil\u00e1n, 2010. \u2022 Fuga dall\u2019Etna. La Sicilia e Milano, la memoria e la storia, Donzelli, Roma, 1993. \u2022 L\u2019olivo e l\u2019olivastro, Mondadori, Mil\u00e1n, 1994. Reediciones: \u00b7 \u201cOscar\u201d Mondadori, Mil\u00e1n, 1999. \u00b7 \u201cOscar, Scrittori moderni\u201d, Mondadori, Mil\u00e1n, 2010. \u2022 Lo spasimo di Palermo, Mondadori, Mil\u00e1n, 1998. Reediciones: \u00b7 Oscar Mondadori, Mil\u00e1n, 2000. \u00b7 \u201cOscar, Scrittori moderni\u201d, Mondadori, Mil\u00e1n, 2010. \u2022 Di qua dal faro, Mondadori, Mil\u00e1n, 1999. Reediciones: \u00b7 \u201cOscar scrittori del Novecento\u201d, Mondadori, Mil\u00e1n, 2001. \u2022 Amor sacro: en preparaci\u00f3n. 96 I. 2. TEATRO (Opere Teatrali) \u2022 Catarsi: en Trittico, SanFilippo, Catania, 1989. en Oratorio, Manni, Lecce, 2002. \u2022 Pio La Torre, orgoglio di Sicilia (Atto Unico), Centro di Studi ed iniziative culturali, Palermo, 2009. \u2022 L\u2019attesa, Bompiani, Mil\u00e1n, 2010. I. 3. NOVELAS (Racconti) \u2022 Ner\u00f3 Metallic\u00f3: Il Melangolo, Genova, 1994. Un racconto con 12 finali28, Gremese, Roma, 2009. \u2022 Il teatro del sole, racconti di Natale, Interlinea, Novara, 1999. \u2022 Isole dolci del Dio29, L\u2019Obliquo, Brescia, 2002. \u2022 Siracusa come un incanto, Artestudio, Siracusa, 2003. \u2022 Il Corteo di Dioniso30, La Lepre, Roma, 2009. 28 Adem\u00e1s de los doce finales diferentes realizados por diversas personas, incluye uno especial diferente del propio Consolo. 29 Incluye quince ilustraciones de Giorgio Bertelli. 30 Se trata de una reciente edici\u00f3n \u2013con ilustraciones de Cecilia Capuana\u2013 que reedita Ner\u00f3 Metallic\u00f3 y Il Teatro del Sole. 97 II. TRADUCCIONES DE LA OBRA DE VINCENZO CONSOLO 1. LA FERITA DELL\u2019APRILE 1. 1. AL ALEM\u00c1N: \u2022 Die Wunde im April (por Bettina Kienlechner y Ulrich Hartmann), Suhrkamp Verlag, Frankfurt am Main, 1990. 1. 2. AL ESPA\u00d1OL: \u2022 La herida del abril (por Miguel \u00c1ngel Cuevas), en preparaci\u00f3n para la editorial Barataria. 1. 3. AL FRANC\u00c9S: \u2022 La Blessure d\u2019Avril (por Maurice Darmon), Le Promeneur, Par\u00eds, 1990. 2. IL SORRISO DELL\u2019IGNOTO MARINAIO 2. 1. AL ALEM\u00c1N: \u2022 Das l\u00e4cheln des unbekannten Matrosen (por Arianna Giachi), Insel Verlag, Frankfurt am Main, 1984. 2\u00aa y 3\u00aa edici\u00f3n: Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1990 y 1996. 98 2. 2. AL \u00c1RABE: \u2022 (por Naglaa waly), ed. Dar Shargiyat, El Cairo (Egipto), 2009. 2. 3. AL CATAL\u00c1N: \u2022 El somr\u00eds del mariner inconegut (por Alexis Eudald Sol\u00e0), Ed. Proa, Barcelona, 2006. 2. 4. AL ESPA\u00d1OL: \u2022 La sonrisa del ignoto marinero (por Esther Ben\u00edtez), Alfaguara, Madrid, 1981. \u2022 La sonrisa del ignoto marinero (por Giovanni Barone y Mirta Vignatti), Laborde Editor, Rosario (Argentina), 2001. 2. 5. AL FRANC\u00c9S: \u2022 Le Sourire du marin inconnu (por Mario Fusco y Michel Sager), pr\u00f3logo de Leonardo Sciascia, Bernard Grasset, Par\u00eds, 1980 (2\u00aa edici\u00f3n: para la colecci\u00f3n \u201cLes Cahiers rouges\u201d, Bernard Grasset, Par\u00eds, 1980). 2. 6. AL INGL\u00c9S: \u2022 The Smile of the Unknown Mariner (por Joseph Farrell), Carcanet, Manchester, 1994. 3. LUNARIA 3. 1. AL ESPA\u00d1OL: \u2022 Lunaria (por Irene Romera Pintor), Centro de Ling\u00fc\u00edstica Aplicada Atenea, Madrid, 2003. Premio Internacional a la Traducci\u00f3n de Obras literarias y cient\u00edficas 2004, otorgado por el Ministerio de Asuntos Exteriores Italiano. 99 3. 2. AL FRANC\u00c9S: \u2022 Lunaria (por Brigitte P\u00e9rol y Christian Paoloni), Le Promeneur, Par\u00eds, 1988. 4. RETABLO 4. 1. AL ALEM\u00c1N: \u2022 Retablo (por Maria E. Brunner), Folio Verlag, Wien \/ Bozen, 2005. 4. 2. AL \u00c1RABE: \u2022 En preparaci\u00f3n (por Naglaa waly), ed. Dar Shargiyat, El Cairo (Egipto). 4. 3. AL CATAL\u00c1N: \u2022 Retaule (por Assumpta Camps), Edicions de la Magrana, Edicions 62, Barcelona, 1989. 4. 4. AL ESPA\u00d1OL: \u2022 Retablo (por Juan Carlos Gentile Vitale), Muchnik, Barcelona, 1995. 4. 5. AL FRANC\u00c9S: \u2022 Le Retable (por Soula Aghion y Brigitte P\u00e9rol), Le Promeneur, Par\u00eds, 1988. 4. 6. AL HOLAND\u00c9S: \u2022 Retabel. Siciliaanse passies (por Pietha de Voogd), Wereldbibliotheek, Amsterdam, 1992. 4. 7. AL PORTUGU\u00c9S: \u2022 Ret\u00e1bulo (por Jos\u00e9 Cola\u00e7o Barreiros), Difel, Lisboa, 1990. \u2022 Ret\u00e1bulo (por Roberta Barni), Berlendis &amp; Vertecchia Editores, Sao Paulo (Brasil), 2002. 100 5. LE PIETRE DI PANTALICA 5. 1. AL ALEM\u00c1N: \u2022 Die Steine von Pantalica (por Anita Pichler), Suhrkamp Verlag, Frankfurt am Main, 1996. 5. 2. AL ESPA\u00d1OL: \u2022 La presente edici\u00f3n y traducci\u00f3n de \u201cFilosofiana\u201d, relato de Las piedras de Pant\u00e1lica (por Irene Romera Pintor), Fundaci\u00f3n Updea, Madrid, 2008 (2\u00aa edici\u00f3n de 2011, revisada y ampliada para la misma editorial). En preparaci\u00f3n la traducci\u00f3n del libro completo. 5. 3. AL FRANC\u00c9S: \u2022 Les Pierres de Pantalica (por Maurice Darmon), Le Promeneur, Par\u00eds, 1990. 5. 4. AL GALLEGO: \u2022 \u201cRatumeni\u201d y \u201cComiso\u201d (As pedras de Pantalica) relato de Las piedras de Pant\u00e1lica (por C\u00e1ndido Paz\u00f3 y Dolores Vilavedra), en Seis narradores italianos, edici\u00f3n de Danilo Manera y Dolores Vilavedra, Edici\u00f3ns Positivas, Santiago de Compostela, 1993. 6. NOTTETEMPO, CASA PER CASA 6. 1. AL ALEM\u00c1N: \u2022 Bei Nacht, von Haus zu Haus (por Maria E. Brunner), Folio Verlag, Viena-Bozen, 2003. 6. 2. AL ESPA\u00d1OL: \u2022 De noche, casa por casa (por Ana Poljak), Muchnik Editores S.A., Barcelona, 1993. 101 \u2022 De noche, casa por casa (por Eloy-Jos\u00e9 Santos Dom\u00ednguez), Primera edici\u00f3n en espa\u00f1ol para Am\u00e9rica Latina, Editorial Norma, Bogot\u00e1, 1996. 6. 3. AL FRANC\u00c9S: \u2022 D\u2019une maison l\u2019autre, la nuit durant (por Louis Bonalumi), Gallimard, Par\u00eds, 1994. 6. 4. AL INGL\u00c9S: \u2022 Night-Time, House by House (por Daragh O\u2019 Connell), en preparaci\u00f3n. 6. 5. AL PORTUGU\u00c9S: \u2022 De Noite casa por casa (por Jos\u00e9 Cola\u00e7o Barreiros), ed. Teorema, Lisboa, 1996. 7. L\u2019OLIVO E L\u2019OLIVASTRO 7. 1. AL ESPA\u00d1OL: \u2022 El olivo y el acebuche (por Juan Carlos Gentile Vitale), Muchnik Editores S.A., Barcelona, 1997. 7. 2. AL FRANC\u00c9S: \u2022 Ruine immortelle (por Jean-Paul Manganaro), Seuil, Par\u00eds, 1996. 8. LO SPASIMO DI PALERMO 8. 1. AL ALEM\u00c1N: \u2022 Palermo. Der Schmerz (por Maria E. Brunner), Folio Verlag, Wien\/Bozen, 2008. 102 8. 2. AL ESPA\u00d1OL: \u2022 El pasmo de Palermo (por Pilar Gonz\u00e1lez Rodr\u00edguez), Debate, Madrid, 2001. 2\u00aa Edici\u00f3n: para la colecci\u00f3n \u201cLas mejores novelas de la literatura universal contempor\u00e1nea\u201d (por Pilar Gonz\u00e1lez Rodr\u00edguez), pr\u00f3logo de Constantino B\u00e9rtolo, Biblioteca El Mundo, Madrid, 2003. 8. 3. AL FRANC\u00c9S: \u2022 Le Palmier de Palerme (por Jean-Paul Manganaro), Seuil, Par\u00eds, 2000. 9. DI QUA DAL FARO 9. 1. AL ESPA\u00d1OL: \u2022 De este lado del faro (por Miguel \u00c1ngel Cuevas), Part\u00e9nope, 2008. 9. 2. AL FRANC\u00c9S: \u2022 De ce c\u00f4t\u00e9 du phare (por Jean-Paul Manganaro), Seuil, Par\u00eds, 2005. 10. Antolog\u00eda de ensayos y art\u00edculos sobre el tema del mundo mediterr\u00e1neo, escritos todos ellos por Vincenzo Consolo y traducidos al ingl\u00e9s: \u2022 Reading and Writing the Mediterranean. Essays by Vincenzo Consolo, edici\u00f3n de Massimo Lollini &amp; Norma Bouchard, Toronto, University of Toronto Press, 2006. 103 III. PREMIOS Y RECONOCIMIENTO A LA OBRA DE VINCENZO CONSOLO 1. Premio letterario CITT\u00c0 DI SOVERATO, por La ferita dell\u2019aprile, en 1964. 2. Premio PIRANDELLO, por Lunaria, en 1985. 3. Premio GRINZANE CAVOUR, por Retablo, en 1988. 4. Premio RACALMARE, por Retablo, en 1988. 5. Premio CITT\u00c0 DI PENNE, por Le pietre di Pantalica, en 1989. 6. Premio STREGA, por Nottetempo, casa per casa, en 1992. 7. Premio INTERNAZIONALE UNIONE LATINA, por L\u2019olivo e l\u2019olivastro, en 1994. 8. Premio di Cultura CITT\u00c0 DI MONREALE, por Lo spasimo di Palermo, en 1998. 9. Premio CASATO PRIME DONNE, por Lo spasimo di Palermo, en 1999. 10. Premio BRANCATI-ZAFFERANA, por Lo spasimo di Palermo, en 1999. 11. Premio NINO MARTOGLIO, por Di qua dal faro, en 1999. 12. Premio FERONIA, por Di qua dal faro, en 2000. 13. Premio PALMI, por el conjunto de su obra, en 2007. 14. Premio GIACOMO LEOPARDI, por el conjunto de su obra, en 2008. 104 Adem\u00e1s, Vincenzo Consolo ha recibido el T\u00edtulo de Doctor Honoris Causa en dos ocasiones hasta la fecha: 1. por la Universidad \u201cTor Vergata\u201d de Roma el 18 de febrero de 2003. Lectio Magistralis: \u201cLa Metrica della Memoria\u201d. Laudatio de los Profesores Andrea Gareffi y Enrico Guaraldo. 2. por la Universidad de Palermo, el 20 de junio de 2007. Lectio Magistralis: \u201cDue poeti prigionieri in Algeri: Miguel de Cervantes e Antonio Veneziano\u201d. Laudatio del Profesor Natale Tedesco. 105 IV. TRABAJOS DE INVESTIGACI\u00d3N El presente cap\u00edtulo bibliogr\u00e1fico recoge todos los trabajos de investigaci\u00f3n relativos a la figura y la obra de Vincenzo Consolo. El material bibliogr\u00e1fico se ordena en torno a las tesinas (\u201cTesi di Laurea\u201d y \u201cM\u00e9moire de Ma\u00eetrise\u201d) y a las Tesis Doctorales. Los trabajos de investigaci\u00f3n se ordenan por sus pa\u00edses de origen. La relaci\u00f3n de pa\u00edses sigue un orden determinado por el volumen de trabajos de investigaci\u00f3n. Con objeto de ordenar el material bibliogr\u00e1fico dentro de cada pa\u00eds he considerado oportuno presentarlos por universidades, en orden alfab\u00e9tico, y dentro de cada universidad por orden cronol\u00f3gico. De esta manera, atendiendo al volumen de trabajos de investigaci\u00f3n, la relaci\u00f3n de pa\u00edses seguir\u00e1 el siguiente orden: Italia, Francia, Alemania, Espa\u00f1a, B\u00e9lgica, Escocia, Inglaterra y Estados Unidos. IV. 1. ITALIA31: Tesi di Laurea Universit\u00e0 degli studi di BARI 1999-2000: 31 Toda \u201cTesi di Laurea\u201d (tesina) y Tesis Doctoral viene rese\u00f1ada en Italia en el \u201cAtlante Linguistico Italiano\u201d. Para algunas de las tesinas aqu\u00ed citadas, v\u00e9ase 106 \u2022 Dario Pignone: \u201cLa letteratura avvilita. Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Giuseppe Lasala). Universit\u00e0 Alma Mater Studiorum di BOLONIA 2005-2006: \u2022 Maria Letizia Fiocchetti: \u201cLa Sicilia nell\u2019opera di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Fabrizio Frasnedi; codirecci\u00f3n de Matteo Ghirardelli). Universit\u00e0 degli studi della CALABRIA 1994-1995: \u2022 Rosaria Larussa: \u201cPastiche linguistico e denuncia sociale nell\u2019opera di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Nicola Merola). Universit\u00e0 degli studi di CATANIA 1989-1990: \u2022 Carmela Gandolfo: \u201cPer leggere Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio\u201d (direcci\u00f3n de A. Di Grado). 1991-1992: \u2022 Giuseppa Mazzola: \u201cUmori civili e scatto fantastico nella prosa di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Nicol\u00f2 Mineo). 1992-1993: \u2022 Agata Cardillo: \u201cL\u2019italiano regionale di Sicilia nella Ferita dell\u2019aprile di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Salvatore C. Trovato). en concreto: \u201cTesi di Laurea della Facolt\u00e0 di Lettere e Filosofia dell\u2019Universit\u00e0 degli Studi di Catania. Cattedra di Geografia linguistica\u201d, a cargo de I. M. B. Valenti, en \u00abBollettino dell\u2019Atlante Linguistico Italiano\u00bb, III Serie, Tur\u00edn, 2001, pp. 223-38. 107 \u2022 Federica Spampinato: \u201cL\u2019italiano regionale di Sicilia nel Sorriso dell\u2019ignoto marinaio di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Salvatore C. Trovato). 1994-1995: \u2022 Giovanni Pastaro: \u201cIl dibattito critico su Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Guido Nicastro). \u2022 Maria Elena La Rosa: \u201cL\u2019italiano regionale e letterario in Retablo di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Salvatore C. Trovato). 1995-1996: \u2022 Valeria Benanti: \u201cL\u2019italiano regionale di Sicilia in Lunaria di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Salvatore C. Trovato). 1997-1998: \u2022 Giusi Burgaretta: \u201cTeatro e teatralit\u00e0 nell\u2019opera di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Sarah Zappulla Muscar\u00e0). Contiene varios Ap\u00e9ndices: \u201cAppendice I: intervista a Vincenzo Consolo [Sant\u2019Agata, 10-IX-98 (pp. 155-64)]; Appendice II: viene riportato il testo della rappresentazione di \u00abFuochi Freddi\u00bb (pp. 165-87), tratto da Lunaria e messo in scena nel 1991 a Monreale, nell\u2019elaborazione drammaturgica di Ola Cavagna, dal regista Mauro Avogadro. Alla generosit\u00e0 del regista Mauro Avogadro si deve anche la disponibilit\u00e0 del testo di \u00abMinima Lunaria\u00bb (pp. 188-246)\u201d. \u2022 Gabriella Maria Concetta Giuliana: \u201cL\u2019italiano regionale nelle Pietre di Pantalica di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Salvatore C. Trovato). \u2022 Laura Di Trapani: \u201cLa traduzione dell\u2019italiano regionale nel testo spagnolo (E. Ben\u00edtez, 1981) del Sorriso dell\u2019ignoto marinaio di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Salvatore C. Trovato). \u2022 Michele Mangione: \u201cL\u2019italiano regionale della Sicilia e altre lingue in L\u2019olivo e l\u2019olivastro e Ner\u00f2 metallic\u00f2 di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Salvatore C. Trovato). 108 1999-2000: \u2022 Vanessa Di Salvo: \u201cL\u2019italiano regionale di Sicilia nello Spasimo di Palermo di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Salvatore C. Trovato). \u2022 Arianna Tiralongo: \u201cL\u2019italiano regionale di Sicilia in Nottetempo, casa per casa di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Salvatore C. Trovato). \u2022 Lorella Spinello: \u201cVincenzo Consolo. Una \u00abfigura in fuga\u00bb, nello specchio dei suoi scritti\u201d (direcci\u00f3n de A. Di Grado). Contiene en Ap\u00e9ndice: \u201cIncontro con lo scrittore [Catania, 13-XII-98 (pp. 155- 82); Milano, 22-IV-99 (pp. 183-214)]\u201d. 2000-2001: \u2022 Loreto Bongiovanni: \u201cLa traduzione dell\u2019italiano regionale nel testo inglese (J. Farrell, 1994) del Sorriso dell\u2019ignoto marinaio di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Salvatore C. Trovato). 2001-2002: \u2022 Alessia Saraceno: \u201cVincenzo Consolo: un Odisseo tra i mari della scrittura\u201d (direcci\u00f3n de Rosalba Galvagno). \u2022 Maria Giuseppina Catalano: \u201cFigure del dolore. Follia e melanconia nell\u2019opera di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Rosa Maria Monastra). Contiene en Ap\u00e9ndice: \u201cIntervista a Vincenzo Consolo [Agrigento, 30-IX-2001 (pp. I-XXIV)]\u201d. 2003-2004: \u2022 Stefania Cipolla: \u201cLa traduzione spagnola di Retablo di Vincenzo Consolo. Regionalit\u00e0 linguistica e problemi traduttivi\u201d (direcci\u00f3n de Salvatore C. Trovato). \u2022 Cettina Cornelio: \u201cLa regionalit\u00e0 siciliana in Retablo di Vincenzo Consolo nella traduzione francese\u201d (direcci\u00f3n de Salvatore C. Trovato). \u2022 Debora La Rosa: \u201cProblemi di traduzione dell\u2019italiano regionale nella versione francese (M. Fusco e M. Sager) del Sorriso dell\u2019ignoto marinaio di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Salvatore C. Trovato). 109 2004-2005: \u2022 Glenda Dollo: \u201cLa sfida al labirinto di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Rosalba Galvagno). 2007-2008: \u2022 Andreina Litrico: \u201cL\u2019ekfrasis della Sicilia nell\u2019opera di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Rosalba Galvagno). Universit\u00e0 degli studi di MESSINA 1998-1999: \u2022 Eros Salonia: \u201cIl teatro di Vincenzo Consolo: Catarsi. Il gioco dell\u2019impossibile\u201d (direcci\u00f3n de Giuseppe Rando). Universit\u00e0 degli studi di MILANO (Bicocca) 2005-2006: \u2022 Lisa Rustico: \u201cIl paesaggio siciliano in Vincenzo Consolo: Retablo\u201d (direcci\u00f3n de Elena Dell\u2019Agnese). Contiene en Ap\u00e9ndice: \u201cConversazione con Vincenzo Consolo [Milano, 11-V-2006 (pp. 159-68)]\u201d. Universit\u00e0 degli studi di PALERMO 2000-2001: \u2022 Daniela Giambanco: \u201cLa poetica di Vincenzo Consolo tra storia e mito\u201d (direcci\u00f3n de Salvatore Lo Bue). Contiene una entrevista in\u00e9dita a Vincenzo Consolo. 2003-2004: \u2022 Giovanna Tobia: \u201cMemoria e ragione del paesaggio: V. Consolo e A. Castelli\u201d (direcci\u00f3n de D. Perrone). Universit\u00e0 degli studi di PAVIA 2004-2005: \u2022 Alessandra Morini: \u201cPer Catarsi di Vincenzo Consolo: un esempio di tragico moderno. Ricostruzione filologica e critica. Con un\u2019intervista 110 inedita a Vincenzo Consolo [Milano, 3-3-06 (pp. 182-9)]\u201d (direcci\u00f3n de Clelia Martignoni; codirecci\u00f3n de Anna Beltrametti y Federico Francucci). A parte de la entrevista en Ap\u00e9ndice, tambi\u00e9n reproduce tres conversaciones radiof\u00f3nicas \u201ctratte dalla trasmissione Damasco di \u00abRadio tre\u00bb, in cui Consolo si sofferma in particolare su tre grandi scrittori siciliani: Elio Vittorini, Lucio Piccolo e Leonardo Sciascia, e sul rapporto con loro (pp. 189-210): 14-12-05: Elio Vittorini (p.190); 15-12-05: Lucio Piccolo (p. 197); 16-12-05: Leonardo Sciascia (p. 203)\u201d. Universit\u00e0 degli studi di PISA 1995-1996: \u2022 Chiara Savettieri: \u201cAntonello da Messina: un percorso critico\u201d (direcci\u00f3n de Antonino Caleca). V\u00e9ase sobre todo el cap\u00edtulo XIII: \u201cDue scrittori siciliani ed Antonello \u201c[cf. en particular: \u201c13. 3. Vincenzo Consolo: il linguaggio come rivolta e come memoria\u201d (pp. 455-77)]. 1996-1997: \u2022 Chiara Pellegrini: \u201cLa contaminazione linguistica in Vincenzo Consolo. Con un glossario dei primi tre volumi (1963, 1976, 1985)\u201d (direcci\u00f3n de Livio Petrucci). ROMA 1990-1991: \u2022 Fabiola Paterniti Martello: \u201cVincenzo Consolo e l\u2019esperienza della scrittura\u201d, Universit\u00e0 di Tor Vergata-Roma II (direcci\u00f3n de Emerico Giachery; codirecci\u00f3n de Rino Caputo). 111 1994-1995: \u2022 Attilio Scuderi: \u201cLe metafore malinconiche di Vincenzo Consolo\u201d, Universit\u00e0 degli studi di Roma \u201cLa Sapienza\u201d (direcci\u00f3n de Bianca Maria Frabotta). 1999-2000: \u2022 Paola Casciani: \u201cVincenzo Consolo: l\u2019utopia e la citt\u00e0\u201d, Universit\u00e0 degli studi di Roma \u201cLa Sapienza\u201d (direcci\u00f3n de Stefano Giovanardi; codirecci\u00f3n de Giovanna De Angelis). 2001-2002: \u2022 Linda Di Mauro: \u201cLe arti visive nella narrativa di Sciascia e Consolo\u201d, Universit\u00e0 degli studi di Roma \u201cLa Sapienza\u201d (direcci\u00f3n de Antonella Sbrilli; codirecci\u00f3n de Manuela Annibali). Universit\u00e0 degli studi di SIENA 1993-1994: \u2022 Barbara Dragoni: \u201cVincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Alfio Vecchio). Contiene en Ap\u00e9ndice \u201cIntervista a Vincenzo Consolo (pp. 525-39)\u201d. 2005-2006: \u2022 Gabriele Vitello: \u00abIl romanzo del ritorno\u00bb in Elio Vittorini e Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Daniela Brogi). Universit\u00e0 degli studi di TORINO 1989-1990: \u2022 Massimo Catti: \u201cNuclei tematici nell\u2019opera di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Marco Cerruti). 112 Universit\u00e0 degli studi di TRIESTE 1991-1992: \u2022 Lorenza Cucchiani: \u201cAnche la mia penna \u00e8 intinta nello zolfo: la narrativa di Vincenzo Consolo tra razionalit\u00e0 e barocco\u201d (direcci\u00f3n de Elvio Guagnini). Universit\u00e0 degli studi di VENEZIA Ca\u2019 Foscari 1998-1999: \u2022 Nicoletta Santangelo: \u201cVincenzo Consolo. Una voce tragica oltre la scena del teatro\u201d (direcci\u00f3n de Ricciarda Ricorda). IV. 2. FRANCIA IV. 2. a. M\u00e9moires de ma\u00eetrise Universidad d\u2019AIX-MARSEILLE I 1989-1990: \u2022 Patricia Racine: \u201cImmagini del Risorgimento nel romanzo siciliano\u201d (direcci\u00f3n de Rubat du Merac). Contiene un Ap\u00e9ndice en d\u00f3nde transcribe la conversaci\u00f3n telef\u00f3nica con Vincenzo Consolo (10-VI- 1990: pp. 150-57). Universidad de Stendhal GRENOBLE III 1992-1993: \u2022 Demetrio Trunfio: \u201cAlle radici della scrittura: infanzia e lingua materna nell\u2019opera di Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de G. Bosetti). Universidad de NICE SOPHIA ANTIPOLIS 2001-2002: \u2022 Eleonora Gellini: \u201cLa Sicilia contadina attraverso lo sguardo di Vincenzo Consolo (Le pietre di Pantalica) e di Maria Occhipinti 113 (Una donna di Ragusa e Il Carrubo e altri racconti)\u201d (direcci\u00f3n de Arnaldo Moroldo; codirecci\u00f3n de Monica Mocca). PAR\u00cdS 1996-1997: \u2022 Elisabetta Brucoli: \u201cVincenzo Consolo e la Sicilia nella sua opera romanzesca\u201d, Universidad de Paris-IV \u201cLa Sorbonne\u201d (direcci\u00f3n de J. M. Gardair). 1999-2000: \u2022 Anne Parniere: \u201cSicile et sicilitude dans l\u2019oeuvre narrative de Vincenzo Consolo\u201d, Universidad de Paris-III \u201cLa Sorbonne\u201d (direcci\u00f3n de Denis Ferraris). Se trata de una \u201cM\u00e9moire de ma\u00eetrise d\u2019italien, Langues, Litt\u00e9ratures et civilisations \u00e9trang\u00e8res\u201d. 2000-2001: \u2022 Anne Parniere: \u201cL\u2019\u00e9criture palimpseste: \u00e9tude de l\u2019oeuvre de Vincenzo Consolo \u00e0 partir de l\u2019analyse de Retable (1987), de D\u2019une maison l\u2019autre, la nuit durant (1992) et de Ruine immortelle (1994)\u201d, Universidad de Paris-III \u201cLa Sorbonne\u201d (direcci\u00f3n de Denis Ferraris). Se trata de una \u201cM\u00e9moire d\u2019\u00e9tudes approfondies. Culture et soci\u00e9t\u00e9 en Italie du Moyen \u00c2ge au XX\u00e8me si\u00e8cle: langue, litt\u00e9rature, et civilisation\u201d. Fecha: 18 de julio de 2001. Universidad de SAINT-DENIS 1989-1990: \u2022 Val\u00e9rie Vita: \u201c Vincenzo Consolo, \u00e9crivain de la memoire\u201d (direcci\u00f3n de Giuditta Isotti-Rosowsky). 114 IV. 2. b. Tesis Doctorales TESIS DOCTORAL de Maryvonne Briand Director de la Tesis: Mariella Colin. Universidad de Caen\/ Basse -Normandie T\u00edtulo: \u201cPo\u00e9tique de l\u2019espace et du temps dans l\u2019oeuvre narrative de Vincenzo Consolo\u201d. Fecha: 19 de junio de 2004. IV. 3. ALEMANIA ERLANGEN-N\u00dcRNBERG 1989-1990: \u2022 Christine Dauner: \u201cVincenzo Consolo: Literatur als Geschichtsschreibung oder als Dokumentation\u201d [Magisterarbeit in der Philosophischen Fakult\u00e4t II (Sprach- und Literaturwissenschaften) der Friedrich-Alexander-Universit\u00e4t Erlangen-N\u00fcrnberg vorgelegt von Christine Dauner aus Rosenheim; contiene en Ap\u00e9ndice: \u201cInterview mit Vincenzo Consolo (pp. I-XXVII)\u201d]. FRANKFURT AM MAIN 1988-1989: \u2022 Agnes Denschlag: \u201cDie Sicilianit\u00e0 Vincenzo Consolo\u201d (direcci\u00f3n de Gerhard Goebel-Schilling); [Abschlussarbeit zuz Erlangung des Magister Artium im Fachbereich Neuere Philologien (Johann Wolfgang Goethe Universit\u00e4t Frankfurt am Main)]. 115 IV. 4. ESPA\u00d1A MADRID TESIS DOCTORAL de Miguel Gabriel Ochoa Santos. Director de la Tesis: Antonio Ubach Medina Universidad Complutense de Madrid. T\u00edtulo: \u201cHistoria, memoria y polifon\u00eda m\u00edtica en De noche, casa por casa de Vincenzo Consolo\u201d. Fecha: 2005. TESIS DOCTORAL de Nicol\u00f2 Messina. Director de la Tesis: Manuel Gil Esteve. Universidad Complutense de Madrid. T\u00edtulo: \u201cPer un\u2019edizione critico-genetica dell\u2019opera narrativa di Vincenzo Consolo: Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio\u201d. Fecha: 4 de julio de 2007. La presente Tesis Doctoral (ISBN: 978-84-669-3196-0) se puede consultar online en: http:\/\/eprints.ucm.es\/8090\/ IV. 5. B\u00c9LGICA AMBERES 1993: \u2022 Annemieke Van Orshoven: \u201cLa verit\u00e0 del romanzo: Retablo (Vincenzo Consolo)\u201d (direcci\u00f3n de Walter Geerts); [Eindverhandeling ingediend tot het behalen van de graad van Licentiaat in de Letteren en Wijsbegeerte (Universitaire Instelling Antwerpen)]. 116 IV. 6. ESCOCIA STRATHCLYDE TESIS DOCTORAL de Daragh O\u2019Connell. Director de la Tesis: Joseph Farrell. Universidad: University of Strathclyde (Escocia). T\u00edtulo: \u201cThe Trinacria Trilogy: Polyphony and Palimpsests in the Narrative of Vincenzo Consolo\u201d. Fecha: 17 de septiembre de 2008. IV. 7. INGLATERRA LONDRES 1995: \u2022 Maria Cristina Cataldo: \u201cVincenzo Consolo: un viaggio nella letteratura e nella storia della Sicilia\u201d, University College of London; [Se trata de una tesina del \u201cMaster in Arts\u201d (60pp.)]. IV. 8. ESTADOS UNIDOS NUEVA YORK TESIS DOCTORAL de Vincenzo Pascale. Director de la Tesis: Robert S. Dombroski y Eugenia Paulicelli. Universidad: Graduate Center de la City University de Nueva York. T\u00edtulo: \u201cLo sguardo e la storia: Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio di Vincenzo Consolo\u201d. Publicada con el mismo t\u00edtulo en la editorial Vecchiarelli, Roma, 2006. 117 V. ENCUENTROS MONOGR\u00c1FICOS SOBRE VINCENZO CONSOLO Adem\u00e1s de las cada vez m\u00e1s frecuentes ponencias y comunicaciones que se presentan en los distintos congresos sobre la obra de Vincenzo Consolo, caben destacar los siguientes encuentros monogr\u00e1ficos, dedicados por entero al autor, y que contaron con su presencia en los mismos: V. 1. Coloquio Internacional: \u201cVincenzo Consolo, \u00e9thique et \u00e9criture\u201d, organizado por Dominique Budor y celebrado en Par\u00eds, los d\u00edas 25 y 26 de octubre de 2002. V\u00e9anse las Actas de dichas Jornadas, recogidas en: DOMINIQUE BUDOR (ed.), Vincenzo Consolo, \u00e9thique et \u00e9criture, Presse Sorbonne Nouvelle, Par\u00eds, 2007. El libro contiene los siguientes art\u00edculos: \u2022 D. BUDOR, Pourquoi lire Consolo, \u00abnotre\u00bb classique32. \u2022 V. CONSOLO, La metrica della memoria33. 32 V\u00e9ase tambi\u00e9n el aparato bibliogr\u00e1fico que adjunta. 33 Traducido en paralelo por Jean-Paul Manganaro: \u201cPour une m\u00e9trique de la m\u00e9moire\u201d. 118 L\u2019\u00eatre-dans-l\u2019Histoire: \u2022 A. RECUPERO, Sicile 1943-2000: entre la p\u00e9trification de l\u2019histoire et l\u2019orageux changement de la soci\u00e9t\u00e9. \u2022 G. FERRONI, Une \u00e9thique de la parole. Le temps, la m\u00e9moire, le retour: \u2022 M\u00aa P. DE PAULIS-DALEMBERT, M\u00e9moire individuelle- m\u00e9moire de l\u2019histoire: le palimpseste narratif. \u2022 D. FERRARIS, La syntaxe narrative de Consolo: pour une orientation du d\u00e9sastre. \u2022 C. IMBERTY, Vincenzo Consolo, ou le roman entre m\u00e9moire et m\u00e9moire historique. \u2022 J. P. MANGANARO, Tradition et Traduction: dans l\u2019eau du D\u00e9troit. Les modulations du r\u00e9cit: \u2022 V. GIANNETTI, L\u2019anghelos et le choeur: r\u00e9cit et narration chez Vincenzo Consolo. \u2022 W. GEERTS, Consolo ou les derniers replis de la fiction. \u2022 C. SEGRE, Temps et narration dans l\u2019oeuvre de Vincenzo Consolo. Voix et mythes de la Sicile: \u2022 R. GALVAGNO, \u00abMale catubbo\u00bb. Les avatars d\u2019une m\u00e9tamorphose dans le roman Nottetempo, casa per casa. \u2022 M\u00aa F. RENARD, Paysage d\u2019amour et de m\u00e9moire. \u2022 G. DAVICO BONINO, Consolo e il teatro. Enriquece dichas Actas el soporte inform\u00e1tico (CD-rom) que se adjunta al final de las mismas. 119 V. 2. Jornadas de estudio: \u201cGiornate di Studio in onore di Vincenzo Consolo\u201d, organizadas por Enzo Papa y celebradas en Siracusa, los d\u00edas 2 y 3 de mayo de 2003. V\u00e9anse las Actas de dichas Jornadas, recogidas en: ENZO PAPA (ed.), Per Vincenzo Consolo, Manni (\u00abStudi, 54\u00bb), San Cesario di Lecce, 2004. El libro contiene los siguientes art\u00edculos: \u2022 V. CONSOLO, Come una lastra memoriale. \u2022 P. CARILE, Testimonianza. \u2022 M\u00aa R. CUTRUFELLI, Un severo, familiare maestro. \u2022 R. GALVAGNO, Destino di una metamorfosi nel romanzo Nottetempo, casa per casa di Vincenzo Consolo. \u2022 M. ONOFRI, Nel magma italiano: considerazioni su Consolo scrittore politico e sperimentale. \u2022 S. PAUTASSO, Il piacere di rileggere Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio, o dell\u2019intelligenza narrativa. \u2022 C. RICCARDI, Inganni e follie della storia: lo stile liricotragico della narrativa di Consolo. \u2022 G. TRAINA, Rilettura di Retablo. V\u00e9ase tambi\u00e9n: \u201cL\u2019appendice bibliografica\u201d (pp. 135-41), al igual que la nota del editor (pp. 142-3). V. 3. Jornadas Internacionales: \u201cVincenzo Consolo: per i suoi 70 (+1) anni\u201d, organizadas por Miguel \u00c1ngel Cuevas y celebradas en Sevilla, los d\u00edas 15 y 16 de octubre de 2004. No hubo Actas. Algunas comunicaciones fueron publicadas en el n\u00famero 10 de la Revista \u201cQuaderns d\u2019Itali\u00e0\u201d, titulado: Leggere Vincenzo Consolo \/ Llegir Vincenzo Consolo, Barcelona, 2005. 120 Destacan los dos textos de creaci\u00f3n de Vincenzo Consolo: \u201cLa grande vacanza orientale-occidentale\u201d y \u201cIl miracolo\u201d. Art\u00edculos espec\u00edficos sobre Vincenzo Consolo: \u2022 M\u00aa. ATTANASIO, Struttura-azione di poesia e narrativit\u00e0 nella scrittura di Vincenzo Consolo. \u2022 E. VILELLA, Nostos y laberinto. \u2022 P. CAPPONI, Della luce e della visibilit\u00e0. Considerazioni in margine all\u2019opera di Vincenzo Consolo. \u2022 M. A. CUEVAS, Ut pictura: el imaginario iconogr\u00e1fico en la obra de Vincenzo Consolo. \u2022 R. ARQU\u00c9S, Teriomorfismo e malinconia. Una storia notturna della Sicilia: Nottetempo, casa per casa di Consolo. \u2022 G. ALBERTOCCHI, Dietro il Retablo: \u00abAddio Teresa Blasco, addio Marchesina Beccaria\u00bb. \u2022 N. MESSINA, Per una storia di Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio di Vincenzo Consolo. V. 4. Jornadas Internacionales: \u201cLunaria vent\u2019anni dopo\u201d, organizadas por Irene Romera Pintor y celebradas en Valencia, los d\u00edas 24 y 25 de octubre de 2005. V\u00e9anse las Actas de dichas Jornadas, recogidas en: IRENE ROMERA PINTOR (ed.): Lunaria vent\u2019anni dopo, Generalitat Valenciana-Universitat de Val\u00e8ncia, Valencia, 2006. El libro contiene los siguientes art\u00edculos: \u2022 V. CONSOLO, Ma la luna, la luna. \u2022 M. GIL ESTEVE, A\u00fan Lunaria. \u2022 S. C. TROVATO, Il coraggio di una traduzione. A proposito della traduzione spagnola di Lunaria (di Irene Romera Pintor). 121 \u2022 A. PANTALEONI, Morte e pianto rituale in Lunaria di Vincenzo Consolo. \u2022 P. CARILE, Una testimonianza e una riflessione su Vincenzo Consolo: dalla Sicilia all\u2019Europa. \u2022 M. A. CUEVAS, Lunaria antes de Lunaria. \u2022 G. ALBERTOCCHI, La luna e dintorni. \u2022 N. MESSINA, Lunaria dietro le quinte. \u2022 I. ROMERA PINTOR, Claves para una enso\u00f1aci\u00f3n lunaria. Contiene, adem\u00e1s, los siguientes ap\u00e9ndices: \u2022 Mesa redonda, con la presencia y participaci\u00f3n de Vincenzo Consolo, con ocasi\u00f3n de la presentaci\u00f3n de la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de Lunaria (2003), con las intervenciones de Renzo Cremante, Joaqu\u00edn Espinosa Carbonell, Manuel Gil Esteve, Isabel Gonz\u00e1lez, Irene Romera Pintor y Matilde Rovira. \u2022 Clausura de las Jornadas por Vincenzo Consolo. V. 5. Jornadas Internacionales: \u201cVincenzo Consolo: punto de uni\u00f3n entre Sicilia y Espa\u00f1a. Los treinta a\u00f1os de Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio\u201d, organizadas por Irene Romera Pintor y celebradas en Valencia, los d\u00edas 23 y 24 de octubre de 2006. V\u00e9anse las Actas de dichas Jornadas, recogidas en: IRENE ROMERA PINTOR (ed.): Vincenzo Consolo: punto de uni\u00f3n entre Sicilia y Espa\u00f1a. Los treinta a\u00f1os de \u201cIl sorriso dell\u2019ignoto marinaio\u201d, Generalitat Valenciana-Universitat de Val\u00e8ncia, Valencia, 2007. El libro contiene los siguientes art\u00edculos: Proemio: \u2022 V. GONZ\u00c1LEZ MART\u00cdN, Sicilianidad e hispanidad en la obra de Vincenzo Consolo. 122 Art\u00edculos monogr\u00e1ficos sobre Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio: \u2022 V. CONSOLO, Antonello da Messina. \u2022 R. CREMANTE, La sperimentazione di Vincenzo Consolo fra storia e invenzione. \u2022 G. FERRONI, Forme della visione nel Sorriso dell\u2019ignoto marinaio. \u2022 S. C. TROVATO, Regionalit\u00e0 e traduzione. Dalla Sonrisa spagnola a quella argentina. \u2022 G. ADAMO, Limina testuali nel Sorriso dell\u2019ignoto marinaio. \u2022 M\u00aa. BAYARRI ROSSELL\u00d3, El ignoto marinero sonr\u00ede ante el \u00e1rbol de las cuatro naranjas. \u2022 J. ESPINOSA CARBONELL, Sas\u00e0, Palamara, frate Nunzio y otros secundarios activos (Consideraciones en torno a los personajes secundarios de Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio). \u2022 N. MESSINA, Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio. Vicissitudini di un progetto. Ep\u00edlogo: \u2022 M. GIL ESTEVE, Dicen que Consolo. Contiene, adem\u00e1s, los siguientes ap\u00e9ndices: \u2022 Presentaci\u00f3n del libro: Lunaria vent\u2019anni dopo (2006), con las intervenciones de Leonardo Carbone, Fausto D\u00edaz Padilla, Manuel Gil Esteve, Isabel Gonz\u00e1lez, Vicente Navarro de Luj\u00e1n e Irene Romera Pintor. \u2022 Presentaci\u00f3n del libro: La parola scritta e pronunciata. Nuovi saggi sulla narrativa di Vincenzo Consolo (2006), con las intervenciones de Giuliana Adamo, Giulio Ferroni e Irene Romera Pintor. \u2022 Clausura de las Jornadas por Vincenzo Consolo. 123 V. 6. Jornada Internacional: \u201cVincenzo Consolo between Sicily and Europe\u201d, organizada por Martin McLaughlin y Daragh O\u2019Connell, celebrada en Oxford el 15 de octubre de 2007 (\u201cUniversity of Oxford in association with and hosted by the Maison Fran\u00e7aise d\u2019Oxford\u201d). Pendiente de la publicaci\u00f3n de las Actas. Se\u00f1alo la relaci\u00f3n de los participantes (por orden de intervenci\u00f3n): \u2022 D. ZANCANI, Consolo Abroad: Criticism and Translations. \u2022 N. MESSINA, Un testo in controluce: Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio. Cronistoria di un\u2019edizione. \u2022 R. GLYNN, Consolo: The Intellectual and the 1970s\u2019. \u2022 C. O\u2019RAWE, Consolo saggista e la Sicilia testuale. \u2022 D. O\u2019CONNELL, Consolo narratore e scrittore \u00abpalincestuoso\u00bb. \u2022 J. FARRELL, Traducendo Consolo: la questione dello stile. Keynote Lecture Vincenzo Consolo: I muri d\u2019Europa. V. 7. Jornadas Internacionales: \u201cLa pasi\u00f3n por la lengua: Vincenzo Consolo (Homenaje por sus 75 a\u00f1os)\u201d, organizadas por Irene Romera Pintor y celebradas en Valencia, los d\u00edas 14 y 15 de abril de 2008. V\u00e9anse las Actas de dichas Jornadas, recogidas en: IRENE ROMERA PINTOR (ed.): La pasi\u00f3n por la lengua: Vincenzo Consolo (Homenaje por sus 75 a\u00f1os), Generalitat Valenciana-Universitat de Val\u00e8ncia, Valencia, 2008. El libro contiene los siguientes art\u00edculos: \u2022 V. CONSOLO, Due poeti prigionieri in Algeri: Miguel de Cervantes e Antonio Veneziano. 124 \u2022 F. D\u00cdAZ PADILLA, \u201cFilosofiana\u201d o Cuando las piedras hablan. \u2022 G. FERRONI, L\u2019evidenza del nome nella scrittura di Vincenzo Consolo. \u2022 J. FRACCHIOLLA, Storia e storie nell\u2019opera di Vincenzo Consolo. \u2022 V. GONZ\u00c1LEZ MART\u00cdN, La Nuova Questione della Lingua en Vincenzo Consolo. \u2022 S. C. TROVATO, Vincenzo Consolo o della regionalit\u00e0 linguistica. Contiene, adem\u00e1s, los siguientes ap\u00e9ndices: \u2022 Entrevista a Vincenzo Consolo, por Jean Fracchiolla. \u2022 \u201cUn sogno perso\u201d, por Pasquale Scimeca. \u2022 Presentaci\u00f3n del libro: Vincenzo Consolo, \u00e9thique et \u00e9criture (2007), con las intervenciones de Dominique Budor, Vincenzo Consolo, Renzo Cremante, Irene Romera Pintor y Cesare Segre. \u2022 Presentaci\u00f3n del libro: Filosofiana de Vincenzo Consolo (2008), con las intervenciones de Renzo Cremante, Giulio Ferroni, Manuel Gil Esteve, Irene Romera Pintor y Cesare Segre. \u2022 Clausura de las Jornadas por Vincenzo Consolo. Tuvieron lugar los siguientes encuentros: \u2022 Mesa redonda, moderada por J. In\u00e9s Rodr\u00edguez G\u00f3mez, en la que Joaqu\u00edn Espinosa Carbonell present\u00f3 a Pasquale Scimeca. El Director de cine coment\u00f3 y proyect\u00f3 \u201cUn sogno perso\u201d (1992), pel\u00edcula estructurada en torno a tres relatos literarios. El primero de ellos es \u201cFilosofiana\u201d de Vincenzo Consolo. \u2022 Intervenci\u00f3n de Ludovica Tortora de Falco, que relat\u00f3 su experiencia como directora y productora de una pel\u00edcula documental sobre Vincenzo Consolo: \u201cIn viaggio con Vincenzo Consolo\u201d (2008), proyectando parte de la misma. 125 VI. ESTUDIOS CR\u00cdTICOS VI. 1. Obra de consulta imprescindible es el n\u00famero monogr\u00e1fico dedicado a Vincenzo Consolo de la revista palermitana \u00abNuove Effemeridi. Rassegna trimestrale di cultura\u00bb, n. 29, VIII, (ed. Guida), dirigida por Antonino Buttitta, 1995\/I. N\u00famero a cargo de Vincenzo Barbarotta y Gianfranco Marrone. En esta obra destacan los textos de Vincenzo Consolo: \u2022 \u201c29 aprile 1994: cronaca di una giornata\u201d, pp. 4-7. \u2022 \u201cQue farai, fra Iacovone?\u201d, pp. 179-181. Tambi\u00e9n se recogen los siguientes art\u00edculos: \u2022 Ferroni, Giulio: \u201cBestie trionfanti\u201d, pp. 153-7. \u2022 Ferroni, Giulio: \u201cIl calore della protesta\u201d, pp. 173-6. \u2022 Marrone, Gianfranco y Montes, Stefano: \u201cUna statua in fuga\u201d, pp. 40-6. \u2022 Mazzarella, Salvatore: \u201cDell\u2019olivo e dell\u2019olivastro, ossia d\u2019un viaggiatore\u201d, pp. 47-70. \u2022 Onofri, Massimo: \u201cLa luce della storia\u201d, pp. 159-163. \u2022 Onofri, Massimo: \u201cUno stesso ceppo\u201d, pp. 177-8. \u2022 Segre, Cesare: \u201cFrammenti di luna\u201d, pp. 30-9. \u2022 Segre, Cesare: \u201cLa costruzione a chiocciola\u201d, pp. 96-100. \u2022 Segre, Cesare: \u201cUna provvisoria catarsi\u201d, pp. 150-1. \u2022 Trovato, Salvatore C.: \u201cForme e funzioni del linguaggio\u201d, pp. 15-29. 126 Enumero por temas los autores de los estudios cr\u00edticos (al margen de los art\u00edculos m\u00e1s extensos citados anteriormente): \u2022 La ferita\u2026: Nino Palumbo, Mario Lunetta, Giovanni Raboni, Angelo Guglielmi, Nino Calabr\u00f2. \u2022 Il sorriso\u2026: Paolo Milano, Enzo Siciliano, Vittorio Spinazzola, Giuliano Gramigna, Alfredo Giuliani, Gian Carlo Ferretti, Antonio Debenedetti, Lorenzo Mondo, Domenico Porzio, Marino Biondi, Jes\u00fas Fuentes R\u00f3denas, Leopoldo Alzancot, Peter Hainswort, Hansj\u00f6rg Graf. \u2022 Lunaria: Francesco Durante, Maurizio Cucchi, Giovanni Raboni, Gian Carlo Ferretti, Giuliano Gramigna, Giuseppe Saltini, Paolo Mauri, Antonio Prete, Hector Bianciotti. \u2022 Retablo: Fabrizia Ramondino, Severino Cesari, Geno Pampaloni, Lorenzo Mondo, Leonardo Sciascia, Lidia De Federicis, Goffredo Fofi, Luciano Satta, Gian Carlo Ferretti, Raffaelle Crovi, Remo Ceserani, Claude Ambroise. \u2022 Le pietre\u2026: Oreste del Buono, Raffaele Crovi, Renato Minore, Maurizio Cucchi, Giovanni Giudici, Stefano Giovanardi, Giuseppe Bonura, Natale Tedesco, Salvatore Nigro, Antonio Di Grado, Gianni Turchetta, Romano Luperini, Andrea Zanzotto, Carlo Sgorlon, Louis Soler. \u2022 Nottetempo\u2026: Lorenzo Mondo, Ermanno Paccagnini, Geno Pampaloni, Stefano Giovanardi, Silvio Perrella, Horacio V\u00e1zquez Rial, Mercedes Monmany, Ren\u00e9 de Ceccatty, Monique Bacelli. \u2022 Ner\u00f2\u2026: Francesco Durante, Giuseppe Amoroso, Salvatore Claudio Sgroi, Renato Minore. \u2022 L\u2019olivo\u2026: Lorenzo Mondo, Giuliano Gramigna, Giuseppe Bonura, Stefano Giovanardi, Giuseppe Pederiali. Adem\u00e1s de los estudios cr\u00edticos y rese\u00f1as de prensa sobre su obra, dicho n\u00famero monogr\u00e1fico recoge una entrevista al autor [realizada 127 por Roberto And\u00f2 (\u201cVincenzo Consolo: la follia, l\u2019indignazione, la scrittura\u201d (pp. 8-14)], as\u00ed como una bibliograf\u00eda detallada de la obra completa del autor (narrativa, ensayos, art\u00edculos, etc.) y de la cr\u00edtica (pp. 182-5). Enriquecen el volumen los valiosos documentos fotogr\u00e1ficos tanto de los paisajes emblem\u00e1ticos de Sicilia, como de autores y cr\u00edticos contempor\u00e1neos fotografiados junto con Vincenzo Consolo (Bufalino, Buttitta, Levi, Maraini, Montale, Pasolini, Piccolo, Rodari, Sciascia, Sellerio, Segre, V\u00e1zquez Montalb\u00e1n&#8230;). VI. 2. La parola scritta e pronunciata. Nuovi saggi sulla narrativa di Vincenzo Consolo. Giuliana Adamo (ed.), con una introducci\u00f3n de Giulio Ferroni, Manni (\u00abStudi, 99\u00bb), San Cesario di Lecce, 2006. V\u00e9ase la amplia ordenaci\u00f3n bibliogr\u00e1fica, pp. 191-212. En esta obra destaca el texto de Vincenzo Consolo: \u2022 \u201cLa metrica della memoria\u201d, pp. 177-189. Tambi\u00e9n se recogen los siguientes estudios cr\u00edticos que se\u00f1alo por orden de aparici\u00f3n: \u2022 Ferroni, Giulio: \u201cPrefazione\u201d, pp. 7-10. \u2022 La Penna, Daniela: \u201cEnunciazione, simulazione di parlato e norma scritta. Ricognizioni tematiche e linguistico-stilistiche su La ferita dell\u2019aprile di Vincenzo Consolo\u201d, pp. 13-49. \u2022 Cuevas, Miguel \u00c1ngel: \u201cLe tre edizioni de La ferita dell\u2019aprile: le varianti\u201d, pp. 49-69. \u2022 Adamo, Giuliana: \u201cSull\u2019inizio del Sorriso dell\u2019ignoto marinaio\u201d, pp. 71-120. \u2022 Messina, Nicol\u00f2: \u201cNello scriptorium di Vincenzo Consolo. Il caso di \u201cMorte Sacrata\u201d (Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio, III), pp. 121-160. 128 \u2022 Romera Pintor, Irene: \u201cIntroduzione a Lunaria: Consolo versus Calder\u00f3n\u201d, pp. 161-176. VI. 3. \u201cScrittura e memoria in Vincenzo Consolo\u201d. Se trata del n\u00famero monogr\u00e1fico dedicado a Vincenzo Consolo de la revista de \u00abMicroprovincia\u00bb, n. 48, Nuova serie, Gennaio-Dicembre, 2010, Rosminiane Sodalitas, Stresa, dirigida por Franco Esposito. En esta obra destacan los textos de Vincenzo Consolo: \u2022 \u201cFrammento\u201d, p. 5. \u2022 \u201cLa metrica della memoria\u201d, pp. 161-8. Tambi\u00e9n se recogen los siguientes estudios cr\u00edticos que se\u00f1alo por orden de aparici\u00f3n: \u2022 Esposito, Franco: \u201cE dopo il \u201968, anche nella \u00abprovincia di frontiera\u00bb tutto fu nausea\u201d, pp. 1-4. \u2022 Budor, Dominique: \u201cPerch\u00e9 leggere Consolo, \u00abnostro\u00bb classico\u201d34, pp. 6-12. \u2022 Turchetta, Gianni: \u201c\u00abPer toccare la vita che ci scorre per davanti\u00bb: Retablo e l\u2019arte come nostalgia\u201d, pp. 13-9. \u2022 B\u00e1rberi Squarotti, Giorgio: \u201cIl fonosimbolismo fascinoso di Consolo ne Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio\u201d, pp. 20-38. \u2022 Segre, Cesare: \u201cSatiri e d\u00e8moni nel sabba siciliano di Consolo\u201d, pp. 39-41. \u2022 O\u2019 Connell, Daragh: \u201cIl palinsesto della memoria: Consolo fra narrare e scrivere\u201d, pp. 42-66. 34 Traducci\u00f3n del franc\u00e9s de Claudia Azzola. 129 \u2022 Messina, Nicol\u00f2: \u201cTra Mandralisca e Crowley. Su alcuni quaderni dell\u2019Archivio Consolo\u201d, pp. 67-7335 y 82-4. \u2022 Baratter, Paola: \u201cLunaria: il mondo salvato dalla Luna\u201d, pp. 85-93. \u2022 Mazzocchi, Federico: \u201cVincenzo Consolo e l\u2019incessante ricerca: tra enumerazione metaforica e metafora dell\u2019enumerazione\u201d, pp. 94- 116. \u2022 Cinquegrani, Alessandro: \u201cLa volont\u00e0 di individuazione nella letteratura di Vincenzo Consolo\u201d, pp. 117-126. \u2022 Stajano, Corrado: \u201cVincenzo Consolo e gli amici della lava nera\u201d, pp. 127-132. \u2022 Gaccione, Angelo: \u201cVincenzo Consolo come Verga\u201d, pp. 133-5. \u2022 Maffia, Dante: \u201cVincenzo Consolo, una lingua carica di segni\u201d, pp. 136-9. \u2022 Bruni, Pierfranco: \u201cVincenzo Consolo, lungo le rotte di Odisseo\u201d, pp. 140-5. \u2022 Ferretti, Gian Carlo: \u201cLunaria, una favola teatrale\u201d, pp. 146-736. \u2022 Di Stefano, Paolo: \u201cDue incontri con Vincenzo Consolo\u201d, pp. 151-7. VI. 4. Por lo que respecta a libros que recogen una bibliograf\u00eda cr\u00edtica detallada sobre la obra de Vincenzo Consolo, me limito a destacar la siguiente monograf\u00eda: \u2022 Traina, G., Vincenzo Consolo, Cadmo (\u00abScritture in corso, 4\u00bb), Fiesole (Florencia), 1998. Para una amplia ordenaci\u00f3n bibliogr\u00e1fica, cf. pp. 111-122. 35 En las pp. 74-81, viene publicado como \u201cAppendice\u201d una parte de los cuadernos del Archivo Consolo. 36 Original publicaci\u00f3n de la entrevista de Gian Carlo Ferretti, en abril de 1985, pues vienen reproducidas por entero las respuestas manuscritas del propio Consolo (pp. 148-50). 130 VI. 5. ART\u00cdCULOS: \u2022 Segre, Cesare: Introducci\u00f3n a Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio, Mondadori, Mil\u00e1n, 1987, pp. V-XVIII. \u2022 Segre, Cesare: \u201cLa costruzione a chiocciola nel Sorriso dell\u2019ignoto marinaio di Consolo, en Intrecci di voci, Einaudi, Tur\u00edn, 1991, pp. 71-86. \u2022 Segre, Cesare: \u201cTeatro e racconto su frammenti di luna\u201d, en Intrecci di voci, Einaudi, Tur\u00edn, 1991, pp. 87-102. \u2022 Segre, Cesare: \u201cInserti storiografici e storiografia sotto accusa nel capolavoro di Vincenzo Consolo: Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio\u201d, en Tempo di bilanci, Einaudi, Tur\u00edn, 2005, pp. 129-138. \u2022 Trovato, Salvatore, C.: cuatro art\u00edculos sobre la lengua de Vincenzo Consolo. Dichos art\u00edculos \u2013publicados a\u00f1os atr\u00e1s\u2013 se recogen ahora, revisados y corregidos, por cap\u00edtulos en el libro: Italiano regionale, letteratura, traduzione. Pirandello, D\u2019Arrigo, Consolo, Occhiato, Euno Edizioni, Leonforte, 2010. Cap. I: Sulla regionalit\u00e0 letteraria in Italia: Pirandello, D\u2019Arrigo, Consolo, pp. 11-27. Cap. IV: Tra dialetto, dialetti e italiano regionale in Consolo, pp. 89-122. Cap. V: L\u2019elemento regionale in \u201cFilosofiana\u201d, un racconto delle Pietre di Pantalica di Vincenzo Consolo, pp. 123-177. Cap. IX: Sulla traduzione della regionalit\u00e0: Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio e Retablo in spagnolo, pp. 301-337. VI. 6. EN PREPARACI\u00d3N: \u2022 El libro monogr\u00e1fico sobre Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio de pr\u00f3xima aparici\u00f3n: Cochl\u00edas legere: \u201cIl sorriso dell\u2019ignoto marinaio\u201d, approcci critici. Edici\u00f3n de Nicol\u00f2 Messina y Daragh O\u2019Connell, Cesati, Florencia. \u00cdNDICE DE NOMBRES 133 \u00cdNDICE DE NOMBRES A Adamo, Giuliana, 18n, 122, 127 Addamo, Sebastiano, 31 Aghion, Soula, 99 Albertocchi, Giovanni, 120, 121 Alvino, Gualberto, 28 Alzancot, Leopoldo, 126 Ambroise, Claude, 126 Arqu\u00e9s, Rossend, 120 Attanasio, Maria, 120 Atenea (diosa mitol\u00f3gica), 52 Amoroso, Giuseppe, 31, 126 And\u00f2, Roberto, 127 Annibali, Manuela, 111 Arist\u00f3fanes (comedi\u00f3grafo griego), 61 Avogadro, Mauro, 107 Azzola, Claudia, 128n B Bacelli, Monique, 126 Baratter, Paola, 129 Barbarotta, Vincenzo, 125 B\u00e1rberi Squarotti, Giorgio, 128 Barca, An\u00edbal (general cartagin\u00e9s), 53n Barca, Asdr\u00fabal (general cartagin\u00e9s), 53n Barca, Mag\u00f3n (general cartagin\u00e9s), 53n 134 Barcia, Roque, 28, 43n, 85 Barone, Giovanni, 98 Barni, Roberta, 99 Battaglia, Salvatore, 28, 88 Bayarri Rossell\u00f3, Mar\u00eda, 122 Bellonci, Goffredo, 95 Bellonci, Maria, 95 Beltrametti, Anna, 110 Benanti, Valeria, 107 Benincasa, Rutilio (fil\u00f3sofo), 55n Ben\u00edtez, Esther, 98, 107 Bersani, Mauro, 32 Bertelli, Giorgio, 96n B\u00e9rtolo, Constantino, 102 Bianciotti, Hector, 126 Biondi, Marino, 126 Bongiovanni, Loreto, 108 Bonalumi, Louis, 101 Bonura, Giuseppe, 31, 126 Borja, Gaspar de (Cardenal), 40n Bosetti, G., 112 Bouchard, Norma, 102 Budor, Dominique, 117, 124, 128 Bufalino, Gesualdo, 28, 127 Burgaretta, Giusi, 107 Buttitta, Antonino, 125 Buttitta, Ignazio, 127 Briand, Maryvonne, 114 Brogi, Daniela, 111 Brucoli, Elisabetta, 113 Brunner, Maria E., 99-101 Bruni, Pierfranco, 129 135 C Calabr\u00f2, Nino, 126 Caleca, Antonino, 110 Camps, Assumpta, 99 Capuana, Cecilia, 96n Caputo, Rino, 110 Capponi, Paola, 120 Carbone, Leonardo, 122 Carbone, R., 32 Cardillo, Agata, 106 Carile, Paolo, 119, 121 Carlos IV (rey), 47n Casciani, Paola, 111 Castelli, Antonio, 109 Catalano, Maria Giuseppina, 108 Cataldo, Maria Cristina, 116 Catti, Massimo, 111 Cavagna, Ola, 107 Cerruti, Marco, 111 Cervantes Saavedra, Miguel de, 104, 123 Cesari, Severino, 126 Ceserani, Remo, 126 Cinquegrani, Alessandro, 129 Cipolla, Stefania, 108 Cola\u00e7o Barreiros, Jos\u00e9, 99, 101 Colin, Mariella, 114 Consolo1 , Vincenzo, 2, 3, 5, 7, 9, 13-20, 15n, 18n, 22, 23, 28, 31-33, 41n, 42n, 48n, 57n, 58n, 60n, 64, 67, 72, 74, 76, 77, 79, 80, 83, 84, 93, 96n, 97, 102-125, 127-129, 129n, 130 1 Obra citada por orden cronol\u00f3gico. 136 La ferita dell\u2019aprile (1963), 93, 97, 103, 106, 126, 127 Il sorriso dell\u2019ignoto marinaio (1976), 13, 14, 93, 97, 106-108, 115, 116, 119-123, 126-128, 130 Lunaria (1985), 13, 18n, 93, 98, 99, 103, 107, 120-122, 126, 128, 129 Retablo (1987), 13, 14, 94, 99, 103, 107- 109, 115, 119, 120, 126, 128, 130 Le pietre di Pantalica (1988), 7, 13, 14n, 15, 18n, 19, 31, 32, 36, 42n, 48n, 58n, 65-88, 94, 100, 103, 107, 112, 126, 130 Catarsi (1989), 96, 109 La Sicilia passeggiata (1991), 94 Nottetempo, casa per casa (1992), 94, 100, 103, 108, 118-120, 126 Fuga dall\u2019Etna. La Sicilia e Milano, la memoria e la storia (1993), 95 Ner\u00f2 metallic\u00f2 (1994), 96, 96n, 107, 126 L\u2019olivo e l\u2019olivastro (1994), 95, 101, 103, 107, 126 Lo spasimo di Palermo (1998), 95, 101, 103, 108 Di qua dal faro (1999), 95, 102, 103 Il teatro del sole (1999), 96, 96n Isole Dolci del Dio (2002), 96 Siracusa come un incanto (2003), 96 Pio La Torre, orgoglio di Sicilia (2009), 96 Il Corteo di Dioniso (2009), 96 L\u2019attesa (2010), 96 Cornelio, Cettina, 108 Corominas, Joan, 28 Covarrubias, Sebasti\u00e1n de, 43n Cremante, Renzo, 121, 122, 124 Crovi, Raffaele, 31, 126 Cucchi, Maurizio, 31, 126 137 Cucchiani, Lorenza, 112 Cuevas, Miguel \u00c1ngel, 97, 102, 119-121, 127 Cutrufelli, Maria Rosa, 119 D D\u2019Arrigo, Stefano, 28, 130 Da Messina, Antonello, 110, 122 Darmon, Maurice, 19, 97, 100 Dauner, Christine, 114 Davico Bonino, Guido, 118 De Angelis, Giovanna, 111 Debenedetti, Antonio, 126 De Federicis, Lidia, 126 Dell\u2019Agnese, Elena, 109 Del Buono, Oreste, 31, 126 De Mauro, Tullio, 28 De Paulis-Dalembert, Maria Pia, 118 De Voogd, Pietha, 99 D\u00edaz Padilla, Fausto, 18n, 122, 124 Di Gerolamo, Nicola, 33 Di Grado, Antonio, 32, 106, 108, 126 Di Mauro, Linda, 111 Di Salvo, Vanessa, 108 Di Stefano, Paolo, 129 Di Trapani, Laura, 107 De Ceccatty, Ren\u00e9, 126 Denschlag, Agnes, 114 Depetro, Carmelo, 32 Dollo, Glenda, 109 Dombroski, Robert S., 116 138 Dragoni, Barbara, 111 Du Merac, Rubat, 112 Durante, Francesco, 126 E Echegoyen, Christinna, 27 Escipi\u00f3n, Cneo Cornelio, 53n Escipi\u00f3n, Publio Cornelio, 53n Escipi\u00f3n, Publio Cornelio, Africano Maior, 53n Esquilo (dramaturgo griego), 17, 18, 21, 52, 52n, 59, 59n, 61 Espinosa Carbonell, Joaqu\u00edn, 121, 122, 124 Esposito, Franco, 128 F Faggi, Vico, 31 Farrell, Joseph, 98, 108, 116, 123 Ferraris, Denis, 113, 118 Ferretti, Gian Carlo, 126, 129, 129n Ferroni, Giulio, 18n, 118, 122, 124, 125, 127 Fiocchetti, Maria Letizia, 106 Fofi, Goffredo, 126 Frabotta, Bianca Maria, 111 Francucci, Federico, 110 Frasnedi, Fabrizio, 106 Fracchiolla, Jean, 124 Fuentes R\u00f3denas, Jes\u00fas, 126 Fusco, Mario, 98, 108 139 G Gabriel y Gal\u00e1n, Jos\u00e9 Mar\u00eda, 44n Gaccione, Angelo, 129 Galvagno, Rosalba, 28, 108, 109, 118, 119 Gandolfo, Carmela, 106 Garc\u00eda de Diego, Vicente, 29 Garc\u00eda Soriano, Justo, 27 Gardair, J. M., 113 Gareffi, Andrea, 104 Geerts, Walter, 115, 118 Gellini, Eleonora, 112 Gentile Vitale, Juan Carlos, 99, 101 Gerosa, Guido, 31 Ghirardelli, Matteo, 106 Giachery, Emerico, 110 Giachi, Arianna, 97 Giambanco, Daniela, 109 Giannetti, Valeria, 118 Gil Esteve, Manuel, 115, 120-122, 124 Giuliana, Gabriela Maria Concetta, 107 Giuliani, Alfredo, 126 Giudici, Giovanni, 31, 126 Giovanardi, Stefano, 31, 111, 126 Glynn, Ruth, 123 Goebel-Schilling, Gerhard, 114 G\u00f3mez Ortin, Francisco, 27 G\u00f3ngora y Argote, Luis de, 43n Gonz\u00e1lez Fern\u00e1ndez, Isabel, 121, 122 Gonz\u00e1lez Mart\u00edn, Vicente, 121, 124 Gonz\u00e1lez Rodr\u00edguez, Pilar, 102 Graf, Hansj\u00f6rg, 126 140 Gramigna, Giuliano, 126 Grasset, Bernard, 98 Grosschmid, Pablo, 27 Guagnini, Elvio, 112 Guaraldo, Enrico, 104 Guglielmi, Angelo, 126 H Hainswort, Peter, 126 Hartmann, Ulrich, 97 Hermes (dios mitol\u00f3gico), 52, 61n I Ibarra Lario, Antonia, 29 Imberty, Claude, 118 Isotti-Rosowsky, Giuditta, 113 K Kienlechner, Bettina, 97 L Landolfi, Idolina, 33 La Penna, Daniela, 127 La Rosa, Debora, 108 141 La Rosa, M\u00aa Elena, 107 Larussa, Rosaria, 106 Lasala, Giuseppe, 106 Leopardi, Giacomo, 2, 103 Levi, Primo, 127 Litrico, Andreina, 109 Lo Bue, Salvatore, 109 Lollini, Massimo, 102 Lunetta, Mario, 126 Luperini, Romano, 33, 126 M Maffia, Dante, 129 Manera, Danilo, 100 Manganaro, Jean Paul, 101, 102, 117n, 118 Mangione, Michele, 107 Mannoni, Eug\u00e8ne, 32 Mannoni, Francesco, 31 Marabini, Claudio, 32 Maraini, Dacia, 127 Marongiu, Jean Baptiste, 33 Marrone, Gianfranco, 125 Martignoni, Clelia, 110 Mart\u00ednez \u00c1lvarez de Sotomayor, Jose Mar\u00eda, 70, 86 Martoglio, Nino, 103 Mauri, Paolo, 126 Mazzarella, Salvatore, 125 Mazzola, Giuseppa, 106 Mazzocchi, Federico, 129 McLaughlin, Martin, 123 142 Medina, Vicente (poeta murciano), 22, 70 Merola, Nicola, 106 Messina, Nicol\u00f2, 115, 120-123, 127, 129, 130 Milano, Paolo, 126 Mineo, Nicol\u00f2, 106 Minore, Renato, 31, 126 Mocca, Monica, 113 Monastra, Rosa Maria, 108 Mondo, Lorenzo, 126 Monmany, Mercedes, 126 Montale, Eugenio, 127 Montes, Stefano, 125 Morini, Alessandra, 109 Moroldo, Arnaldo, 113 Mortillaro, Vincenzo, 27, 72, 79 Moliner, Mar\u00eda, 28, 65, 71, 78, 88 Mu\u00f1oz Garrig\u00f3s, Jos\u00e9, 29 N N\u00e0nfara, Don Gregorio (personaje de \u201cFilosofiana\u201d), 14, 16-18, 49-63, 52n, 55n, 57n, 59n, 81 Napole\u00f3n (emperador), 46n Navarro de Luj\u00e1n, Vicente, 122 Nicastro, Guido, 107 Nigro, Salvatore, 32, 126 O Ochoa Santos, Miguel Gabriel, 115 143 Occhiato, Giuseppe, 130 Occhipinti, Maria, 112 Onofri, Massimo, 119, 125 O\u2019Connell, Daragh, 101, 116, 123, 128, 130 O\u2019Rawe, Catherine, 123 P Paccagnini, Ermanno, 32, 126 Palumbo, Nino, 126 Pampaloni, Geno, 126 Pantaleoni, Angelo, 121 Paoloni, Christian, 99 Papa, Enzo, 119 Parlagreco, Vito2 (personaje de \u201cFilosofiana\u201d), 14-17, 19, 25, 42, 43, 45-63, 48n, 58n, 65, 79, 81, 83, 88, 89 Parlagreco, Bastiano (hijo de Vito), 44 Parlagreco, Maria (hija de Vito), 44 Parlagreco, Michele (hijo de Vito), 44 Parniere, Anne, 113 Pascale, Vincenzo, 116 Pascual, Jos\u00e9 Antonio, 28 Pasolini, Pier Paolo, 127 Pastaro, Giovanni, 107 Paterniti Martello, Fabiola, 110 Paulicelli, Eugenia, 116 Pautasso, Sergio, 119 Paz\u00f3, C\u00e1ndido, 100 Pederiali, Giuseppe, 126 2 (Vitu, Vituco, Vituzzo) 144 Pellegrini, Chiara, 110 Perrella, Silvio, 126 P\u00e9rol, Brigitte, 99 Perrone, D., 109 Petrucci, Livio, 110 Piccolo, Lucio, 110, 127 Piccitto, Giorgio, 27 Pichler, Anita, 19, 100 Pignone, Dario, 106 Pieiller, Evelyne, 33 Pirandello, Luigi, 76, 103, 130 Pitr\u00e9, Giuseppe, 29 Pivot, Bernard, 22 Pizzuto, Antonio, 28 Plutarco (historiador griego), 52n Pogliani, Paolo, 32 Poljak, Ana, 100 Porzio, Domenico, 126 Prete, Antonio, 126 Q Quasimodo, Salvatore, 14n R Raboni, Giovanni, 32, 126 Racine, Patricia, 112 Ramondino, Fabrizia, 126 Rando, Giuseppe, 109 Renard, Marie-France, 118 145 Rodari, Gianni, 127 Rodr\u00edguez G\u00f3mez, J. In\u00e9s, 124 Romera Pintor, Irene, 2, 3, 18n, 98, 100, 120-124, 128 Recupero, Antonino, 118 Riccardi, Carla, 119 Ricorda, Ricciarda, 112 Ronfani, Ugo, 94 Rovira, Matilde, 121 Ruiz Mar\u00edn, Diego, 27 Rustico, Lisa, 109 S Saavedra (personaje de \u201cFilosofiana\u201d), 40, 42 Saavedra Fajardo, Diego de, 40n, 86 Sager, Michel, 98, 108 Salonia, Eros, 109 Saltini, Giuseppe, 126 Santangelo, Nicoletta, 112 Santos Dom\u00ednguez, Eloy-Jos\u00e9, 101 Saraceno, Alessia, 108 Satta, Luciano, 33, 126 Savettieri, Chiara, 110 Sbrilli, Antonella, 111 Sciascia, Leonardo, 98, 110, 111, 126, 127 Scimeca, Pasquale, 15n, 124 Scuderi, Attilio, 111 Sebregondi, Maria, 32 Segre, Cesare, 9, 13, 18, 20, 41n, 74, 118, 124, 125, 127, 128, 130 Seix, Francisco (editor), 43n Sellerio, Enzo, 127 Sereni, Silvia, 31 146 Sgorlon, Carlo, 33, 126 Sgroi, Salvatore Claudio, 126 Siciliano, Enzo, 126 S\u00f3focles (tr\u00e1gico griego), 52n Sol\u00e0, Alexis Eudald, 98 Soler, Louis, 33, 126 Spampinato, Federica, 107 Spinazzola, Vittorio, 126 Spinello, Lorella, 108 Stajano, Corrado, 129 Steiger, Arnold, 29 Stendhal, 14 T Tanu (personaje de \u201cFilosofiana\u201d), 45, 46, 50, 62 Tedesco, Natale, 31, 32, 104, 126 Trismegisto, Hermes (alquimista y fil\u00f3sofo), 61, 61n Tiralongo, Arianna, 108 Tobia, Giovanna, 109 Tortora de Falco, Ludovica, 124 Traina, Giuseppe, 119, 129 Tropea, Giovanni, 27 Trovato, Salvatore C., 27, 106-108, 120, 122, 124, 125, 130 Trunfio, Demetrio, 112 Turchetta, Gianni, 18n, 32, 36, 126, 128 U Ubach Medina, Antonio, 115 147 V Valenti, I. M. B., 106n Van Orshoven, Annemieke, 115 V\u00e1zquez Montalb\u00e1n, Manuel, 127 V\u00e1zquez Rial, Horacio, 126 Vecchio, Alfio, 111 Veneziano, Antonio, 104, 123 Verga, Giovanni, 31, 33, 129 Vignatti, Mirta, 98 Vilavedra, Dolores, 100 Vilella, Eduard, 120 Vita, Val\u00e9rie, 113 Vitello, Gabriele, 111 Vittorini, Elio, 31, 110, 111 W Waly, Naglaa, 98, 99 Z Zancani, Diego, 123 Zanzotto, Andrea, 32, 126 Zappulla Muscar\u00e0, Sarah, 107<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FILOSOFIANA (relato de Las piedras de Pant\u00e1lica) VINCENZO CONSOLO 2\u00aa edici\u00f3n, revisada y ampliada Edici\u00f3n, introducci\u00f3n, traducci\u00f3n y notas de Irene Romera Pintor Este libro ha sido editado con la ayuda financiera de la Fundaci\u00f3n Caja Murcia, gracias a la gesti\u00f3n cultural del Director de la Sucursal de Caja Murcia de Puerto Lumbreras (a\u00f1os 2009 &hellip; <a href=\"https:\/\/vincenzoconsolo.it\/?p=1247\" class=\"more-link\">Continua a leggere <span class=\"screen-reader-text\">Filosofiana ( relato de Las piedras de Pantalica ) Vincenzo Consolo<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[212,211,210,208,19,29,209,18],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincenzoconsolo.it\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1247"}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincenzoconsolo.it\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincenzoconsolo.it\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincenzoconsolo.it\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincenzoconsolo.it\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1247"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vincenzoconsolo.it\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1247\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1248,"href":"https:\/\/vincenzoconsolo.it\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1247\/revisions\/1248"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincenzoconsolo.it\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1247"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincenzoconsolo.it\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1247"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincenzoconsolo.it\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1247"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}