{"id":593,"date":"2015-02-24T14:00:58","date_gmt":"2015-02-24T14:00:58","guid":{"rendered":"http:\/\/vincenzoconsolo.it\/?p=593"},"modified":"2015-09-24T14:10:39","modified_gmt":"2015-09-24T14:10:39","slug":"la-herida-de-abril-traduccion-de-miguel-a-cuevas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincenzoconsolo.it\/?p=593","title":{"rendered":"La herida de abril Traduccion de Miguel A. Cuevas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/vincenzoconsolo.it\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/scansione0038.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-594 alignleft\" src=\"http:\/\/vincenzoconsolo.it\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/scansione0038-212x300.jpg\" alt=\"scansione0038\" width=\"212\" height=\"300\" srcset=\"http:\/\/vincenzoconsolo.it\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/scansione0038-212x300.jpg 212w, http:\/\/vincenzoconsolo.it\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/scansione0038-725x1024.jpg 725w, http:\/\/vincenzoconsolo.it\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/scansione0038.jpg 914w\" sizes=\"(max-width: 212px) 100vw, 212px\" \/><\/a><br \/>\n<a href=\"http:\/\/vincenzoconsolo.it\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/scansione0037.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-595\" src=\"http:\/\/vincenzoconsolo.it\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/scansione0037-300x215.jpg\" alt=\"scansione0037\" width=\"300\" height=\"215\" srcset=\"http:\/\/vincenzoconsolo.it\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/scansione0037-300x215.jpg 300w, http:\/\/vincenzoconsolo.it\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/scansione0037-1024x733.jpg 1024w, http:\/\/vincenzoconsolo.it\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/scansione0037.jpg 1804w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vincenzo Consolo | <span class=\"entradilla\">La ferita dell&#8217;aprile<\/span> <span class=\"ficha-text\"><br \/>\n[Mondadori, Mil\u00e1n, Italia, 1963]<\/span><span class=\"resenna-obra\"><b>La herida de abril <\/b><br \/>\n<\/span><a href=\"http:\/\/www.mediterraneosur.es\/msur\/cuevas.html\" target=\"_parent\">Miguel \u00c1ngel Cuevas<\/a> \u00a0 <span class=\"ficha-text\">(Traducci\u00f3n)<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.mediterraneosur.es\/prensa\/img\/consolo3.jpg\" alt=\"Vincenzo Consolo\" width=\"145\" height=\"216\" align=\"right\" hspace=\"12\" vspace=\"4\" \/>Una c\u00e9lebre idea de Eliot \u2013\u201cabril es el mes m\u00e1s cruel\u201d- reformulada por el poeta\u00a0Basilio Reale, presta el t\u00edtulo a la primera novela del siciliano\u00a0Vincenzo Consolo, <em>La herida de abril<\/em>, que vio la luz en 1963 con Mondadori y tuvo una segunda edici\u00f3n en Einaudi en 1977, pero que permanece in\u00e9dita en castellano hasta la fecha.<\/p>\n<p>En palabras del traductor Miguel \u00c1ngel Cuevas, que traslada a nuestro idioma con muy lograda fidelidad toda la aspereza po\u00e9tica y dialectal del texto, los grandes temas de Consolo est\u00e1n ya presentes en esta \u00f3pera prima, como el reflejo \u201cde la en\u00e9sima desposesi\u00f3n hist\u00f3rica, de la permanente violencia del poder, de la desorientaci\u00f3n \u2014no sin tintes ir\u00f3nicos\u2014 que provoca una educaci\u00f3n sentimental emocionalmente lastrada; pero la fractura que narra es asimismo la que se vislumbra entre el acontecer vital y la literatura: la herida que, tras el fracaso y el escarnio del muchacho enamorado, abre el camino a la obstinaci\u00f3n memorial del personaje, un aprendiz de escritor\u201d.<\/p>\n<p>Siciliano afincado en Mil\u00e1n pero nunca desvinculado de su isla, Consolo (Sant Agata di Militello, 1933) es sobre todo conocido como autor de una trilog\u00eda que parte de la invasi\u00f3n garibaldina de 1860 con <i>La sonrisa del ignoto marinero<\/i>, prosigue con\u00a0los albores del fascismo en Italia con <i>De noche, casa por casa<\/i> y llega a la contemporaneidad con <i>El pasmo de Palermo<\/i>. Otras obras suyas traducidas al castellano son la hermosa novela <i>Retablo<\/i>, el texto dram\u00e1tico <i>Lunaria<\/i>\u00a0o los ensayos breves\u00a0reunidos bajo el t\u00edtulo <i>A este lado del faro<\/i>. Entre sus premios destacan el Strega, el Pirandello, el Brancati\u00a0o el Grinzane Cavour.<\/p>\n<p>Mediterr\u00e1neoSur ha publicado asimismo una entrevista con Consolo: <a href=\"http:\/\/www.mediterraneosur.es\/prensa\/consolo_vincenzo.html\" target=\"_parent\">\u00abHoy es dif\u00edcil imaginar en Europa un pa\u00eds m\u00e1s fascista que Italia\u00bb<\/a> [Nov 2009]<\/p>\n<p align=\"right\">[Alejandro Luque]<\/p>\n<div class=\"bloque_art\">\n<p class=\"bold\" align=\"center\"><span style=\"font-size: x-large;\"><b>La herida de abril<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"bold\" align=\"center\"><span style=\"font-size: medium;\">Cap\u00edtulo I<\/span><\/p>\n<p class=\"primera-art\">De los primeros dos a\u00f1os que pas\u00e9 viajando me queda la carretera enroscada como una cinta, que puedo desenrollar: ver otra vez las revueltas, las zanjas, los montones de grava alquitranada, la cruz de hierro pasionista; notar de nuevo el sol en el muslo, el olor a chotuno, la rueda que se desinfla, la naftalina que emana de las ropas. La escuela apenas la recuerdo. Pero s\u00ed la camioneta, la pre\u00f1avieja, como dec\u00eda Bitto, ya que, tan machacada, era un milagro que llevara gente. Adem\u00e1s que los mejores ratos los pas\u00e9 con ella: al amanecer, en la plaza del pueblo, esperando a los pasajeros \u2014enfermos con la almohada y la manta de la cama, diligencieros, propietarios que ten\u00edan asuntos en el Registro o en el Catastro, gente que se quedaba en la marina o que tomaba el directo para Messina-, y luego, en la estaci\u00f3n, donde enlazaba con el r\u00e1pido de las dos y media.<\/p>\n<p>No s\u00e9 c\u00f3mo empec\u00e9 a ayudar a Bitto, el caso es que me veo subiendo la escalerilla, caminando por el techo para colocar los bultos, lanzarle, a una se\u00f1al, el cabo de la cuerda que lo amarrara.\u00bfQu\u00e9 puedo recordar de aquellos a\u00f1os de clases y de curas si me lo tom\u00e9 tan a disgusto desde el primer d\u00eda, si Bitto se cachondeaba de los libros, si me fascinaba c\u00f3mo conduc\u00eda, y la camioneta, la vida en movimiento? Tambi\u00e9n ped\u00eda yo los billetes con la carterilla negra en bandolera, o corr\u00eda a la fuente con la zafa para limpiar los cristales de los v\u00f3mitos de las mujeres y los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfT\u00fa al colegio qu\u00e9 vas, a trajinar?\u2014 preguntaba mama vi\u00e9ndome las manos sucias, la chaqueta manchada.<\/p>\n<p>Como todo lo bueno, la vida con la camioneta se acab\u00f3 despu\u00e9s que le soplaran a t\u00edo Peppe que Bitto me ten\u00eda de ayudante. Me coloc\u00f3 de pupilo en una casa y ese fue el d\u00eda que empez\u00f3 el colegio.<\/p>\n<p>Un agujero grande como un pozo desgarraba el piso superior frontero al mar, en las ventanas con tiestos encima de las lastras, desde donde los curas, en verano, contemplan al personal que va y viene por la calle, leyendo el breviario ocultos entre las hojas de la malvarrosa, como muchachas a la espera del amor.<\/p>\n<p>Las tejas a\u00fan blanqueadas de cal con cruces rojas a derecha e izquierda, encima de la iglesia y del teatro, como si fuera un hospital. Muy sabia decisi\u00f3n: se enga\u00f1aba a los aviones. \u00bfY los barcos? Los barcos miraban de manera horizontal y el resultado es este agujero como un pozo de grande. El proyectil hab\u00eda entrado por donde el padre rector, hab\u00eda perforado la pared opuesta y se hab\u00eda hincado en el patio; la O desapareci\u00f3 y la T de INSTITUTO pend\u00eda de un clavo en el aire. Corri\u00f3 entonces la voz que toda la construcci\u00f3n se hab\u00eda hecho cisco, pero a la vuelta de la evacuaci\u00f3n se constat\u00f3 este leve da\u00f1o, y puesto que los alba\u00f1iles se hab\u00edan esfumado como quinina en tiempo de malaria, este es el a\u00f1o que los tienes a\u00fan en el castillo tirando de espuertas de mezcla.<\/p>\n<p>El patio en declive, una porci\u00f3n de colina descendiente: las voladoras, el columpio, los zancos, los tejos, el alelev\u00ed. La chusma de raqueros corre enloquecida tras un bal\u00f3n. Otros, nosotros, nos distraemos con la oca y el monopoli.<\/p>\n<p>En el mes de diciembre, la segunda quincena, est\u00e1bamos en la iglesia para o\u00edr la novena. Qu\u00e9 fr\u00edo por los huesos: parec\u00eda cielo abierto (viento de tierra y viento de mar), el desplazamiento de aire hab\u00eda hecho a\u00f1icos los vidrios de colores y los sacos que hab\u00edan clavado bat\u00edan contra el muro como velas. Por suerte ya desde Difuntos empez\u00f3 a hacerse la colecta en misa para estos vidrios de antes de la guerra con el cordero y las palmas, la vid y los racimos, la roca y los siete riachuelos, lirios y margaritas. A las nueve, cuando hac\u00eda bueno, iban a cruzarse a media altura los rayos del azul al rosa y, con el incienso, a uno reci\u00e9n comulgado o en gracia simplemente, le parec\u00eda estar entre esas bellas nubes que son el para\u00edso en los recordatorios.<\/p>\n<p>\u00a1Un fr\u00edo! El oficio dura que te dura, siempre quietos. La salida era ser el incensor, pero te puede tocar una tarde y, esperando esperando, al final hasta te saltan; sobre todo se precisa seriedad, no re\u00edrse al mirar a la cara a los compa\u00f1eros cuando te llegas a la balaustrada, brazo muerto y la mano como pi\u00f1a, tres meneos a la derecha, tres al centro y tres a la izquierda. Pero tambi\u00e9n los monaguillos, que iban y ven\u00edan entre iglesia y sacrist\u00eda seg\u00fan los oficios, pod\u00edan beneficiarse del tur\u00edbolo, y hasta de las obleas para las hostias y del vino. Los cantores, los de siempre, pasada la criba de los ensayos con escalas, voz pura y argentina, belleza del alma reflejada en ojos y garganta: en esto Tano Squillace se llevaba la palma, y asimismo Vittorio Seminara, reci\u00e9n elegido presidente de la Inmaculada. Se acab\u00f3 cuando las tetillas se bufan como botones y el labio bajo la nariz se pone negro, te sale una voz nueva incontrolable que quiere imitar la de un hombre y que no sabe: \u00abel m\u00e1s grave en los climas demasiado c\u00e1lidos es el tan debatido problema del estado de pureza en el periodo de la adolescencia\u00bb.<\/p>\n<p>Aquella tarde el del incienso peg\u00f3 un patinazo. Yo, por mi parte, me organic\u00e9 bien aquella vez o dos que me toc\u00f3 hacerlo (que me pon\u00eda rojo dice, \u00bfa santo de qu\u00e9?), los ojos al suelo y \u00abtoma Alfio Cirino y Filadelfio, ay Alfio Cirino y Filadelfio, pobre Alfio Cirino y Filadelfio\u00bb . Ya estaba: reverencia, mediavuelta, genuflexi\u00f3n y fuera.<\/p>\n<p>Sucedi\u00f3 que Costa Benito, el hijo del ex-guarda de la ex-c\u00e1mara fascista, apareci\u00f3 por la tarde en el colegio estrenando una camisa verde, y hasta aqu\u00ed nada que decir, pero la pifi\u00f3 con los dos hermanos detr\u00e1s, con camisas roja y blanca (esta \u00faltima la llevaba el peque\u00f1ajo gordo y en los hombros se le trasluc\u00eda claramente el descosido del bordado con el blas\u00f3n real). \u00a1Tararii\u00ed\u2026 fiiir-m\u00e9s! Costa no necesit\u00f3 m\u00e1s pre\u00e1mbulos y despach\u00f3 a aquellos dos para casa que lloraban casi de la pena de perderse el vale de cincuenta por la novena completa que serv\u00eda para el cine Fiat Voluntas Dei Angelo Musco la tarde de Navidad o Nochevieja. En la iglesia, en primera fila, Filippo M\u00f9stica (\u00a1qui\u00e9n si no!) se hizo adelante, las manos de bocina, y atac\u00f3:<\/p>\n<p>y la bandera tricolor<br \/>\nha sido siempre la m\u00e1s bella<\/p>\n<p>etc\u00e9tera, y Costa, que el brazo estirado llevaba y la mano de pi\u00f1a, y estaba comenzando toma Alfio, a mi manera, se trabuc\u00f3: las cadenillas de oro se le enredaron en el encaje del roquete y las brasas se desperdigaron por los tres pelda\u00f1os del presbiterio. No veas, el uno se agachaba bajo el banco para desahogarse, el otro se tapaba la boca con el pa\u00f1uelo. Costa, tras un vano intento de recoger los tizones, corri\u00f3 a la sacrist\u00eda. Acudi\u00f3 el prefecto, el que se ocupa del orden y de la disciplina, y empez\u00f3 con el chis eh chis con una cara que ya te contar\u00e9. Inmediatamente recompuestos, la atenci\u00f3n se dirigi\u00f3 hacia el padre rector que oficiaba y hacia el altar, sobre el que se hab\u00eda colocado la cueva de cart\u00f3n oculta por el velo morado que caer\u00eda la noche del veinticuatro con el gloria in excelsis y las campanas dale que te pego. La iglesia se puso oscura en un momento y s\u00f3lo las velas alumbraban el altar. El ac\u00f3lito le dio al pedal de firme y hubo enseguida un chirrido y luego las primeras notas sopladas y el canto de sopranos y contraltos alternativamente:<\/p>\n<p>\u2014Regem venturum Dominum,<\/p>\n<p>\u2014Venite, adoremus.<\/p>\n<p>\u2014Ecce Dominus veniet, et erit in die illa lux magna\u2026<\/p>\n<p>Y la luz no ven\u00eda, hac\u00eda falta otra r\u00e1faga de viento que desenganchara los plomos que hac\u00edan contacto, pero los cantores en la oscuridad parec\u00edan mejores. \u00bfDe d\u00f3nde salen estas voces, del cielo, de la tierra, de bajo la casulla, de la capa pluvial?<\/p>\n<p>\u2014Prope est iam Dominus\u2026<\/p>\n<p>\u2014Veni, Domine, et noli tardare\u2026 \u2014Veni, et ostende nobis faciem tuam\u2026<\/p>\n<p>El c\u00e1ntico acab\u00f3 y el armonio se desinfl\u00f3 como una rana y, en el silencio, un pesado paso de zapatos claveteados, que si te los imaginas arrastr\u00e1ndose por el suelo se te ponen los pelos de punta, avanz\u00f3 desde el fondo oscuro de la iglesia por el pasillo entremedio de los bancos. Uuuu\u2026 hizo el viento, y las llamitas del altar se estremecieron y la luz volvi\u00f3 de golpe. Un soldado alto y delgado apareci\u00f3 a los pies del presbiterio; ayv\u00e1, todos los ojos encima de \u00e9l, pero, de espaldas, s\u00f3lo hab\u00eda uniforme, con el correaje ancho que colgaba de la cintura por la cacha. En la genuflexi\u00f3n se retorci\u00f3 como un \u00e1rbol en invierno, luego se irgui\u00f3, gir\u00f3 a la derecha y la cara lanz\u00f3 destellos por los lentes. Gir\u00f3 de nuevo y se mostr\u00f3 de frente, pero la gran cruz roja sobre el pecho atrajo la atenci\u00f3n y no dej\u00f3 tiempo para el resto. Se inclin\u00f3 ante el pelda\u00f1o de la hornacina de San Bosco, abri\u00f3 el breviario, clav\u00f3 all\u00ed su cabeza de jilguero, se puso a musitar.<\/p>\n<p>Cant\u00f3 fuerte el padre rector en tono capitular:<\/p>\n<p>\u2014Praecursor pro nobis ingreditur\u2026 Ipse est Rex iustitiae, cuius generatio non habet fine-e-em.<\/p>\n<p>\u2014Deo gratia-a-as \u2014respondieron los cantores.<\/p>\n<p>Pero \u00bfqui\u00e9n prestaba atenci\u00f3n a los oficios? Los de los primeros bancos ech\u00e1bamos al militar miradas de reojo, que estaba el prefecto al acecho.<\/p>\n<p>Filippo dijo: \u2014Este es un teniente capell\u00e1n. \u00bfDe qu\u00e9 va, si ya acab\u00f3 la guerra?<\/p>\n<p>Los cantores atacaron a\u00fan un himno, un motivo ligero y brillante que no parec\u00eda gregoriano, se pod\u00eda perfectamente bailar. \u00bfQue no? En la sacrist\u00eda, jo cu\u00e1ntas veces, con cabos en las manos. Yo entornaba los ojos, las pesta\u00f1as roz\u00e1ndose apenas, y los cantores en el presbiterio, desde uno y otro lado, avanzaban cantando hacia el centro y hac\u00edan el corro, sus bonitas sotanas rojas y los roquetes blancos hinchados por el viento, luego se soltaban intercambi\u00e1ndose los sitios, y luego otra vez, hasta decir am\u00e9n. Dice que los antiguos danzaban y est\u00e1 escrito que David se inventaba las oraciones cantando y danzando c\u00edtara en mano. Pero los cantores, all\u00ed en el altar, se dejaban llevar todos por igual, meciendo la cabeza a un tiempo.<\/p>\n<p>\u00abCon sus \u00e1ngeles y sus santos\u00bb. Rector ac\u00f3litos cantores entraron en fila para la sacrist\u00eda, los fieles salieron por la puerta del fondo y los del oratorio del colegio nos quedamos quietos en nuestro sitio para escuchar el serm\u00f3n vespertino de nuestro prefecto. Squillace, Seminara y los dem\u00e1s monaguillos volvieron a los bancos desvestidos de sus h\u00e1bitos. El prefecto subi\u00f3 al p\u00falpito, se agarr\u00f3 al antepecho con las manos, bascul\u00f3 para atr\u00e1s y para adelante, tan adelante que es que se tiraba, nos mir\u00f3 uno a uno fijo a los ojos, la boca apretada como una raya de tiza. \u00bfHabla o no habla? La primera palabra nos abrir\u00eda el coraz\u00f3n. \u00a1Acab\u00e1ramos! Incalificables, idiotas, est\u00fapidos, re\u00edrse por un motivo que no era para re\u00edrse, ni mucho menos; tomar la iglesia por el patio o el teatro; prepararse tan mal para la Santa Navidad, mala cosa. El discurso este ya nos lo conoc\u00edamos, la novedad fue la menci\u00f3n de Filippo, personal. \u2014T\u00fa, M\u00f9stica \u2014y lo se\u00f1al\u00f3 con el dedo\u2014, lev\u00e1ntate.<\/p>\n<p>Filippo no era de los que se enredan as\u00ed como as\u00ed, se levant\u00f3 cansino, como quien acaba de despertarse.<\/p>\n<p>\u2014Y ahora dime: \u00bft\u00fa crees o no crees que ah\u00ed dentro est\u00e1 nuestro Se\u00f1or?<\/p>\n<p>Vaya lo que se le ocurr\u00eda al prefecto. Filippo abri\u00f3 los brazos y agach\u00f3 la cabeza como diciendo \u00abnatural\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014Y entonces \u2014tron\u00f3 el superior\u2014 \u00bfpor qu\u00e9 te meneas hablas te r\u00edes, eh? Si tuvieras eso siempre presente\u2026 \u00a1T\u00fa y tus compa\u00f1eros! El teniente capell\u00e1n hab\u00eda cerrado el breviario, se hab\u00eda sentado y escuchaba con una sonrisa en los labios.<\/p>\n<p>El prefecto apart\u00f3 los brazos del p\u00falpito y los cruz\u00f3 sobre el pecho.<\/p>\n<p>\u2014Y ahora, pero no os lo merec\u00e9is \u2014dijo\u2014, os doy una buena noticia: ha recalado entre nosotros, asignado a este colegio, un hermano nuestro, el padre Sergio \u2014y sonri\u00f3 al capell\u00e1n. \u2014El padre Sergio es un repatriado, un capell\u00e1n castrense que vuelve de la guerra. El Se\u00f1or ha sido bondadoso al querer enviarlo precisamente aqu\u00ed. No soy yo quien ha de deciros qui\u00e9n es el padre Sergio: aprender\u00e9is por vosotros mismos a conocerlo y a quererlo. Ahora le ruego que os dirija unas pocas palabras de salutaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El prefecto descendi\u00f3 del p\u00falpito y subi\u00f3 el capell\u00e1n. Comenz\u00f3: \u2014Queridos muchachos\u2026<\/p>\n<p>Qu\u00e9 ronco estaba, la voz le sal\u00eda ahogada, como de vendedor al cierre del mercado.<\/p>\n<p>\u2014Imaginaos\u2026<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no escup\u00eda? A lo mejor se aliviaba.<\/p>\n<p>\u2014La guerra\u2026<\/p>\n<p>Dice que una cosa que es menester en estos casos es un cacho de carb\u00f3n encendido metido en vino en un vaso, y la cama con un ladrillo caliente bajo los pies.<\/p>\n<p>\u2014Entre las nieves de Rusia\u2026<\/p>\n<p>\u00a1Adi\u00f3s! \u00bfTambi\u00e9n flemas? Se puso a carraspear y a toser, pobre, que parec\u00eda un concierto de pitos.<\/p>\n<p>\u2014\u2026Vuestro afecto, vuestra conducta ejemplar, la pr\u00e1ctica religiosa, el estudio\u2026<\/p>\n<p>\u00a1Ah, se liber\u00f3! Hizo un rebujo con el pa\u00f1uelo y lo volvi\u00f3 al bolsillo.<\/p>\n<p>\u2014En fin, os doy las buenas noches.<\/p>\n<p>Y ya iba a descender, pero se detuvo; era el prefecto que, sacudiendo los brazos, hab\u00eda acudido bajo el p\u00falpito para susurrarle alabado sea Jesucristo.<\/p>\n<p>\u2014Alabado sea Jesucristo \u2014don Sergio . \u2014Sea por siempre alabado \u2014nosotros todos a coro.<\/p>\n<p>Costa hab\u00eda salido de la sacrist\u00eda con la ca\u00f1a larga en las manos y le costaba apagar las velas del altar mayor, parec\u00eda que persiguiera palomillas: el apagador le oscilaba y no consegu\u00eda parar el cucurucho encima de la llama. Quiz\u00e1 le temblaban las manos por el fr\u00edo o todav\u00eda por la agitaci\u00f3n del incidente del tur\u00edbulo.<\/p>\n<p>Se fueron todos, ordenadamente y en silencio, en fila, los dedos en la pila, la cruz, pero en el pasillo largo estallaron los saltos y las voces, carrerillas y empujones, manotazos y mascadas, lo normal.<\/p>\n<p>Yo me qued\u00e9 en mi sitio, de rodillas, como si rezara, para seguir estudiando a don Sergio, all\u00e1 en un rinc\u00f3n en recogimiento; y delante de m\u00ed, tambi\u00e9n de rodillas, Squillace y Seminara. Costa hab\u00eda apagado velas y luces, San Bosco y Mar\u00eda Auxiliadora, las estaciones y la l\u00e1mpara grande. Ahora la mariposa del vaso formaba un c\u00edrculo con un ala de \u00e1ngel dentro, una orilla del mantel de flecos dorados y el IHS tambi\u00e9n de oro, el atril vac\u00edo, las vinajeras y el frasco del lavatorio. El incienso se hab\u00eda disipado, las \u00faltimas nubecillas colgaban del techo y desde all\u00ed sal\u00edan por las ventanas abiertas al aire libre de diciembre. Y no hab\u00eda m\u00e1s. Don Sergio desaparecido en la oscuridad, quedaba de \u00e9l una mancha negra, casi como si se hubiera puesto ya los h\u00e1bitos. \u00bfQu\u00e9 chiste ten\u00eda seguir all\u00ed mirando? Yo me iba, pero Squillace y Seminara se quedaban. \u00a1Vaya unas ganas, esos dos! Que se hac\u00edan los cinco dieces cabales o si no las estaciones, que no era el caso en periodo de Adviento. O si no la Buena Muerte. Capaces eran.<\/p>\n<p>\u2014Pues buen provecho . Yo sin pasarme, que luego no puedo ni respirar. \u00a1Aire, aire!<\/p>\n<p>mediterraneosur rivista spagnola<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Vincenzo Consolo | La ferita dell&#8217;aprile [Mondadori, Mil\u00e1n, Italia, 1963]La herida de abril Miguel \u00c1ngel Cuevas \u00a0 (Traducci\u00f3n) Una c\u00e9lebre idea de Eliot \u2013\u201cabril es el mes m\u00e1s cruel\u201d- reformulada por el poeta\u00a0Basilio Reale, presta el t\u00edtulo a la primera novela del siciliano\u00a0Vincenzo Consolo, La herida de abril, que vio la luz en 1963 &hellip; <a href=\"http:\/\/vincenzoconsolo.it\/?p=593\" class=\"more-link\">Continua a leggere <span class=\"screen-reader-text\">La herida de abril Traduccion de Miguel A. 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